Mesa de Redacción

Personas antes que siglas

Por Víctor Goñi - Viernes, 24 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

disculpen la tautología, pero ante la polarización política creciente, centrifugadora de matices y heterodoxias, debe resaltarse que en la generalidad de los partidos cimentados en idearios democráticos anidan gentes buenas, regulares y nefastas. De esta constatación deviene la evidencia de que en gobiernos de todo signo pueden emerger gestores solventes, al igual que auténticos desgarramantas. Cabe por tanto inferir que la valía personal de los cargos públicos resulta tanto o más trascendente para el interés general que los propios programas electorales. Desde la premisa de que, sin distinción de siglas gobernantes, casi dos terceras partes de los Presupuestos de cualquier institución se hallan comprometidos por los costes operativos ordinarios de la Administración más los planes plurianuales de inversión, a lo que agregar la doble restricción en cuanto a reglas de gasto y límites de déficit por imposición de la superioridad europea a los Estados más o menos intervenidos. En consecuencia, se echa en falta una mayor exigencia ciudadana para que los partidos con opciones reales de gobernar se comprometan a procurar una selección rigurosa de su personal ejecutivo, primando el mérito y la capacidad con la honestidad como basamento. Hasta el punto de que se vean obligados a presentar antes de las votaciones una estructura de Gobierno que incluya los nombres de los eventuales integrantes y sus currículos respectivos. Se trata de elegir a personas fiables lo más próximas obviamente a nuestro credo.