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Aspace forma equipo

La asociación reactiva entre sus usuarios la práctica de la boccia, modalidad de la que fue pionera y para lo que cuentan con un fichaje y voluntarios como Gorka Herrero, Javier Granados, Andrés Caro y Ana Irigoyen

Kepa García | Javier Bergasa - Miércoles, 22 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Los miembros del equipo de boccia, con sus entrenadores, en la sala del Centro de Día Ramón y Cajal donde se ejercitan.

Los miembros del equipo de boccia, con sus entrenadores, en la sala del Centro de Día Ramón y Cajal donde se ejercitan. (JAVIER BERGASA)

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  • Los miembros del equipo de boccia, con sus entrenadores, en la sala del Centro de Día Ramón y Cajal donde se ejercitan.

“Lo importante es que les ayuda a nivel emocional y que sirve para la inclusión social de estas personas ”

pamplona- Carlos Álvarez, Mari Cruz Aldaz, Ana Marcos, Alfonso Salvatierra, Beatriz Gilbert, Cristina Gay, María Munárriz, Merche García, Santiago Pesquera, Íñigo Rupérez, Rafael Ordoqui, Aritza Etxegoien, Maitane Martínez, Jesús San Juan, Yolanda Silva y Paqui de la Morena son un equipo. Llevan tiempo entrenando, mejorando su técnica en la boccia o bocha -un deporte concebido para personas con parálisis cerebral que entró a formar parte de las modalidades paraolímpicas en Seúl 88- para lo que disponen de uniformes, material específico y unas instalaciones acondicionadas donde entrenan dos veces por semana.

No se diferencian a otros equipos amateurs que tienen como objetivo mejorar resultados e incluso se han reforzado de cara a las próximas competiciones con un fichaje estrella, que logró 4 medallas de plata en los juegos paraolímpicos de Atlanta, Sidney, Atenas y Pekín, con el que esperan relanzar la práctica de esta actividad en la que Aspace Navarra fue pionero en España y primer club deportivo. La única diferencia en su caso con otros equipos es que además de los valores deportivos, intervienen también factores añadidos que pueden ayudar a sus integrantes a nivel emocional y social.

La decisión de que la boccia volviera a convertirse en una actividad prioritaria en los programas del centro de día de Aspace partió de los propios usuarios, según comentó la semana pasada la técnica de deporte Isabel Sánchez, tras reunir al grupo que lo que practicaba para conocer sus opiniones. De esa reunión salieron con el convencimiento de que había que dar un paso más en esa dirección, que por unas razones u otras - desde que a algunos les servía para controlar sus nervios o para estar más atentos hasta motivos más relacionados con el ocio- era lo que querían hacer los propios implicados.

Fue entonces cuando contactaron con Santiago Pesquera, elegido en 2008 por votación popular mejor deportista navarro tras su poker medallista, para que se uniera al proyecto. No sólo dio su conformidad a la idea, sino que decidió sumarse como un integrante más del equipo, donde mantiene un evidente liderazgo entre sus compañeros gracias a los logros que acumula en la disciplina.

“La verdad es que no me lo esperaba. Quería que me ayudara, pero al decirme que iba a participar me alegré muchísimo por la importancia que iba a tener, como así ha sucedido”, comentó la técnica.

El objetivo, sin embargo, no es ganar, ni tan siquiera acabar entre los primeros. No es lo prioritario para ninguno de ellos, aunque ya se sabe que cuando un deportista se mete de lleno en la competición, vaya con botas de fútbol o en silla de rueda como es el caso de todos ellos, las victorias nunca están de más.

La boccia es una modalidad similar a la petanca, en la que los jugadores deben lanzar 6 pelotas: el objetivo es situarlas lo más cerca que sea posible de una bola de referencia o alejar las del contrario. Existen pruebas individuales, por parejas y de equipos, en cuatro categorías diferentes según los grados de discapacidad.

Los hay que pueden lanzar las pelotas sin demasiadas dificultades -es válido hacerlo con las manos o los pies- pero en los casos más severos los participantes cuentan con la ayuda de una canaleta o rampa, sobre la que su auxiliar deposita la bola una vez escogida la dirección por el competidor. Gana el que más puntos obtiene en el partido, con cuatro tiempos de 6 minutos cada uno.

Los entrenamientos se realizan en las instalaciones que Aspace dispone en Cizur. En el centro de día Ramón y Cajal, que ofrece un servicio especializado en la atención y rehabilitación de personas con parálisis cerebral y alteraciones afines, se ha habilitado una sala especial para los entrenamientos del equipo de boccia. Junto a la técnica de deporte, colaboran en el proyecto un empleado del centro, Iker Luzuriaga, y varios voluntarios: Gorka Herrero, Javier Granados, Andrés Caro y Ana Irigoyen.

A las dificultades motrices de los miembros del equipo, se une que no todos son capaces de hablar, por lo que resulta imprescindible contar con medios tecnológicos adecuados -en fase de implementación- y una buena comunicación con los entrenadores.

Hay quienes están entusiasmados con la iniciativa, como Rafa, que esboza una enorme y reveladora sonrisa cuando se le pregunta por la medida. “Me siento muy bien”, responde. De su misma opinión es Alfonso, al que también le gusta la posibilidad de seguir compitiendo a nivel nacional. Cristina, por su parte, aspira a mejorar como equipo.

Para que Jesús y Santiago comiencen a entrenar, necesitan el apoyo de sus entrenadores. Gorka destaca la importancia que tiene esta actividad de cara a la inclusión social. “Es fundamental que se visualice lo que hacen las personas con parálisis cerebral para que todo el mundo lo pueda comprender y aceptar. La inclusión social es el mejor resultado que podemos obtener”.

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