“El mayor problema que tenemos en los barrios hoy en día es la convivencia”

Confían en los “grupos” más que en actividades para la integración de menores y adolescentes

Lunes, 13 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Una de las actividades de danza organizada por Buztintxureando Txuri en el barrio con menores.

Una de las actividades de danza organizada por Buztintxureando Txuri en el barrio con menores. (Foto: cedida)

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Una de las actividades de danza organizada por Buztintxureando Txuri en el barrio con menores.

pamplona- Las actividades preventivas dirigidas a familias con menores y adolescentes normalmente consisten en ofertas deportivas, como salidas a la montaña, balonmano y fútbol, baloncesto, patinaje, escalada, piragüismo, béisbol, etcétera, y actividades culturales que engloban propuestas de teatro, animación de calle, reciclaje, encuentros intergeneracionales, folklore, caldereros, carnavales, fiestas de los barrios, día de las asociaciones, etcétera. También se programan actividades lúdicas, como ludotecas, campamentos, excursiones, talleres, salidas de fin de semana, o formativas, como grupos de apoyo.

Detrás de una acción hay una mirada mucho más amplia. “Lo que hacemos es acompañar y orientar. Nosotros no les damos prestaciones, les integramos en grupos de participación, ofrecemos actividades y espacios de socialización”, destacan los técnicos comunitarios. La mayor virtud de estos servicios es que está dirigido a “todo el mundo”: “Son de los pocos espacios donde los chavales se sienten iguales, se pueden relacionar de igual a igual, en libertad y respeto”. Además, su trabajo viene respaldado por “un proyecto educativo” gestionado por profesionales. “Hay muchísima gente que no tiene recursos ni espacios, cuyas familias van a la unidad de barrio para obtener ayudas pero que necesitan además otro tipo de apoyo social”, reiteran. “Familias nuevas que llegaron por primera vez al barrio reclamaban deporte para los chavales, actividades para las madres... y nosotros les ofrecemos ese paraguas”, destaca Lucía Martínez, de Buztintxureando Txuri. En otros casos, son derivados de Servicios Sociales o salud mental. Las situaciones son muy diferentes en cada barrio y, a su vez, hay problemas “globales” que tienen “manifestaciones diferente”. Sostienen que la realidad social se está diversificando aunque haya barrios con problemáticas socioeconómicas “históricas” y que después de la crisis se “han cronificado”. “Hay sectores de economía informal que ya son parte de la vida de los barrios como ocurre con el narcotráfico en San Jorge;es un sector económico para una determinada parte de la población porque el sistema no les responde. Ante estas realidades nos toca trabajar en lo socioeducativo con ellos, ahora también con la policía comunitaria...”, señala Alberto Jáuregui del equipo Umetexea Sanduzelai.

transformaciónLos barrios han cambiado mucho, ya no se pueden encasillar dado que en ellos conviven realidades más difíciles con otras zonas con una situación socioeconómica “buena”. El principal problema social en este momento es la convivencia. “Nos preocupa más que el tema económico porque vivimos en una sociedad fragmentada, dividida en modelos lingüísticos, en modelos escolares, en colectivos de diferentes orígenes y modelos culturales..., y nos toca propiciar espacios donde la gente se encuentre y aprenda a vivir”, remarcan.

“No hay más que ver lo que ha ocurrido en Francia con la creación de guetos detrás del cual hay un problema de racismo y clasismo”, abunda Jáuregui. Resulta a su juicio muy enriquecedor que chavales de todo tipo de procedencias culturales “se encuentren. Nosotros los llamamos entornos seguros”. Chavales que a lo mejor sufren problemas de bullying o minusvaloración y situaciones de acoso, sobre todo en su entorno escolar, que se dan cuenta que “el mundo puede ser diferente”. “Tienen la oportunidad de convivir con iguales y adultos que se relacionan desde el diálogo, la creatividad y el pasarlo bien en el marco de actividades lúdicas, de relación con la naturaleza, de expresión cultural...”, apunta Jáuregui. “Más que en la actividad confiamos plenamente en el grupo como herramienta de integración”. Al igual que en Umetxea la coordinadora cultural es musulmana, en todos los barrios hay jóvenes de diferentes orígenes que participan activamente en asociaciones..

“O en barrios donde hay más gitanos tratamos de que sean protagonistas de sus entornos como ocurre en Milagrosa con Yoar”, remarcan. Flexibilidad y adaptabilidad son dos características que definen su trabajo. “Con los medios que tenemos no podemos perder el tiempo en gestión;nuestro trabajo es estar con los chavales, familias y colectivos”, expresan. De este modo las tres jornadas que financia el Ayuntamiento para cada uno de los equipos se transforman en cuatro o cinco empleos a menor jornada dependiendo de las necesidades. A su vez, tal y como asume Jáuregui, este trabajo es “agotador” por lo que la “gente se quema bastante y hay un trasiego de profesionales”. A su vez, son un referente para estudiantes de la Escuela de Integración Social o Pedagogía. Preguntados por los procesos de participación en marcha señalan que lo importante es “coordinarse”. “El desarrollo comunitario corresponde a los barrios y en el área de participación ciudadana la perspectiva tiene que ser más global de ciudad”.- A.I.