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Los acusados insisten en que la víctima dirigía sus actos, en contra de lo acreditado por la Policía y los vídeos

Dicen que desde el principio acordaron con la joven buscar un lugar para practicar sexo y que ella estaba de acuerdo
Daban por hecho el consentimiento

Enrique Conde / Javier Bergasa - Jueves, 23 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Un furgón policial traslada a los acusados desde el centro penitenciario de Pamplona al Palacio de Justicia.

Un furgón policial traslada a los acusados desde el centro penitenciario de Pamplona al Palacio de Justicia.

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  • Un furgón policial traslada a los acusados desde el centro penitenciario de Pamplona al Palacio de Justicia.

PAMPLONa- El guión se escribió en octubre de 2016, en su primera versión al juez instructor, y ayer no se torció un renglón en la octava sesión del juicio que se celebra por la violación grupal de Sanfermines y en la que los acusados se enfrentan a entre 22 y 26 años de cárcel. Como todo acusado en un proceso penal les asiste el derecho a no decir la verdad y los cinco sevillanos encausados insistieron en su versión inicial. Las claves de su interrogatorio giraron en torno a que, según ellos, el grupo acordó con la víctima mantener una “relación consentida”, relaciones grupales a las que algunos de ellos estaban “acostumbrados”, manifestaron ayer, y que no les resultaron “extrañas por estar de fiesta y suceder a las 3 de la mañana”, declaró el guardia civil encausado. La Fiscalía trató de que se le respondiera a la pregunta de si la víctima les dio su consentimiento expreso a esas prácticas sexuales. Los acusados cerraron filas en torno a la idea de que no hacía falta preguntarlo tal cual pues, a los pocos minutos de conocerla, y después de una conversación que fue “subiendo de tono y que no era una broma” (al sentarse con ella en la Plaza del Castillo), “nos dijo que le daba igual practicar sexo con dos que con cinco y, por tanto, todos sabíamos a lo que íbamos y buscábamos un lugar para hacerlo”. Así enumeraron que fueron primero a un bar (Txoko), luego a un hotel (Europa) y finalmente entraron en un portal.

La interpretación policial es otraAdemás, añadieron, el hecho de que se empezara a besar con un procesado (Ángel Boza), lo interpretaron como que era “un calentamiento” y “les dije si no podían esperar a que estuviéramos todos”, detalló el militar Cabezuelo, el primero que inició el acto en el portal, “pero fue ella quien me desnudó”. Los procesados -los últimos en declarar en el juicio y que por tanto pueden tener ya toda la información depuesta y utilizarla para su defensa- afirmaron que no emplearon ni fuerza ni violencia con la víctima, ni la oyeron quejarse, ni mostrarse intimidada ni dolorida (la respuesta de la mayoría eran monosílabos a preguntas de sus letrados y no quisieron responder a las acusaciones populares). Mantienen igualmente que fue la joven denunciante la que dirigía las prácticas sexuales, en contra del criterio que mantienen los policías forales que analizaron los 7 vídeos de 96 segundos y de lo que acreditan dichas imágenes, donde a la víctima se le ve sometida, como ella declaró. “En esas relaciones se habla poco”, detallaron los procesados. Si bien los análisis de los investigadores dicen que su posición es neutra y pasiva, y que incluso en los audios no se le oye ni una palabra y sí algún gemido de dolor, los encausados creen que la relación fue placentera y que ella se mostró activa y participativa, algo que la Policía niega de los vídeos visionados.

Sobre el hecho de grabar la relación, dijeron que “igual que nosotros éramos conscientes de que se estaba haciendo un vídeo, incluso con flash, ella tenía que serlo también” y defendieron que no declararon nada más ser detenidos por un “pésimo consejo de la que era nuestra abogada. Nos dijo que había mucha presión mediática y que era mejor que no dijéramos nada porque estaba todo el mundo en contra nuestra. Nos fiamos de ella porque nos dijo que como no íbamos a entrar en prisión había que dejar pasar el tiempo”. De la salida del portal, afirmaron que cada uno se fue en un momento y que la joven se quedó vistiéndose y no se despidieron de ella. Sobre el hecho de que no usaron preservativo, declararon que no suelen usar, pero tampoco le cuestionaron a ella si quería que utilizaran.

los kilos del prendaLa magistrada que compone el tribunal, Raquel Fernandino, preguntó a uno de los acusados, Prenda, por su apreciable variación física desde los hechos ya que le resultaba casi irreconocible. “Antes pesaba 107 kilos y ahora estoy en 80, pero he bajado hasta 76”, dijo el procesado.

acusación particular

“mienten como bellacos”

“Lo que ellos cuentan no se ve en los vídeos”. El abogado de la joven denunciante de una violación grupal en los Sanfermines de 2016, Carlos Bacaicoa, afirmó ayer que los acusados “mienten” en su declaración sobre aquellos hechos y que su versión queda “absolutamente desdicha por los vídeos” que ellos mismos grabaron de lo sucedido. “Lo que ellos cuentan no tiene nada que ver con lo que se ve en los vídeos”, manifestó a los periodistas el abogado Bacaicoa. El abogado indicó además que los imputados, dentro de la sala y también en instrucción, indicaron que la joven dijo que “podía con dos y con cinco”, pero que esa es “una mentira de las más burdas que han dicho”, subrayó. “Hay una cosa clarísima por la que se ve que nunca dijo esa frase: ella siempre habló de cuatro agresores”, puntualizó.

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