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Las psicólogas dan credibilidad total al relato y a la reacción de la víctima

Acreditan el estrés postraumático de la joven y consideran lógico que se “bloqueara y sometiera como autodefensa” y que trate de dar apariencia de normalidad
Solo se le podrán evaluar secuelas en dos años

Enrique Conde - Miércoles, 22 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Carlos Bacaicoa y su compañero de la acusación particular, Miguel Ángel Morán.

Carlos Bacaicoa y su compañero de la acusación particular, Miguel Ángel Morán. (Foto: Efe)

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Carlos Bacaicoa y su compañero de la acusación particular, Miguel Ángel Morán.

pamplona- Fue creíble tanto su testimonio como su reacción durante los hechos y a posteriori y es compatible lo narrado con el daño psicológico sufrido. Así concluyeron las peritos psicólogas que elaboraron el informe de la víctima de la violación grupal de Sanfermines. Estas expusieron ayer en la séptima sesión del juicio tras una minuciosa entrevista con la denunciante en octubre de 2016 y de someterla a varios test y pruebas específicas para víctimas de este tipo de delitos con lo que confeccionaron su informe. Corroboraron que en la joven observaron un trastorno de estrés postraumático, constataron que era una chica de vida normal, de personalidad espontánea y animada y que no presentaba ningún trastorno de personalidad.

Del mismo modo, quitaron importancia al hecho de que, hasta en el momento en el que fue entrevistada, la joven no hubiera iniciado un tratamiento psicológico. “Es lógico e incluso recomendable en algunos casos que la víctima no reviva tan pronto el trauma. Lo primero es que dé apariencia de normalidad en su vida, que se comporte como un verano cualquiera, se vaya de vacaciones, y que al retomar la vida cotidiana y los estudios, entonces inicie el tratamiento como hizo porque es cuando de verdad comienzan los problemas de concentración y atención...”, manifestaron las psicólogas. Las peritos aclararon que no pueden valorar las secuelas psicológicas hasta que pasen dos años después del hecho que causó el trastorno y explicaron que el estrés postraumático se originó a raíz de la agresión sexual que denunció la joven que es “la única versión que tenemos”.

Al término de su declaración, tomó la palabra el magistrado Ricardo González para precisar una cuestión. El juez planteó que las psicólogas narraban en toda su exposición una agresión, y preguntó si no era posible que el trauma de la víctima se hubiera originado por unas relaciones sexuales, no por una agresión propiamente. Las psicólogas respondieran que era posible y que el hecho causal son unas relaciones sexuales. Más allá de la precisión -a la que las defensas van a otorgar relevancia porque se agarran a que se trató de un acto consentido- las psicólogas también habían respondido antes que ese trauma, en caso de deberse al sentimiento de culpa, vergüenza o repulsa de la víctima por lo ocurrido, el trastorno no tendría una duración prolongada en el tiempo y sus síntomas hubieran desaparecido.

Las psicólogas abundaron además en que la reacción de la joven durante la agresión puede hasta ser normal en ese tipo de situaciones, puesto que se generan “actitudes de bloqueo o shock que funcionan como un método de autodefensa”. Una de las manifestaciones de este mecanismo defensivo sería “la sumisión, el hecho de cerrar los ojos durante la agresión e intentar olvidar y acabar la situación cuanto antes”, es decir, que las psicólogas entienden lógica la reacción que la chica dice que adoptó.

Igualmente, las profesionales expusieron que la víctima presenta patrones de verosimilitud y credibilidad. Ni simula ni se contradice. Puntúa de manera significativa en hostilidad, depresión y psicoticismo (sentirse sola aunque la rodee más gente). Cuestionadas por una de las defensas sobre si tendía a exagerar las emociones (uno de los parámetros analizados), las psicólogas explicaron que es normal que ese sentimiento aflore con intensidad “cuando se ha vivido un suceso muy traumático”. Por último, incidieron en que a la víctima se le recomienda normalidad. Así que entienden que publicara en las redes sociales y al poco tiempo de los hechos una foto de haber estado en Sanfermines, puesto que trata de que no se le asocie con este hecho, quieren dar esa imagen de normalidad que, aunque forzada, es buena”.

perito de parteAl contrario que las peritos designadas por el juzgado, una psicóloga de la defensa aseguró ayer en el juicio que la víctima no sufre dicho estrés postraumático por los parámetros analizados en los tests. Detalló que hay actuaciones incoherentes e inconsistentes, como tratar de evitar lo ocurrido y luego buscar información por Internet o irse de vacaciones con un amigo al que asociaba con Sanfermines y por tanto con el trauma. Deslizó que pudo ir aleccionada al forense para inclinar algunos resultados.