“En Dorrea, la restauración ha tenido que ser absoluta”

El arquitecto Leopoldo Gil defiende que se lleva a cabo una intervención respetuosa

Lander Santamaría Juan Mari Ondikol - Sábado, 18 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La restauración y rehabilitación de Dorrea finalizará en diciembre de 2018.

La restauración y rehabilitación de Dorrea finalizará en diciembre de 2018. (ONDIKOL)

Galería Noticia

La restauración y rehabilitación de Dorrea finalizará en diciembre de 2018.

IRURITA- “La actuación en Dorrea de Irurita ha tenido que ser absoluta, porque nos encontramos con un edificio que era una completa ruina y se está consiguiendo recuperar de la forma más correcta posible”, mantiene el arquitecto Leopoldo Gil i Cornet, encargado por la Institución Príncipe de Viana de las obras de recuperación y restauración del histórico palacio de Cabo de Armería. Gil i Cornet pasó la mañana de ayer inspeccionando los trabajos y atendiendo y explicando personalmente a los baztandarras que acudieron las características del proyecto, menos de las previsibles a la vista de la polémica generada por las actuaciones.

Menos de una decena de vecinos, la mayor parte del mismo Irurita, se presentaron en Dorrea para conocer y ver en directo la realización de las obras y escuchar las explicaciones que facilitó el arquitecto, que comentó que a su juicio “no se puede opinar sin preguntar y conocer”. “Cuando recibimos la obra, la casa estaba en completa ruina y el 50% de su superficie no se podía ni pisar” por el riesgo que entrañaba, manifestó.

Leopoldo Gil, con un relevante currículo y una numerosa relación de actuaciones en el campo de la restauración patrimonial, “desde hace 35 años cuando trabajamos en Roncesvalles”, asegura que con Dorrea se ha tenido “un cuidado exquisito y todo lo que se está haciendo responde a estudios históricos y detalles arquitectónicos documentados”. “Incluido el palomar, que se ha levantado en la parte alta de la cubierta y que hay pruebas de que existió”, afirma.

INICIO Y FUTURO “Lo primero que se nos dijo fue que no había dinero, pero conseguimos lo que se pudo para instalar el andamiaje y consolidar la estructura para que la casa no se hundiera”, recuerda. Igual que “guardamos la madera y vigas que se pudieron recuperar para estudiar sus formas y encuentros y observar el efecto que el fuego pudo haber causado en algún momento”, comenta para que se considere el cuidado con que se ha actuado.

Ninguna de estas cuestiones, en realidad, han sido la causa de la polémica ocasionada con la restauración, que se centra en el encalado o lucido de las paredes con las que el antiguo palacio ofrece una imagen que se ha prolongado al menos un siglo y con la que la población no está familiarizada. Como ya indicó en su día el arquitecto, la piedra de los muros era de muy escasa calidad y a lo largo del tiempo se habrían producido distintas actuaciones (hay que recordar que, como otras, la torre fue desmochada tras la conquista de Navarra por Castilla) y la posterior disposición económica de sus señores no debió ser muy elevada y se volvió a levantar por fases y como se pudo, según podía advertirse.

La restauración de la fachada sí ha respetado la piedra de sillería lo que se ha podido, pero en el resto se estimó que no valía la pena. Leopoldo Gil calcula que la obra finalizará y entregará hacia diciembre de 2018, y no opina sobre el destino que se dará a Dorrea. “Instalaremos un zizallu(típico banco abatible sujeto a la pared), un lar (fuego de hogar) y algún otro detalle acogedor que recuerde su historia y las tradicionales formas de vida, y después quien tenga que decidir (las instituciones) lo hará”, concluye Gil.

experto

Currículo. Leopoldo Gil i Cornet es profesor en la Universidad de Navarra, especialista en Restauración y Rehabilitación, académico de la de Sant Jordi de Bellas Artes de Catalunya. En el Bidasoa restauró el puente de Reparazea en Oieregi (1991-1992).

la frase

L. GIL “encontramos una ruina y dejamos una buena labor”

El arquitecto reivindica el trabajo realizado en colaboración con una empresa (y su encargado Joaquín Vizcay) que es un ejemplo a imitar en rehabilitación”.