Dulce compromiso con las ferias de Urroz-Villa

Los hermanos José Ramón y Tomás González Lizasoain elaboran y reparten en las ferias urroztarras el famoso turrón de Casa Marcos

M. Zozaya Elduayen - Sábado, 18 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Tomás y José Ramón González Lizasoain en su casa urroztarra con las bandejas de turrón listas para repartir en las pasadas ferias.

Tomás y José Ramón González Lizasoain en su casa urroztarra con las bandejas de turrón listas para repartir en las pasadas ferias. (M.ZOZAYA)

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Tomás y José Ramón González Lizasoain en su casa urroztarra con las bandejas de turrón listas para repartir en las pasadas ferias.

“Lo mejor es revivir las historias de la gente mayor, nos encanta hablar con ellos y ver su expresión”

urroz-Villa- Desde que se recuperaron las ferias de Urroz-Villa (2004), los hermanos José Ramón y Tomás González Lizasoain no faltan en noviembre a la cita de su pueblo de origen, ni a su compromiso. En la puerta de su casa reparten el, en otro tiempo, famoso turrón de Casa Marcos, elaborado según la receta heredada de su bisabuelo, Marcos Felipe, fundador de un negocio familiar que perduró hasta 1989.

En los día previos, Tomás y José Ramón elaboran casi 40 kilos de turrón con la ayuda de sus hijos y de sus mujeres. La víspera le dan el toque final, “para que esté más reciente”, matizan, Y así, año tras año, aportan su grano de arena a las ferias. “Es nuestra aportación, ni más ni menos que otras colaboraciones”, recalcan con humildad.

Cierto es que la vecindad se vuelca y hace grande a las ferias, señaladas en el calendario de otoño. La villa es generosa y ofrece gratis al visitante migas elaboradas por los vecinos , pinchos, pan, queso y vino, en las dos jornadas que se celebran en la mitad de noviembre, en torno al día de San Martín, en recuerdo de aquellas ganaderas de antaño que imprimieron al pueblo su carácter comercial, abierto, que se pone de manifiesto en la gran plaza del Ferial.

El turrón de Casa Marcos está ligado a la historia urroztarra de los días de mercado. “Era un turrón adelantado a la Navidad, tal vez el primero que se hacía en Navarra. En noviembre ya se podía comprar y saborear. Las ferias eran para muchas personas del pueblo y de la zona ir a comprar el turrón de Casa Marcos”, recuerdan sus descendientes.

La tienda era referente y un punto de encuentro muy importante en los días de mercado, en los que la familia salía a vender el turrón a la plaza. De este modo, sin pretenderlo, los hermanos siguen por dos días la estela familiar a dos casas del número 25 de la plaza del Ferial, donde empezó su bisabuelo Marcos Felipe, tras instalarse en la villa procedente de Morentin, iniciando su comercialización hacia 1860, en un local que fue también chocolatería y cerería.

Hoy como ayer, en torno al turrón de Casa Marcos se concentran, saludan y comentan la vida vecinas, vecinos y conocidos. Para cuando Tomás y José Ramón salen amablemente con sus bandejas de mimbre repletas ya se ha formado el primer corro y afloran los recuerdos. “Mi madre venía a comprarlo y lo llevaba a Pamplona para todos sus parientes”, recordaba Txaro Ibáñez, de 50 años. Y como ella, otros desgranaban las anécdotas mientras saboreaban el turrón. “Lo mejor es revivir las historias de la gente mayor. Nos encanta hablar con ellos y ver su expresión”, manifiestan satisfechos los dos hermanos.

Sólo por eso les merece la pena elaborar y regalar cada año los 40 kilos de su turrón con la misma fórmula de siempre. “Es un turrón blando, turrón de piñón le llamamos, con base de miel, mezcla de piñones y cacahuetes, “que no empalaga”, recalcan.

Así viene siendo desde hace trece años, cuando un grupo de personas las promovieron impulsadas por el Ayuntamiento, encabezado entonces por la alcaldesa Juana Mari Lecumberri.

Desaparecidas las ferias en los años sesenta del siglo XX, el día de San Martín se había quedado en una comida de pastores en el restaurante Lizarraga. Con el tiempo, la mesa era cada vez más corta, y surgió la idea de organizar un fin de semana ferial y festivo, recuerda José Ramón. “Nos apuntamos al carro con mucha ilusión porque nos parece que es un día muy importante para el pueblo”.

Él no llegó a vivir en Urroz, la villa de Elena, su madre y nieta del fundador de Casa Marcos. “Mi madre se fue a vivir a Pamplona, pero nunca se desvinculó ni de Urroz, ni del turrón”, recuerda José Ramón, que tampoco perdió el vínculo gracias a aquellos veranos en el pueblo de los que guarda buenísimos recuerdos.

Hace casi 50 años que comenzó a ayudar a hacer el turrón a su tía Jesusa, y no ha dejado de hacerlo. Casa Marcos había pasado ya a ser Hijas de Marcos Felipe, con Cipriana y Blasa, y Casa de la Jesusa, nieta del fundador y última de la saga, con la que el negocio desapareció en 1989. Además de a las ferias, el turrón de Casa Marcos llega cada Navidad a la residencia de Aoiz, donde reside su tía Paquita, de 95 años. “Antes me parecía un turrón de abuelos, pero ahora creo que es el mejor turrón del mundo, y no me gustaría que se perdiera nunca”.

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