Mesa de Redacción

Juzgar a la víctima fuera del juzgado

Por Joseba Santamaria - Jueves, 16 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Ignoro las razones por las que el tribunal que juzga el caso de la presunta violación grupal en los Sanfermines de 2016 a una chica de entonces 18 años ha admitido como prueba el informe elaborado por un detective -por encargo de la familia de uno de los acusados-, a partir del espionaje de la actividad de la joven en sus redes sociales las semanas posteriores a los hechos. Supongo que el juez -que ha hecho hasta ahora todos los esfuerzos posibles para salvaguardar la máxima dignidad posible de este juicio-, tendrá profundas razones jurídicas y entiende que puede ser un elemento de importancia en este proceso judicial. Quizá incluso se trate de evitar recursos posteriores como parte de la estrategia de las defensas. Pero el hecho genera desconcierto. Imagino que la chica habría recibido consejos médicos de psicólogos para recuperarse del shock que le debió generar aquella situación de indefensión absoluta, violada por cinco hombres en un oscuro portal sin posibilidad alguna de defensa. Y entre esos consejos estaría el de tratar de volver poco a poco a la vida normal con su entorno familiar y sus amistades haciendo las mismas actividades que había hecho hasta su viaje a Pamplona. ¿Y haber hecho eso precisamente puede ser un elemento judicial en su contra como se está propagando? Es decir, ¿la reacción acertada hubiera tenido que ser quedarse en casa, sola y sumida en el dolor y la desesperación? ¿Qué relevancia puede tener sobre los hechos que se juzgan, una violación en grupo, que la joven haya ido al cine o salido de fiesta semanas después? ¿Le hacen esos hechos culpable de algo, restan credibilidad a su testimonio? Descorazona ver cómo en muchos casos de violaciones o de agresiones sexuales es la víctima denunciante quien acaba sometida a juicio público, bien por su aspecto ese día, sus compañías, su estrato familiar o condición social o su comportamiento durante los hechos denunciados. Debe ser una segunda agresión, una violación en público, exponer como argumento mediático una difícilmente aceptable intromisión en su intimidad.