Yo no soy manada, soy hombre

Joseba Orduña Navarro Concejal de Mujer e Igualdad de Género del Ayuntamiento del Valle de Egüés - Martes, 21 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Y es que no puedo dejar de serlo de la noche a la mañana. Los valores inculcados socialmente desde el día en que nací hacen que tenga ese hándicap en mi ser. Soy hombre cuando dejo que los micromachismos salgan a luz en cada momento. O cuando no quiero entender que las mujeres están en inferioridad de condiciones todavía, o cuando defiendo que ya existe la igualdad, soy hombre. Soy hombre porque tengo unos privilegios adquiridos solamente por el hecho de serlo. Y es que he oído a ese actor porno el otro día decir que a los cinco hombres que están siendo juzgados por violar a la chica en San Fermín no les hacía falta actuar como manada porque son guapos y pueden ligar con cualquier chica sin necesidad de hacer lo que hicieron. Y yo lo comparto, no tienen necesidad, y entonces, ¿por qué lo hicieron? ¿Por qué actuaron como auténticos depredadores sexuales?

Lo hicieron porque creían que eran superiores, porque necesitaban satisfacer su ego de macho alfa, porque denigrar a una mujer todavía es un hito a disfrutar en grupo, porque todavía los hombres se creen superiores a las mujeres, porque se creen con privilegios desigualitarios sobre las mujeres, porque, en definitiva, decimos muy alto que existe igualdad pero es mentira.

Esta violación de San Fermín no es más que la punta del iceberg de una sociedad que no quiere despegar de sus actitudes machistas y desigualitarias, relaciones de poder que se perpetúan desde siempre y que algunos poderes se empeñan en hacernos ver que ya están desaparecidas, que existe la igualdad entre mujeres y hombres, cuando todos los datos nos indican que eso no es así. Mientras los hombres no rechacemos tener privilegios adquiridos no podremos establecer relaciones igualitarias que nos lleven a tener una sociedad justa. Cada día me levanto con el convencimiento de no querer ser ese tipo de hombre, con la idea de que no solo hay que cambiar las ideas de la sociedad, sino con el convencimiento de que cada hombre tiene que hacer un esfuerzo personal para cambiar sus actitudes y su forma de relación con las mujeres. En el fondo, yo también soy hombre con privilegios, pero intento no serlo.