Las obra se expondrán hasta el próximo 20 de mayo

El MUN busca nuevas lecturas de su colección con el tríptico ‘Gris Vacío’ de Balerdi

Las obra del artista donostiarra se expondrán hasta el próximo 20 de mayo

Amaia Rodríguez Oroz | Unai Beroiz - Miércoles, 22 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Las tres piezas que componen el tríptico ‘Gris Vacío’ de Rafael Ruiz Balerdi, en el MUN.

Las tres piezas que componen el tríptico ‘Gris Vacío’ de Rafael Ruiz Balerdi, en el MUN. (UNAI BEROIZ)

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Las tres piezas que componen el tríptico ‘Gris Vacío’ de Rafael Ruiz Balerdi, en el MUN.

“Balerdi creía que más importante que el resultado final lo era el propio proceso de creación”

pamplona- El Museo Universidad de Navarra busca nuevas lecturas de su colección y una revisión de algunas de sus piezas, así como la posibilidad de investigar más sobre las obras que donó al centro María Josefa Huarte. Por ello, ha escogido la pieza Gris Vacío III de Rafael Ruiz Balerdi, de su propia colección, y la ha juntado con Gris Vacío Iy Gris Vacío II, pertenecientes a colecciones particulares de Madrid y Bilbao y cedidas al MUN para la ocasión. “Se trata de que nuestra colección no sea estática sino que se revise y se adapte a la actualidad;que esté viva para que los visitantes, cada vez que acudan al museo, encuentren novedades y sorpresas”, sostuvo Jaime García del Barrio, director del Museo Universidad de Navarra. Las tres obras podrán verse expuestas hasta el próximo 20 de mayo en el MUN.

Rafael Ruiz Balerdi, explicó ayer el conservador del Museo Universidad de Navarra, Ignacio Miguéliz Valcarlos, desmenuza su pintura creando una serie de formas aleatorias que protagonizaron sus obras de factura rápida, mental, en la que la agilidad y premura del trazo impedía al subconsciente la creación de formas concretas y definidas. Dentro de este marco se insertan una serie de piezas, como el tríptico que presentó ayer el MUN, en el que las formas se van disolviendo, en la mayoría de ocasiones debido a las intervenciones del propio pintor. En este caso, las piezas que componen Gris Vacío tratan de homenajear a Velázquez, “máxima influencia de Balerdi”, y concretamente “a su trazo suelto y ágil, a sus retratos de infantas y reinas en los que no prima el detallismo, sino la pincelada suelta, y a su construcción en base a manchas de color, aplicadas de manera rápida y audaz que al observarse en detalle se convierten en masas de color desestructuradas, sin forma ni definición”, destacó Miguéliz Valcarlos. “Balerdi consideraba que más importante que el resultado final de la obra lo era el propio proceso de creación artística, algo que era muy propio de Velázquez”, manifestó el conservador. Además, añadió que el artista donostiarra introduce en estas obras “la luz mediante la utilización de blancos, también constantemente trabajados, a los que añade en Gris Vacío II toques de ocre dorado y en Gris Vacío III pinceladas de rosa, que de manera sutil definen volúmenes, en ordenaciones circulares”.

del academicismo a la abstracciónSegún indicó Miguéliz Valcarlos, Balerdi comenzó su formación en el academicismo, aunque pronto buscó nuevas vías de expresión de manera autodidacta, con lo que sus obras fueron evolucionando desde la pintura figurativa hacia la abstracción, la cual derivó en el informalismo que mantuvo hasta el final de sus días. En los años 60, Juan Huarte Beaumont se cruzó en su camino y se encargó de que el artista residiese en Madrid dedicado exclusivamente a la creación artística. Durante este tiempo su obra estuvo marcada por las dos vías que han marcado su carera: la pintura figurativa y la abstracción informalista. El propio Balerdi explicó la existencia de ambas debido a la “necesidad psicológica que sentía de abandonar el mundo de las formas prietas y atenazadas de vez en cuando para refugiarse en otro más inestructurado y ligero”. Respecto a la abstracción informalista, destaca el color vibrante y rico, reflejo de un optimismo vital que no se abandonaría hasta el final de su vida.