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“Entré en ‘shock’ al verme rodeada y me sometí para que acabara cuanto antes”

La víctima ratifica que fue violada, dice que la metieron “sin violencia” al portal, pero que se vio “sorprendida” por el grupo y adoptó un rol pasivo ante algo que no quería

Enrique Conde | Javier Bergasa - Miércoles, 15 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El furgón que condujo a la víctima.

El furgón que condujo a la víctima. (JAVIER BERGASA)

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El furgón que condujo a la víctima.

“No íbamos en grupo como tal. Iban 3 delante que entraron a un hotel y preguntaron algo al de seguridad. Creía que ellos querían dormir allí” “Me cogen la mano y me dirigen dentro del portal. Yo pensaba que íbamos a fumar porros, pero me rodean y me desnudan” “No fui consciente de que me grababan y vi que me habían quitado el móvil cuando se fueron y salí a la calle” VÍCTIMA DE LA VIOLACIÓN

PAMPLONa- La víctima de la violación de Sanfermines del 7 de julio de 2016 no resquebrajó los fundamentos de su denuncia y reafirmó que fue violada por los cinco acusados que la sorprendieron en un lugar aislado y en clara superioridad numérica. Habla de lo asemejable a una agresión sexual por intimidación ya que la chica, madrileña y de 20 años, no dijo ayer haber opuesto resistencia física o verbal a la agresión, pero sí que refirió que adoptó una posición pasiva, “de sometimiento”. Vino a decir que sintió pánico y por ello actuó con sumisión a la voluntad de lo que los procesados querían hacer con ella, porque cuando se vio en aquel lugar, “donde pensaba que entrábamos a fumar unos porros”, le resultó tan inesperada la situación que se quedó completamente bloqueada. “Solo quería que acabara cuanto antes, no se lo que pasa, no quiero enterarme, cierro los ojos y que acabe”, evocó ayer ante el tribunal que juzga a los cinco sevillanos, que se enfrentan a penas de entre 22 y 25 años de cárcel por los delitos de agresión sexual, robo con violencia y contra la intimidad.

no LE PROPUSIERON NADALa denunciante no relató una situación de violencia específica -esa falta de oposición y resistencia, que no debe ser entendida como voluntariedad, ya era reflejada por el juez instructor, que abundaba en que su rol era pasivo y de sometimiento ante los hechos por la superioridad numérica y física de los procesados-. En instrucción ella declaró que la sujetaban de las muñecas y le tapaban la boca. No detalló daños físicos porque debido a su actitud sumisa no los hubo. Ayer tampoco detalló daños físicos. Sobre la forma de acceder al portal afirma que se produjo cuando se estaba besando con un acusado (Ángel Boza), que la tenía cogida de una mano, y que otro de ellos le agarró la otra mano y la condujeron hacia el portal. “Me iban dirigiendo y pensaba que íbamos a fumar”, añadió, pero dijo que nunca le propusieron relaciones en grupo ni ellas las quería ni pensó que buscaban eso.

También manifestó que al acceder al portal le pidieron que se callara (haciéndole el gesto de silencio y dándole palmadas en la boca) y que avanzaron hasta un rellano, al fondo del pasillo, y que allí se encontró “sorprendida” por la inesperada situación con ellos queriendo sexo que ella no quería. Desmintió saber que la estaban grabando: “No tenía ninguna conciencia de ello”. Y, en ningún caso, refirió haber tenido conversaciones de temas sexuales, como manifiestan los acusados que le habían comentado cuando la conocieron en la Plaza del Castillo.

DEL HOTEL NO SE ENTERÓLa chica volvió a relatar -a preguntas de todas las partes y sin que fuera necesaria la exposición de los vídeos que los procesados grabaron de los hechos-, que llegó a Sanfermines al mediodía del día 6. Lo hizo desde Madrid con un amigo, aparcaron en Lezkairu, disfrutaron de la tarde como un buen día de fiesta y que, tras irse su amigo a dormir, quedó con otros conocidos y que conoció a los acusados cuando descansaba en un banco de la céntrica plaza. No estaba ebria, afirmó. Recordó el recorrido que pudieron realizar hasta el portal y explicó que no constituían un grupo como tal, sino que iban disgregados y ella se encontraba más retrasada, en compañía de uno de los encausados, mientras otros tres caminaban por delante y entraron a un hotel (Europa) a pedir una habitación. La víctima dice que no se enteró por qué iban allí. “Yo estaba más alejada y no se lo que le decían al de seguridad. Creía que buscaban una habitación para no dormir en el coche”.