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ana Murugarren presenta su último filme

“La higuera de los bastardos’ es una historia mágica y surrealista, de carcajada negra”

Murugarren presentó ayer en Pamplona su último filme, un relato en el que un falangista, atormentado por su pasado, se convierte en un extravagante ermitaño

Ana Jiménez Unai Beroiz - Miércoles, 22 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Ana Murugarren, directora de ‘la higuera de los bastardos’.

Ana Murugarren, directora de ‘la higuera de los bastardos’. (UNAI BEROIZ)

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  • Ana Murugarren, directora de ‘la higuera de los bastardos’.

pamplona- La higuera de los bastardos, el último largometraje de la cieneasta Ana Murugarren (Marcilla, 1961) narra la fábula surrealista de un falangista que termina convirtiéndose en un extraño ermitaño, perseguido por la mirada de odio de un niño de diez años, hijo de una de sus víctimas. Protagonizada por Karra Elejalde, dando vida a Rogelio, el falangista atormentado, y con un elenco que completan Carlos Areces, Pepa Aniorte, Jordi Sánchez o Mikel Losada, entre otros, Murugarren presenta esta historia “de carcajada negra”.

La higuera de los bastardos se basa en la novela La Higuera, de Rafael Pinilla. ¿Qué le llamó la atención de la novela para llevarla a la gran pantalla?

-Era una idea del productor Joaquín Trincado, me pasó la novela porque pensaba que ahí podía haber una buena película. La leí y me fascinó, sobre todo me cautivó que empezaba de una manera tan negra, tan terrible, con varias ejecuciones, que por otro lado es muy cinematográfico, rodar una guerra o un conflicto es agradecido... Pero que todo ello mute a una historia tan mágica, surrealista y hasta cómica muchas veces, porque es de carcajada negra, es humor negro, pero humor...

Precisamente el filme arranca en la negrura de la noche, con las ejecución como punto de partida y aunque da el paso paso a la comedia negra, no se aleja tampoco del drama. ¿Cómo trabajó el equilibrio de estos tonos de la película?

-La clave está en el personaje de Rogelio, el protagonista. Ya pensaba en Karra cuando lo escribía, le conozco y le había visto actuar, sabía que tenía una fuerza impresionante, como un Depardieu. Estaba convencida de que iba a conseguir transmitir una gran humanidad a este loco protagonista, que iba a hacer que el público empatizara con él. Ahí estaba una de las claves, pero también lo está en la pareja que hace con Carlos Areces, que interpreta a Ermo. Francamente tienen escenas delirantes, creo que son la pareja más disparatada del cine del 2017, como he leído por ahí. Lo he dicho muchas veces: si un director cuenta con una buena historia y con unos buenos actores, tiene la mitad de la película hecha. He tenido mucha suerte de poder contar con todo esto. Y luego la fotografía de Josu Inchaustegui, es como un personaje más. Rodamos durante varias noches y eran muy difíciles de hacer, sin referencias de puntos de luz, noches en el campo, negras... Hemos huido de esas luces efectistas. Queríamos una noche negra y hemos conseguido que sea una noche negra y que se vean las cosas. Una gozada.

En cuanto a la escritura del guion, ¿cuánta fidelidad hubo hacia la novela, tomándola como punto de partida?

-Soy muy fiel al espíritu y a la peripecia. Sí es verdad que en la novela se está todo el rato metido en el coco del personaje de Rogelio y eso era muy complicado, porque tenía que contar cosas solo con miradas. He intentado darle peripecia y menos introspección y ganar en ritmo, pero también poder contar todo lo que pasa en la cabeza del personaje y que eso se entienda en pantalla.

Mencionaba el espíritu de la novela, ¿cuál es el de la película?

-Creo que Ramiro con esta novela intentó contar la historia reciente, en este caso de la Guerra Civil, porque creía que no se ha contado lo suficiente, que los jóvenes no la conocían y él estaba convencido en que había que contarla. Bien, eso está ahí, evidentemente, porque el filme parte de ahí y es el background y el trasfondo de la película. Pero yo he querido llevar eso más allá, despegarme de ello, sin dejar de contarlo y sin que deje de estar, e irme a lo que es la peripecia y lo que es también cómo el personaje de Rogelio va evolucionando durante estos 30 años que pasa cuidando la higuera, cómo va también evoluciona su cabeza. Él de puertas afuera siempre sigue igual, igual de burro con los demás, ni siquiera le hace una carantoña al niño a quien ejecutó a su padre y hermano... Pero, sin embargo, se va ablandando, aunque creo que nunca se llega a arrepentir de lo que ha hecho, aunque sí que hay un momento que se le escapan las lágrimas... La evolución de ese personaje era un reto.

