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“Cuando se anuncia cacheo aleatorio, ya sabemos que nos toca a nosotros”

Los tres jóvenes de Altsasu se encuentran dispersos en cárceles distintas bajo el régimen especial FIES

Domingo, 12 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

ALTSASU- Si bien en un principio los tres jóvenes de Altsasu estaban en la cárcel de Soto del Real, en módulos diferentes, la pasada primavera fueron dispersados a tres prisiones. Oihan Arnanz fue trasladado a Navalcarnero, Jokin Unamuno a Estremera y Adur Ramirez de Alda a Aranjuez, todas en la provincia de Madrid, una pena añadida tanto para los jóvenes como para sus familiares, que se ven inmersos en un sistema carcelario y en todo lo que ello conlleva. “Cuando los funcionarios anuncian cacheo aleatorio, ya sabemos que nos toca a nosotros”, afirma Igone Goikoetxea, madre de uno de los jóvenes.

Desde el principio, los tres están encuadrados en los Ficheros de Internos de Especial Seguimiento (FIES), en grado tres, reservados a los pertenecientes a banda armada o grupos terroristas, y los encarcelados por vinculación a dichos grupos. Supone un mayor control y vigilancia que se traduce en intervención de las comunicaciones escritas y orales, así como del material que les llevan familiares y amigos. Asimismo, implica la prohibición de participar en algún tipo de trabajo, taller o curso. “Jokin se apuntó a un curso de albañilería y no le ponían mas que pegas. Ahora se ha matriculado en la UNED pero no puede hacer el curso online porque no le dejan acceder a un ordenador”, explica su madre.

En la misma situación se encuentra Adur Ramirez de Alda. Mientras que los presos comunes tienen derecho a diez llamadas a la semana, los FIES tienen derecho a ocho. Además, las visitas vis a vis se reducen a la mitad, de dos a una al mes. “Cada cárcel es un mundo y depende mucho del funcionario de turno”, admiten.

No obstante, los controles exhaustivos están a la orden del día, incluso a ancianos. “Es un régimen penitenciario, cuyo objetivo es humillar. Te muestran quién manda y que pueden jugar contigo”, critica Bel Pozueta, quien no pudo ver a su hijo durante tres meses por introducir una carta en el paquete semanal. Esta madre lamenta de que con los denominados “políticos presos”, sobre todo tras las detenciones de los exconsellers de Catalunya, se banaliza la cárcel, sobre todo con jóvenes de 22 y 23 años, y con la amenaza de una pena tan larga. No obstante, todos coinciden en que ven a sus hijos “centrados y fuertes” y en que “han madurado este año”. - N.M.