Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Obviedades escondidas sobre Cataluña

Xabier Maeztu Zabalza - Viernes, 17 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 21:05h

Análisis de parvulario. Quizá desfasado pero no por sabido conviene olvidarlo. La esencia del problema no está en ese falso debate que las altas esferas políticas secundadas por los grandes medios de comunicación nos venden como legítimo;el respeto o la desobediencia a la ley. Ante esta dicotomía el paralelismo está servido y es fácil entender cuál es la actitud correcta e incorrecta. Se acabó la discusión.

La cuestión es otra, previa a la anterior. En España son legales los partidos independentistas porque sus reivindicaciones se consideran, objetivamente, democráticas. El problema no es menos obvio a ojo de cualquier demócrata. Consiste en que la ley –la constitución- no les da ninguna vía legal por la cual transitar para lograr democráticamente sus pretensiones. Tan solo haré una pregunta ingenua. ¿Cómo es posible que la legislación -la constitución- reconozca un derecho y no otorgue el cauce legal para poder ejercerlo?

Ante esta disyuntiva, el Estado disponía de tres opciones. La primera era no reconocer el derecho hasta ahora reconocido. Evidentemente, queda muy feo ilegalizar ideas. O mejor dicho, personas, asociaciones y partidos políticos que defienden esas ideas. Sin embargo esto no impide que importantes políticas lo expresen públicamente sin ningún reparo.

La segunda opción es la actual. Si queda mal ilegalizar ideas basta con hacerlas irrealizables. Si a pesar de todo se empeñan en realizarlas, se aplica la justicia y la fuerza, artículo 155 mediante. Con riesgo de contagio, porque no escasean declaraciones de importantes políticas avisando y pidiendo su aplicación en otras comunidades autónomas.

Una tercera posibilidad hubiera sido establecer un camino legal que permita conseguir los objetivos políticos en caso de que la gente los apoyara. Se llama democracia.

Hay quien niega esto. Argumenta que la reforma de la constitución es el camino. Ya en sí, si existe la necesidad de reformar la constitución para construir dicho camino, es que este camino no existe actualmente. Obvio. Además, es un razonamiento tramposo. Simplificando los pasos a seguir éstos serían;por un lado, las 2/3 partes del senado y del congreso a favor de la reforma y por otro, la ratificación de la misma en referéndum.

En lo respectivo al primer punto. Las 2/3 del congreso son 232 diputados. Las 2/3 partes del senado son 138 senadores. Por demostrar la imposibilidad de la reforma de la constitución haremos un cálculo básico. Si contáramos todas las diputadas independentistas del congreso de España sumaríamos 24 diputadas. Las senadoras independentistas son un total de 23. Si por último les añadiéramos las diputadas y senadoras de Podemos (con sus confluencias) – IU -único proyecto político nacional que opta por un referéndum pactado y se muestra a favor de una reforma profunda de la constitución que posibilitara dicha opción, la cantidad ascendería a 91 diputadas y 46 senadoras. A saber si podríamos agregar a las diputadas y senadoras de Compromís. Esto supondría un total de 95 diputadas y 48 senadoras. Ambas cifras se encuentran muy alejadas de las necesarias.

En lo concerniente al segundo punto. Por no insistir con aritméticas por elementales que sean, diremos que la población que reside en Cataluña, País Vasco, Navarra (por nombrar aquellas comunidades autónomas que tienen en el congreso estatal representación entendida como independentista -ERC, PDeCAT, EAJ-PNV, BILDU-) es muy inferior a la población que compone el resto de comunidades autónomas. Parece obvio concluir que no existe posibilidad real de que esta reforma constitucional quedara aprobada, en el mismo grado que parece difícil pensar que si como dicen querer muchas, fuera España entera quien debiera votar un futuro referéndum de independencia de Cataluña (ya no sería de autodeterminación), ésta efectivamente se produjera.

Por último, no obviemos que la reforma constitucional que pueda salir promovida y apoyada por los partidos políticos nacionales que han declarado abiertamente su negativa a negociar la indivisibilidad del territorio nacional (PP, PSOE y C´S) no incluirá nunca un camino, por más democrático que éste sea, que posibilite esta desintegración.

Ante este panorama, el independentismo disponía de 2 opciones. La primera era claudicar a sus reivindicaciones y conformarse a conseguir mayores cotas de autogobierno en base a su estatut hasta alcanzar el techo competencial. Hasta ahora, la primera opción parece que les servía hasta que han visto que ya no les dejan avanzar más por esta vía. Llegado este punto, y sin vía legal para la consecución de sus objetivos, saltarse la legislación era la segunda opción. Por ello se les acusa de antidemocráticas y se les persigue y encarcela por golpistas, sediciosas y rebeldes.

¿Qué define lo que es un sistema democrático? ¿La ley? No. La democracia no se distingue de otros sistemas políticos por estar organizado bajo un cuerpo legislativo o un ordenamiento jurídico. Todos los regímenes lo están. La democracia, según la RAE,” es la forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por los ciudadanos”, “aquel sistema en que el pueblo elige a sus representantes para que le gobiernen”, “la doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo”. Según las encuestas, de un 70% a un 80% de la población catalana quería decidir qué relación tener con el resto de España. Cataluña quería decidir su soberanía (esa que reside en ella). La democracia tiene que estar siempre por encima de la legalidad. De hecho, la legalidad debe ajustarse a la democracia. La constitución, para que fuera democrática, debiera permitir cauces legales para que todas las opciones democráticas pudieran llevarse a efecto.

Sean éstas el independentismo, el republicanismo y tantas y tantas cuestiones más…

Herramientas de Contenido