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“La actualización del Convenio es una cuestión de justicia para las cuentas de Navarra”

Barkos subraya el perjuicio económico que supondría no firmar la renovación

A. Irisarri - Miércoles, 15 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

madrid- El coloquio tras un desayuno informativo en Madrid es un buen termómetro para valorar qué importa y qué deja de importar de la actualidad navarra en el Estado. En otras palabras, cómo se ve desde el gran teatro político que es la capital este pedazo de tierra norteña sobre la que siempre se invoca el mantra de la cuestión de Estado.

Dos años después, en Madrid sigue intrigando la aritmética parlamentaria que en 2015 propició el cambio en Navarra. Uxue Barkos ya no solo es la diputada revelación de 2004 o la premio Emilio Castelar del Congreso. A Barkos se le ve como la mujer capaz de hacer funcionar un Gobierno sustentado en tres coaliciones y un partido asambleario, que aprueba por tercer año consecutivo unos presupuestos con un 55% de inversión social y que además cumple con los requerimientos fiscales de Madrid y Bruselas. Una proeza política (y casi una rareza) en un panorama estatal mucho más convulso.

Fueron 40 minutos de preguntas a cargo de Javier García Vila, presidente de Europa Press, que alternó su guión (con el que demostró estar muy puesto en política navarra) con cuestiones recogidas del público. El resultado no deja margen a la interpretación. Salieron los temas importantes: competencias autonómicas y encaje constitucional, infraestructuras, Convenio, futuro del cambio y de la propia Barkos. Ni rastro de banderas, imposiciones lingüísticas, ni los debates identitarios en los que se mueven UPN y PPN. De eso no se habla en Madrid. Así que cabe deducir que cuando desde el Estado se adopta ese discurso se hace por expreso encargo de regionalistas y populares.

el convenio, a falta de la firmaEl coloquio se dividió en dos partes. Una sobre Navarra y otra sobre Catalunya. Y en el primer capítulo tuvo un peso extraordinario la negociación del Convenio, porque al público le llamó la atención que Barkos dijese que la fijación del año base del quinquenio 2015-2019, tras casi tres años de retraso, está “a falta de la rúbrica”. “Quiero pensar que la palabra dada, y más aún, la palabra hecha pública en las Cortes, va a evitar que las cuentas de Navarra se sigan viendo penalizadas”, dijo Barkos en referencia al reciente anuncio que el ministro Montoro hizo sobre llegar a un acuerdo este mismo año tanto para el Cupo vasco como para el Convenio navarro. ¿Y qué pasa si no se firma un acuerdo? “Pues que el perjuicio a las cuentas públicas será importante”, puntualizó, para añadir que se trata de “una cuestión de responsabilidad”, ya que “el esfuerzo para cumplir las obligaciones no actualizadas y por tanto desmedidas supone un endeudamiento importante”.

100 millones por cobrarDe soslayo atajó la pregunta de si la negociación del PNV para los presupuestos estatales beneficiaría a Navarra. “Cualquier tipo de acción hará posible el acuerdo, pero la actualización es una cuestión de justicia para las cuentas de Navarra”, detalló, también para referirse al tramo del impuesto sobre los hidrocarburos, sin actualizar desde 2010 y que Barkos cifró en cerca de cien millones que el Estado tendría que devolver a Navarra al firmar el Convenio.

Barkos también replicó la versión que del convenio del tren de altas prestaciones (TAV) se tiene en Madrid, y es que Navarra no ha querido el acuerdo. La presidenta achacó la ruptura “al pacto al que llegó el Gobierno central con sus socios de UPN”, si bien cree que hay margen para el entendimiento. Pero quiso matizar que desde Madrid no se ofertó sino una versión corregida y aumentada del fallido acuerdo de 2010 “entre Miguel Sanz y José Blanco que preveía terminar la obra en 2014, y que lo más que pudo hacer fue construir 3 km”. “Lo que no se puede firmar es un tren de Castejón a Campanas, que es lo que se ofreció”, añadió.

la tensión preelectoralSobre su futuro y el del cuatripartito se entró a través de la Ley de Policías. García Vila preguntó si la vuelta a los corrales de la norma no puede anticipar una inestabilidad en el Gobierno. Barkos contestó con franqueza. Tildó de “error” el rechazo de una ley que provoca “un repliegue en los servicios de la Policía Foral” y asumió que las relaciones entre los socios, de aquí a 2019, se irán “acidulando”. “En la medida en la que nos acerquemos a un escenario preelectoral, se van a ver posturas más tensionadas que busquen explicar el proyecto propio de cada partido. Pero esto es la vida misma”, razonó. Por eso no se puso muchas más metas: “Sacaremos los Presupuestos de 2018, será un año de gestión pura y dura y tocará preparar el año electoral”, anticipó.

Protagonismo especial tuvo EH Bildu, por el que García Vila preguntó si agrada a la presidenta. “Quiero recordar que dentro de EH Bildu están Sortu, EA y Aralar. Y quiero dejar claro que hablar de ETA en pasado es un gran logro de toda la ciudadanía, y estamos urgidos a que a esos que siempre les hemos dicho que tienen que transitar por el camino de la política tengan un espacio”, zanjó.

Si será candidata en 2019 lo confió a sus compañeros de partido, pero aseguró que tiene fuerza para seguir. “Ahora, primero me tienen que elegir, luego tenemos que revalidar la mayoría con estos socios y con posibilidad de otras incorporaciones”, algo que no es sencillo, comentó.

catalunya, fracaso generalEl último bloque versó sobre Catalunya, pero en él también tuvo cabida la cuestión territorial. Barkos consideró que los 17 días de aplicación del artículo 155 son “la mejor expresión del fracaso” por las dos partes, y temió que pueda empezar “un proceso de recentralización” por parte del Estado que ilustró con el affaire del Tribunal de Cuentas que este verano afectó a Navarra: “Una gestión que siempre se había solucionado con una respuesta por parte del Gobierno en esta ocasión llegó hasta a la Fiscalía, donde Cuentas alegaba que yo estaba incurriendo en rebeldía contra el Estado. El tema quedó en nada”, precisó.

Más cauta fue a la hora de valorar los pasos previos al referéndum del 1 de octubre. Lamentó el recurso al 155 y no al artículo 92, y no quiso entrar a valorar si existen o no presos políticos. “Me limito a deducir que parte de la ciudadanía catalana puede pensar que existen”, zanjó. Asumió también no conocer lo suficiente para juzgar la estrategia de Puigdemont: “Deduzco que querrá defender la dignidad de la presidencia de la Generalitat, pero no sé más que lo que veo como espectadora”. En todo caso, abogó por encajar la situación respetando todas las posiciones políticas. “Un nacionalista español puede convivir con un nacionalista catalán, porque hay intereses comunes, busquemos la vía para encajar esto”, sostuvo. Y sin entrar en demasiados detalles, esbozó que una solución puede ir en la dirección de explorar un aumento competencial para Catalunya, con un modelo “asimétrico” sin concesiones “arbitrarias”.

Esto podría abrir una reforma de la Constitución que eliminara la transitoria cuarta. “Suele ser la gran promesa de UPN y PPN en todas las elecciones”, comentó, con cierta ironía. “La disposición responde a una realidad muy plural y retirarla solo perjudicaría a la capacidad de decidir de los navarros”, concluyó.

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