32 ACUARELAS, UNA SOLA MIRADA

La fugacidad, hecha arte

Miguel Leache retrata en acuarelas “miradas en compañía” a esos detalles que hacen del mundo un lugar lleno de posibilidades. La cita, en Ciudadela.

Un reportaje de Paula Etxeberria. Fotografía Mikel Saiz - Lunes, 20 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Miguel Leache posa en su exposición ante dos obras con las gotas de lluvia, evocadoras y fugaces, como protagonistas.

Miguel Leache posa en su exposición ante dos obras con las gotas de lluvia, evocadoras y fugaces, como protagonistas. (MIKEL SAIZ)

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Miguel Leache posa en su exposición ante dos obras con las gotas de lluvia, evocadoras y fugaces, como protagonistas.

Como las correspondencias de las líneas de metro pueden llevarnos a uno u otro lugar, también una vivencia puede desembocar en un pensamiento u otro, puede hacernos sentir de una u otra manera. O una compañía, propiciar un descubrimiento que por sí solos no habríamos hecho. “¿Por qué fijamos nuestra mirada en algo concreto y no en otra cosa? Porque hemos aprendido a mirar. Y aprendemos con otros. Miramos con otros. Nuestra mirada nunca es gratuita, no viene dada porque sí”, reflexiona Miguel Leache al hilo de su exposición, visitable en el Polvorín de la Ciudadela.

Bajo el título Correspondencias, el fotógrafo y pintor pamplonés comparte con el público su mirada como observador de aquellos detalles o instantes fugaces, pero a la vez con apariencia de inmortales por lo que tienen de atemporales y universales, que hacen del mundo un lugar interesante y lleno de posibilidades. Lo hace en treinta y dos acuarelas nada tradicionales en las que plasma su mirada a espacios y realidades de diversas ciudades del mundo, como Tokio, París, Berlín, Ámsterdam, San Francisco, Shangai, Londres o la propia Pamplona -y en particular, el barrio de la Milagrosa-. Aunque el lugar es lo de menos. Lo importante es la mirada, el placer de observar una realidad, un lugar, un momento en que los ojos han decidido posarse con detenimiento e interés. Primero, por el placer de reconocerse uno mismo a través del paisaje, por ajeno que este le pueda ser;y segundo, por esforzarse en comprenderlo, en integrarlo en el universo personal de quien mira. Las acuarelas de esta serie no distan mucho de la mirada. Leache elabora y plasma lo que ve hasta hacerlo más cercano a pesar de su extrañeza. Pero también reconoce saber que lo que no pertenece a esas obras, lo que no se refleja en ellas, seguirá su curso, a pesar de haberlo amado artísticamente por un momento.

Y es que, dice el fotógrafo y pintor pamplonés: “Mirar es amar, fugaz o profundamente. Cada realidad, cada representación, nos trae la correspondencia de otras ideas y otras personas. Por eso, la banalidad de un garaje o el guardarropa vacío de un museo es solo aparente: aquellos que nos enseñaron a mirar o con quienes hemos mirado tanto tiempo, están con nosotros”. Alude Miguel Leache al filósofo alemán Martin Seel, cuyas reflexiones volcadas en “un libro sobre el aparecer irremplazable de lo real” son “fundamentales en esta exposición”, dice el artista pamplonés. “Estos cuadros pretenden franquear esa diferencia de acercar nuestra mirada a lo que Seel llama el aparecer irremplazable de lo real. Qué más dará pintar que mirar;más fugaz que mirar... Delante de aquello que nos conmueve nos demoramos en el tiempo de la existencia”, dice Leache al hilo de la fugacidad retratada en sus obras.

“La exposición se llama Correspondencias por dos cosas: hay varios cuadros que se refieren al metro. Y lo del metro, a mí, visto de una manera abstracta, me resulta muy evocador. El hecho de que cuando entras en un metro tengas correspondencias, que puedas ir a una línea, a otra, esa forma de moverse me resulta interesante. Lo mismo que el otro eje de la exposición: cuando miramos, no miramos solos. Siempre miramos acompañados. Muchas veces creemos que las cosas que vemos las vemos porque nosotros nos fijamos;sin embargo, a lo largo de los años lo que hemos hecho ha sido aprender de otros, compartir la mirada, y esas relaciones, esa correspondencia, lo que hemos leído, visto, compartido con otros, es lo que está en esta exposición”, cuenta el autor.

