La élite amateur

Por Jorge Nagore - Domingo, 19 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 09:05h

La semana pasada, Maitane Melero, que en 2017 ha batido el récord navarro de 1.500 -7º mejor record navarro femenino en puntos IAAF de la Hª, con 1.060- y 5.000 –y plata en el Campeonato de España- fue 13ª y 5ª española en el prestigioso Cross de Atapuerca y si confirma estas semanas su estado de forma podría acudir al Campeonato de Europa de Cross. Melero, con 34 años, optará el año que viene a beca de la Fundación Indurain por sus puestos en campeonatos en 2017, una ayuda que al menos dignificará el esfuerzo de tener que compaginar trabajo, entrenamiento y maternidad. Atletas amateurs peleando con profesionales o casi y en ocasiones superándoles. El tema es que, como le sucede a Melero, la gran mayoría de los deportistas de élite nacional- ver a todo un múltiple medallista mundial como el patinador Joseba Fernández y lo que recibe es indigno- salvo 2 o 3 casos no pueden vivir de esto ni siquiera en sus mejores años. Uno de los motivos es que, siendo de agradecer la existencia de la Fundación Indurain –que ha pasado a ser pública-, su alcance es un parche, ya que por ejemplo en 2017 sus ayudas fueron de tan solo 200.000 euros –a 124 deportistas, ni 2.000 de media-, apenas un 0,005 del presupuesto de Navarra. Ves lo que va a costar el Arena o cualquier pequeña obra de la clase que sea y te das cuenta de que cualquier mierda supone un coste infinitamente mayor que apoyar de verdad a nuestros mejores deportistas, no digo con sueldos públicos pero sí con asignaciones temporales más altas –no se hace nada con 6.000 o 4.000 euros al año, aunque vengan bien-, negociando con empresas –en el caso de quienes trabajan- reducciones al menos de jornada o excedencias y pagar la diferencia, asumiendo gastos, etc, etc: mil opciones, que pasan todas por más fondos pero también por captar que apoyar más a la élite no es desatender a la base. Las ayudas son ridículas.