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La oposición pone en duda la credibilidad de Comptos y del Defensor del Pueblo

UPN, PSN y PP cuestionan la imparcialidad de ambos organismos por no apoyar sus críticas al Gobierno
Son dos de las instituciones mejor valoradas

Ibai Fernandez - Lunes, 20 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Un niño camina junto a la sede de la Cámara de Comptos, en Pamplona.

Un niño camina junto a la sede de la Cámara de Comptos, en Pamplona. (Mikel Saiz)

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Un niño camina junto a la sede de la Cámara de Comptos, en Pamplona.

Pamplona- La oposición frontal y sin matices contra el cambio de Gobierno se ha encontrado con dos obstáculos inesperados. Ni la Cámara de Comptos ni el Defensor del Pueblo se han sumado a la estrategia de tensión política y dramatismo con el que algunos grupos políticos describen la realidad de Navarra. Ni los informes de Comptos muestran el alarmismo económico anunciado, ni el Defensor del Pueblo observa en las medidas adoptadas imposición ni atropello alguno. Dos instituciones con enorme credibilidad ante los ciudadanos que echan por tierra buena parte de la estrategia de la oposición al Gobierno, que ahora cuestiona sus resoluciones poniendo en duda su imparcialidad.

“En lugar del Defensor del Pueblo, le vamos a llamar Defensor del Gobierno de Navarra”, denunciaba la pasada semana el parlamentario del PSN, Carlos Gimeno, porque Javier Enériz, que accedió al cargo con los votos de UPN y CDN, no había avalado su cruzada particular contra el euskera y la lista única. “Es igualmente admisible realizar el proceso de selección como hasta ahora con una lista separada por perfiles lingüísticos, o bien únicamente por la especialidad docente”, había apuntado el Defensor, poniendo en evidencia que tal posibilidad sea discriminatorio para quienes solo hablan castellano, el principal argumento esgrimido por la oposición.

Las críticas también le han llegado a la Cámara de Comptos, siempre rigurosa y técnica en sus análisis, y que el pasado viernes advertía “cierta mejoría” de la situación financiera de Navarra. El órgano fiscalizador tuvo un papel determinante la pasada legislatura para constatar el despilfarro y la gestión de los últimos gobiernos de UPN. Desde la objetividad de sus informes, y con Elio Robleda al frente de la institución a propuesta precisamente de la formación regionalista, ejerció de notario de múltiples desmanes que lastraron la imagen del Gobierno de Barcina.

También ha habido informes críticos con el Gobierno en estos dos años, como el que cuestionaba la duplicidad de las ayudas a la emergencia social. Pero lejos de la dureza de los años anteriores. Algo lógico si se tiene en cuenta que el actual ejecutivo apenas lleva dos años de gestión y que la mejoría económica ha permitido equilibrar las cuentas y corregir errores pasados.

Más duros en cambio han sido otros casos vinculados a la etapa de UPN, y que han salido a la luz en los últimos meses, como abusivo reparto del dinero del polígono de tiro en la Junta de Bardenas o las irregularidades en la Planta de Ultzama. Este último, en el que Comptos vio irregularidad suficiente como para remitirlo a la Fiscalía, que no observó delito, llevó a UPN a denunciar opacidad y falta de colaboración, e incluso considerar sus conclusiones un “montaje del cuatripartito”. El duro y capcioso interrogatorio que el parlamentario Sergio Sayas sometió a la nueva presidenta, Asun Olaechea, volvió a mostrar el intento de UPN por desacreditar a la institución y, en especial, a su presidenta.

Olaeceha llegó a la dirección de Comptos desde el propio órgano fiscalizador, donde es una de las auditoras principales, con el apoyo del cuatripartito y del PSN, y avalada por el presidente saliente, cuya objetividad e independencia quiso poner en valor. Algo que no ha evitado que UPN, y por momentos el PP, hayan extendido sobre su figura la sombra de la sospecha. “Hasta la Cámara de Comptos actualmente está en tela de juicio por los últimos informes emitidos”, señala la presidenta del PP, Ana Beltrán.

Se trata sin embargo de un hecho inédito en Navarra. Nunca antes la oposición había puesto en duda la credibilidad ni la independencia de ambos organismos, por más que sus resoluciones fueran contrarias a sus intereses, e incluso críticas con sus decisiones. Tampoco la del Consejo de Navarra, cuyas resoluciones históricamente han sido favorables a los postulados de quien estuvo en el Gobierno hasta 2015, y aunque la entonces oposición pudo no compartir e incluso rebatir sus afirmaciones, nunca interpretó su posición como un apoyo político al Gobierno.

El Consejo de Navarra ha vuelto a tener papel importante en la actual legislatura. A él se han recurrido muchas decisiones del Gobierno para poner en duda su aplicación e incluso su legalidad, como ha sido el decreto del euskera, matizado después por el Ejecutivo foral para asumir unas recomendaciones que no eran vinculantes, y que contaron con un voto alternativo con la mayoría. El de la última jurista en formar parte de la institución, cuyo nombramiento fue propuesto por las fuerzas que sustentan al Gobierno. Argumento suficiente para que la secretaria general del PSN, María Chivite, cuestione su independencia y apunte que “no es casual” su voz discrepante con el resto del Consejo. Una mayoría de miembros que fueron elegidos por UPN y PSN, y cuya objetividad no pone en duda la dirigente socialista.

Es una muestra más de que en esta Navarra del cambio nadie se libra de la tensión política de la oposición, donde cualquier anécdota es elevada a la categoría de escándalo y donde todo se divide en el conmigo o contra mi. Ni siquiera dos instituciones como la Cámara de Comptos y el Defensor del Pueblo que, por su independencia y su rigor, han sido reconocidas siempre por los ciudadanos. Muy por encima por cierto de los propios partidos políticos.