Por eso, aunque las composiciones de sus acuarelas sean escenarios vacíos de figura humana, están llenos de gente. “Yo raramente he visto estas cosas solo o he dejado de compartir a la hora de pintarlas. Y eso es lo que quería expresar. En estos lugares en apariencia vacíos está la gente con la que tú has estado o has compartido vivencias. Está el que mira, está la persona con la que has descubierto que esos lugares tienen interés, está lo que has leído...”, apunta Leache. Y continúa en este sentido: “¿Cuántas veces has ido por ahí con alguien y te ha dicho: has visto eso? Te descubre algo... No vamos solos a ninguna parte. Bueno, podemos ir solos, pero incluso solos nos acompañan los pensamientos, y los pensamientos siempre están formados por los pensamientos de otros. Tenemos la suerte de tener familia, amigos, lecturas... eso se va elaborando constantemente. Por eso, al mirar, nos fijamos en esto y no en lo otro. Porque hemos estado mirando con alguien, hemos aprendido a mirar”.

Él reconoce que se fija siempre en “las cosas que no tienen excesiva trascendencia”. “Nunca me ha dado por pintar un paisaje muy bonito o una calle entera...”, dice. Y esas cosas aparentemente intrascendentes, o esos detalles, pueden estar lo mismo en el barrio de la Milagrosa que en Londres. “Da igual donde estés, porque siempre vas a encontrar algo que te va a llamar la atención. Esa llamada de atención se puede producir en cualquier sitio”, asegura sobre estas obras que surgen de fotografías que toma en lugares que a veces él mismo busca, sabiendo de antemano que van a interesarle, pero que otras veces encuentra por sorpresa.

Como un lugar al que llegó por casualidad en el subsuelo del metro. “Caminaba por allí y me encontré con una bajada que no tenía salida;en una pared había una chapa protegiendo un cable mal puesto... A mí estéticamente me pareció un lugar estupendo, lleno de posibilidades para que pase algo. ¿Qué? No tengo ni idea”, dice. Y es que estos cuadros a base de acuarela son muy literarios -algunos de ellos muy hopperianos-, contienen muchos relatos posibles. Están habitados por enigmas e incertidumbres, que no son sino motores vitales.

cámaras web

Los lugares en los que el pintor no ha estado

Cuatro años de trabajo ha invertido Leache en las obras que conforman la exposición del Polvorín. “La acuarela tiene un problema serio: equivocarse supone tirar a la basura lo que estabas haciendo. Es muy difícil rectificar”, explica sobre esta técnica pictórica que en sus manos evoluciona hacia una modernidad y contemporaneidad sorprendentes. “Me gusta utilizarla de otra manera, de una forma muy poco tradicional. No creo que sea una traición...”, sostiene sonriente.

Aunque la gran mayoría de las obras nace de viajes, de experiencias in situ, hay tres de ellas de lugares en los que el pintor no ha estado. “Durante algún tiempo, por ciertas razones, no pude salir de casa. Pero si te gustan las imágenes, como me ocurre a mí, no puedes dejar de mirar. Y entonces lo que estuve mirando en ese tiempo, en Internet, fueron cámaras web de distintas partes del mundo que enfocan a cualquier sitio”, explica. Como a Hampshire y Ámsterdam en momentos en que la lluvia caía, insistente. O a una estación de esquí de Japón en plena noche. Estéticamente encontraba ahí un resultado muy interesante”, dice Miguel Leache sobre estos lugares en los que no ha estado físicamente, aunque sí a través de su mirada acompañada.

‘correspondencias’

Obra. Treinta y dos acuarelas de estética muy moderna que nacen de miradas a detalles, espacios y realidades de diversas ciudades del mundo.

Autor. Migue Leache.

Lugar. Polvorín de la Ciudadela.

Fechas y horario. Inaugurada el pasado viernes, la exposición puede visitarse hasta el 7 de enero, los sábados de 12 a 14 horas y de 18 a 20.30 horas;los domingos y festivos, solo por la mañana, de 12 a 14;y los días laborables, de martes a viernes solo por la tarde, de 18 a 20.30 horas. Los lunes está cerrada. Durante Navidad, del 22 de diciembre al 5 de enero, las salas de exposiciones de la Ciudadela abrirán de 12 a 14 y los sábados también de 18 a 20.30 horas. Los días 21, 25 y 28 de diciembre, 1, 4 y 6 de enero, estarán cerradas.