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Declaró serena y espontánea

LA VÍCTIMA ESTUVO apenas 24 HORAS EN PAMPLONA y SUS PADRES Y UNA TÍA la aguardaron en una sala anexa al juicio.


Un reportaje de Enrique Conde - Miércoles, 15 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Sala donde tiene lugar el juicio por la presunta violación grupal de Sanfermines 2016.

Sala donde tiene lugar el juicio por la presunta violación grupal de Sanfermines 2016. (Cedida)

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La joven declaró como testigo por espacio de casi cuatro horas y lo hizo con naturalidad, sin necesidad de interrupciones y solo frunció el ceño en la ocasión en la que la fiscal del caso le soltó varias preguntas sobre la línea de defensa que mantienen los acusados. Es decir, si las relaciones fueron consentidas, si ella dirigía los actos, si les había comentado antes en la Plaza del Castillo que podía igual mantener relaciones con dos que con cinco, citas que los acusados ponen en su boca, y que la víctima, ayer, negó de forma rotunda. “No, no y no”, repitió. La chica manifestó que persiste en tratamiento psicológico en un centro de Madrid que atiende a víctimas de delitos de agresiones sexuales e incluso trató de facilitar al tribunal un informe de las últimas atenciones que había recibido, si bien la Sala le advirtió que como testigo no podía proceder de ese modo y que el material que quisiera aportar lo tenía que hacer a través de su representación letrada. Uno de los magistrados del tribunal, Ricardo González, le cuestionó al final del interrogatorio si había hecho o dicho algo para que los acusados supieran que la estaban sometiendo y agrediendo y ella manifestó que “no hizo nada” porque se podía interpretar su sometimiento.

La estancia de la víctima en Pamplona se prolongó apenas 24 horas, en las que estuvo acompañada por sus padres y una tía, con los que llegó a Pamplona el lunes por la tarde. Además, la joven estuvo acompañada por agentes de la Policía Municipal de Pamplona que ya tuvieron contacto con ella cuando se produjeron los hechos en los Sanfermines de 2016, y que se encargaron de prestarle apoyo y de trasladarla desde el hotel en el que se hospedó y el juzgado, primero en coches camuflados y posteriormente en un furgón rotulado de la propia Policía local, con itinerarios y horarios que evitaran cualquier sobresalto o coincidencia con los acusados. Ellos llegaron al edificio a las 9.06 horas.

Una vez en el garaje, la joven fue acompañada por agentes de la Policía Foral hasta el lugar desde el que declaró, el pasillo anexo de la sala del jurado, mientras que sus padres fueron conducidos a una sala de espera cercana. En dos recesos que hubo se refugió en una sala para testigos protegidos en la que la esperaba su familia. Los acusados no estaban muy lejos, pero en otra estancia interna del edificio, en la que se reúnen los jurados populares. Allí seguían el juicio por televisión.

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