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Día Mundial sin Alcohol

Por Juan Carlos Oria Mundín - Miércoles, 15 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Por primera vez sabemos que 21.301 personas han sido diagnosticadas en Navarra por su médico de familia por consumo abusivo de alcohol. Más personas que habitantes tiene el tercer municipio de Navarra. Por otra parte, sabemos que el abuso de alcohol afecta no sólo a la persona que lo padece, sino que es la adicción que mayor repercusión tiene en personas cercanas. Si cada una de esas personas afectadas tiene relación con otras tres, más de 80.000 personas en Navarra están sufriendo por el consumo abusivo de alcohol. No hace falta mirar muy lejos. Quizás sí cerrar lo ojos y tapar nuestros oídos, simular que no nos damos cuenta, que a nosotros no nos afecta. El objetivo de la campaña de prevención del consumo de alcohol en menores de este año del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad pretende sensibilizarnos sobre el consumo en menores: el 68,2% de los menores de edad ha consumido alcohol en el último mes. Pero los y las jóvenes reproducen los modelos de los adultos: el estudio al que nos referíamos al inicio de este artículo se refiere a población mayor de 15 años con una media de edad de 48,8 años: son nuestros familiares, nuestros amigos, vecinas o compañeros de trabajo.

Otro dato: en las mismas fechas que se realizó el estudio referido, fueron remitidos para tratamiento a los centros de salud mental 144 personas por consumo abusivo de alcohol (el 0,67% de las personas diagnosticadas). La adicción al alcohol es la patología con una mayor brecha terapéutica, es decir, los enfermos que pudiendo ser tratados menos son atendidos. Como recuerda el Gobierno de Navarra en la campaña de prevención de este año, el 76% de las personas con un consumo abusivo, creen que beben “lo normal”. La banalización del consumo de alcohol, promocionada por intereses económicos que lo asocian al éxito, la felicidad, la amistad, la diversión, el deporte, incluso a la salud, etcétera, culpabiliza exclusivamente al consumidor de los efectos de nuestra droga nacional. El alcohol es el mismo y tiene la misma capacidad adictiva se presente en forma de anís, vodka, ginebra, vino o cerveza. La OMS no recomienda ninguna cantidad como saludable. Tampoco existen estudios tabulados que recomienden tal o cual cantidad.

Estos alarmantes datos no suelen ser portadas, ni tan siquiera noticia. Sólo de vez en cuando se recuerdan algunas dramáticas consecuencias: el 43% de los conductores fallecidos en 2016 en accidentes de tráfico tanto en vías urbanas como interurbanas dio positivo en las pruebas de alcohol (68,5%), drogas (36%) y/o psicofármacos (21%);en Navarra, al contrario que en el resto del Estado, el principal factor etiológico de cáncer hepático es el consumo abusivo de alcohol, seguido de la infección crónica por el virus de hepatitis C. La United European Gastroenterology (UEG), en el reciente documento Alcohol y Cánceres Digestivos en Europa: Tiempo para cambiar, nos recuerdan que la evidencia científica indica que el consumo moderado y abusivo de alcohol aumenta el riesgo de cánceres digestivos, por lo que “es imperativa la acción inmediata de los profesionales de la salud y de los políticos para divulgar en la población este riesgo”.

Hasta ahora las campañas de prevención prolongadas en el tiempo y la legislación se han centrado en la prohibición de realizar determinadas conductas bajo los efectos del alcohol (como conducir vehículos), pero no a disminuir el consumo. Poco a poco se va priorizando el cuidado de la salud. Como la campaña belga Un mes sin alcohol impulsada por la Fundación contra el Cáncer de Bélgica y dirigida a la población general, no a grandes bebedores.

Tanto en la primera reforma de Salud Mental en 1986 como en el actual Plan de Salud Mental de Navarra se incluyó la prevención y el tratamiento del abuso y adicción del alcohol como uno de los objetivos prioritarios. Sin embargo, siempre se ha priorizado la atención de otros trastornos, postergando sine dieunos tratamientos que en los idearios se han considerado prioritarios.

La prevención, la detección, el consejo y el tratamiento de las personas con abuso o adicción de alcohol debería ser en estos momentos una prioridad en nuestra sociedad, impulsadas desde la política y promovidas especialmente por los departamentos de Salud, Educación y Derechos Sociales. Es urgente incrementar la detección e intervención en los CS, potenciar los tratamientos en la Red de Salud Mental, redimensionando los servicios en función de la prevalencia del trastorno y sensibilizar a los profesionales de salud de todas las especialidades médicas. Y todos nosotros podemos ayudar a quienes tienen el valor de afrontar su adicción y recuperar el control de su vida sin beber.

El autor es psicólogo clínico. Director HD de Tratamiento de Drogodependencias Zuria. Presidente del Foro de Salud Mental

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