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Juez de línea

Estilo y personalidad

Por Félix Monreal - Lunes, 20 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Sabalza abraza al entrenador que eligió para su proyecto.

Sabalza abraza al entrenador que eligió para su proyecto. (Foto: Patxi Cascante/Mikel Saiz)

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  • Sabalza abraza al entrenador que eligió para su proyecto.

Sigo pensando que hay una joven generación de entrenadores que acumulan tantos datos y conocimientos sobre el fútbol que cuando llega el día de poner en práctica su idea sopesan ya tal cantidad de variables que terminan por enredarlo todo, descartando la opción más natural y agitando el sistema hasta hacerlo extraño para su propia gente. Y no digo nada para el aficionado que observa desde la grada. Ayer, un periodista le interrogó a Diego Martínez sobre los cambios de posición durante la segunda parte, reconociendo el compañero que había algún momento en el que sufría problemas para descifrar el dibujo de Osasuna. Esas invenciones que alteran lo que podemos considerar lógico y consustancial al propio fútbol son cada vez más frecuentes. Por ejemplo, ante la baja de Lillo, Diego Martínez prueba durante la semana con Coris incorporado a una posible defensa con tres centrales. ¿No es más natural cambiar lateral por lateral y que jueguen Javi Flaño o Buñuel, especialistas acreditados en esa demarcación? La elección de Coris -que no sufrió defendiendo y apareció en el área del Alcorcón para dar la asistencia del segundo gol- expresa con claridad (si no era ya conocido) que el entrenador no tiene ninguna confianza en ambos canteranos. Ninguna. Ni en estos ni en otros más jóvenes o más veteranos. Otro punto a analizar es la decisión de arrancar el partido con todos los delanteros en el campo y ninguno de recambio en el banquillo (donde si había dos centrales...). Cualquier accidente no contemplado, como ocurrió ayer con David Rodríguez, te deja desnudo y obligado a hacer luego más experimentos. En esa gestión minimalista de la plantilla, también resulta difícil de entender que Fausto Tienza pase de titular sin mácula a espectador en la grada. ¿Cómo puede interpretar ese mensaje un futbolista al que tanto le costó entrar en el equipo? En fin, Diego Martínez explicó otros retoques que realizó en defensa en el tramo final del encuentro para contrarrestar la movilidad de los dos puntas visitantes... No sé si todo esto acabó por confundir algo que venía funcionando bien, pero el caso es que desde el inicio del duelo Osasuna encontró pocas salidas ante un Alcorcón que apretó mucho en el medio campo y le faltó velocidad y precisión en el pase;y en defensa los rojillos arruinaron sus buenas prestaciones con una actuación impropia de un equipo elogiado hasta ahora por su hermetismo y solvencia. La lesión de Sergio Herrera también fue hándicap. No ha sido el mejor día ni de Oier (implicado en los dos primeros goles) ni de Aridane (que camina hacía atrás y no ataca la pelota en el tercero).

Fue el de ayer uno de esos partidos en los que se te tambalea el castillo de naipes y pones casi todo en cuestión. Y no es hacer tremendismo;porque no creo que sea malo, sino una llamada de atención para revisar los propios esquemas y hacer también un poco de autocrítica, de análisis del propio método, de mirar en el fondo de la plantilla y también en Tajonar. De afianzar la personalidad y el estilo del equipo, que hasta ahora no había ofrecido tantas fisuras. Osasuna siempre ha sido un equipo previsible en lo sustancial (velocidad, intensidad, agresividad, contundencia defensiva, meter muchos balones al área..) y no le ha ido tan mal. No hay que darle tantas vueltas.

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