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Música

El extraño caso del señor Stanich

Por Javier Escorzo - Miércoles, 15 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

CONCIERTO ÁNGEL STANICH

Fecha: 09/11/2017. Lugar: Zentral. Incidencias: Concierto gratuito organizado por Radio 3 y Fundación SGAE. La sala se llenó, a pesar de ser jueves, y el público se implicó mucho, cantando y bailando durante toda la actuación.

todo en Ángel Stanich es susceptible de provocar asombro. Apareció de la nada hace poco más de tres años con un artefacto sonoro llamado Camino ácido, el disco con el que captó la atención de la crítica y de buena parte del público. No era la suya, desde luego, una propuesta fácil de digerir, al menos en las primeras escuchas: voz nasal, letras crípticas plagadas de ironía, estilo americano difícilmente clasificable en los parámetros convencionales y ni una sola renuncia de cara a la galería. Por si fuera poco, el músico no concedía entrevistas, lo que hizo aumentar la sensación de misterio que se cernía sobre él. A pesar de todo, su nombre comenzó a sonar con fuerza gracias a la mejor estrategia de marketing posible, la del boca a boca, y acabó tocando en un sinfín de festivales, rodeado de grupos con los que no tenía absolutamente nada que ver y sonando infinitamente mejor que la mayor parte de ellos. No se durmió en los laureles y en los meses posteriores fue publicando varios singles hasta llegar a Antigua y Barbuda, su segundo disco, en el acentúa todas las virtudes que había mostrado hasta la fecha a la vez que se abre a nuevos estilos de la mano de su productor, El Meister (Arizona Baby, Corizonas).

La del jueves pasado fue su primera visita a Pamplona y, a juzgar por la cantidad de público que llenó la sala Zentral, había ganas de verle por estas tierras. Tras ser presentado por una periodista (el concierto lo organizaba Radio 3 y la Fundación SGAE), Ángel abrió su repertorio con Cosecha, que curiosamente es el tema que cierra su último disco. Los sonidos suaves de la canción sirvieron de interludio de una noche en la que los ritmos acelerados fueron predominantes, como los de la pegadiza Escupe fuego, que puso a toda la sala a bailar y (especialmente) a las primeras filas a cantar los estribillos, confirmando que la música del cántabro está haciéndose tremendamente popular. El karaoke volvió en el estribillo trotón de Galicia Calidade y el baile se adueñó de la pista con Hula Hula, que contó con ritmos disparados similares a los del disco. La actualidad más rabiosa apareció en Señor Tosco, incluida en el EP Siboney, por cuya mordaz letra se pasearon, entre otros, Oriol Junqueras y el asunto catalán, ETA y los tertulianos.

Después llegaron dos de sus temas más potentes, Carbura y Mátame camión, en los que Stanich bajó a cantar entre el público. Ese debería de haber sido el final del concierto antes de los bises, pero los músicos optaron por no retirarse del escenario y hacerlo todo del tirón, finiquitando la actuación con canciones como Camino ácido, en la que toda la banda se explayó a placer (los músicos estuvieron impresionantes durante toda la velada, defendiendo con fiereza el repertorio), Le Tour 95, con cánticos a Induráin incluidos, o una portentosa Metralleta Joe en la que Stanich volvió a bajarse del escenario, en perfecta comunión con sus felices seguidores.

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