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La Vía Campesina recibe el Premio Internacional Navarra a la Solidaridad

María Canil, delegada en Centroamérica, defiende el concepto de soberanía alimentaria y la lucha de las mujeres campesinas
El premio, de 15.000 euros, lo entregaron el Gobierno foral y Laboral Kutxa

Unai Yoldi Hualde Patxi Cascante - Miércoles, 22 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Uxue Barkos y Txomin García entregaron el premio a María Canil.

Uxue Barkos y Txomin García entregaron el premio a María Canil.

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  • Uxue Barkos y Txomin García entregaron el premio a María Canil.

pamplona- El movimiento mundial agrícola, La Vía Campesina (LVC), fue distinguido ayer con el XV Premio Internacional Navarra a la Solidaridad, que reconoce su trabajo y sus valores en defensa de los derechos de los campesinos y trabajadores del medio rural y su esfuerzo en la lucha por la soberanía alimentaria. María Canil, delegada de LVC en Centroamérica, fue la encargada de recoger el galardón, promovido conjuntamente por el Gobierno de Navarra y Laboral Kutxa, en el Salón del Trono del Palacio de Navarra.

Tras recibir la distinción, la guatemalteca saludo a los presentes y agradeció el premio en K’iche, su lengua natal. “Gracias por este reconocimiento hacia los campesinos, campesinas y los pueblos”, señaló Canil, y añadió que La Vía Campesina es “un proceso de resistencia y de construcción de una alternativa más justa y humana”, que en la actualidad agrupa a 200 millones de pequeños agricultores de cuatro continentes, reunidos en 164 organizaciones en 73 países diferentes. En este sentido, aseguró que LVC “ha aportado una nueva mirada a las políticas agrícolas, a la alimentación y al campesinado”, y subrayó la importancia que juegan las mujeres en la defensa de una agricultura ligada al cuidado de la tierra, la defensa de los bienes naturales y de las semillas como patrimonio de los pueblos.

La Vía Campesina nació en 1993 en un contexto neoliberal, en el que el capital financiero y las corporaciones transnacionales pasaron a dominar la agricultura. Entre sus principales reivindicaciones figura el acceso a la tierra y la promoción de la agricultura ecológica, defensora del medio ambiente y de las semillas locales, frente a las genéticamente manipuladas, y defiende el concepto de soberanía alimentaria, es decir, el derecho de los pueblos a poseer sus propios sistemas alimentarios y definir sus políticas agrarias, como una alternativa real al libre comercio.

“Las medidas del FMI y del Banco Mundial han tenido terribles consecuencias para el campo en todo el mundo”, denunció Canil, y explicó que “de ahí surgió la necesidad de articular una resistencia popular internacional”, que se estableció en cuatro continentes de manos de campesinos, pequeños agricultores, jornaleros sin tierra, pueblos indígenas y migrantes. De cara al futuro, insistió en que “no se formularán más políticas sin que la voz de los campesinos sea escuchada”, o sin que estén sobre la mesa “la agroecología, la reforma agraria y la soberanía alimentaria”.

retos del futuroEl premio está dotado con 15.000 euros y se entrega anualmente para reconocer la tarea llevada a cabo por instituciones, ONG y personas físicas que hayan destacado por su trayectoria en cualquiera de los ámbitos de la Cooperación Internacional al Desarrollo.

En este contexto, la presidenta del Gobierno foral, Uxue Barkos, destacó la confluencia de los objetivos y reivindicaciones que defiende La Vía Campesina con las metas que se plantea Naciones Unidas, a través de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, aprobada en 2015, y en la que también trabaja Navarra. La presidenta planteó la necesidad mundial de incrementar la producción de alimentos. “El crecimiento de la población mundial va a hacer que en 2050 haya que aumentar un 50% la producción de alimentos”, apuntó. No obstante, matizó que estará condicionada “por tres factores: las variaciones de los precios, que repercuten en la vida de los pequeños agricultores, el cambio climático y los acuerdos comerciales que distorsionan los mercados. “Una sociedad que permite una crisis alimentaria no es civilizada y una sociedad que además la impulsa, es una sociedad innoble”, sentenció Barkos.

Por su parte, el presidente de Laboral Kutxa, Txomin García, apoyó el concepto de soberanía alimentaria “no solo como una cuestión ética, sino como un imperativo social y global”. “Resulta una alternativa muy eficiente para luchar contra el cambio climático, impulsar la paz y paliar una de las lacras más vergonzantes de este siglo XXI: el hambre”, valoró García, que también destacó la importancia de las mujeres en este proceso a quienes hay que mostrar “el respeto y la consideración que merecen”.

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