Señala a Buñuel y Fellini como referencias cuando leyó la novela, ¿cuánto de estos cineastas hay en el largometraje?

-Cuando ves a Rogelio, ese ermitaño en el monte con su higuera, es inevitable pensar en el Simón del desierto de Buñuel, lo vi inmediatamente... O en Fellini y el loco de Amacord. Son esas situaciones tan disparatadas que, por otro lado, son también muy españolas y muy nuestras en cuanto a Berlanga, o José Luis Cuerda con Amanece que no es poco... Es un poco esperpento, algo de Valle-Inclán, un poco por ese lado, que también pintan españas negras. Todo muy negro, pero, al mismo tiempo, a mí es un humor que me encanta... Yo sigo viendo la película y me sigo riendo.

Se trata de una historia, en cuanto a memoria histórica, contada desde el lado de los vencedores, ¿qué aporta esta visión, quizá no tan habitual actualmente en las películas estatales realizadas acerca de la Guerra Civil?

-Para contar una historia tienes que llegar al sentimiento de la gente, y puede ser más sentido y dramático el estar con los que han perdido... Pero entonces sí, otra de las cosas y valores que vi a la novela es que lo estaba contando desde el punto de vista de los vencedores, eso me pareció magnífico, que te metas en el coche y vayas con ellos, que veas a toda la gente que les rodea... Porque la película se tira casi hasta los años 60, van pasando cosas, pero ellos siguen ahí, apalancados... Mientras esté esa higuera ahí, junto a Rogelio, seguirán los muertos y sus compinches preocupados e intentando borrar el pasado y no lo consiguen porque él no se mueve ahí.

¿Y qué otra perspectiva y plus ofrece el narrar una historia situados desde este otro bando?

-Quitarse un poco la caspa de posguerra del hambre y del harapo. Creo que el conflicto fue muchas otras cosas y de hecho en la película no se ve hambre, no se ve pobreza... Es una visión también muy interesante el estar desde el otro bando. A Karra cuando le han preguntado acerca del papel, también dice que fue un pedazo de reto el conseguir que el espectador empatice con el personaje, pero que él está muy contento con Rogelio. Creo que lo hemos hecho bien y que ha acabado cayendo bien.

En cuanto a esta fábula surrealista que es la película, ¿hay moraleja?

-Si tiene que tener una moraleja, que no tiene por qué tenerla... Pero si tiene que tenerla, diría que es que hay muchas higueras por ahí, que ya es hora de desenterrarlas y cerrar, trasplantarlas y, la higuera por un lado, y los huesos por el otro.

¿Y el país está preparado para ello?

-Los que no están preparados son los políticos que gobiernan, que se empeñan en no cerrarlo porque piensan que la gente va a tener una actitud de venganza o pedir cuentas que no existe, los que están buscándolos es una cuestión humanitaria.

las claves

En corto

Sinopsis. Rogelio -Karra Elejalde- es un falangista que se dedica a asesinar a rojos hasta que un día, después de sentir la mirada de odio del hijo de 10 años de una de sus víctimas y por miedo a que cuando el niño crezca lo mate, abandona a sus camaradas y se retira al monte para cuidar la higuera que el niño plantó en la tumba de sus familiares. Durante años, Rogelio, cual ermitaño, cuidará de la higuera, que se convierte en lugar de peregrinaciones, mientras Ermo -Carlos Areces-, el codicioso chivato que denunció a la familia del niño, no se separa de él, convencido de que bajo la tierra se esconde un tesoro. Sin embargo, los antiguos camaradas de Rogelio verán con estupor cómo la higuera crece e intentarán que este abandone su misión para deshacerse de la higuera y borrar el incómodo rastro.

Estreno comercial. Viernes, 24 de noviembre.

“Estaba convencida de que Karra Elejalde iba a transmitir una gran humanidad a este loco protagonista”

“El personaje de Rogelio se va ablandando, aunque creo que nunca se llega a arrepentir de lo que ha hecho”

“Si la fábula tiene que tener una moraleja, diría que hay muchas higueras que ya es hora de desenterrarlas”

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