Noticias sobre la Revolución

Sábado, 25 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Galería Noticia

CRÓNICA

DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO

Autor: John Reed. Editorial: Txalaparta, 2017. Páginas: 486.

‘Ten days tan shook the world’ ya contaba, en ediciones en castellano de hace 40 años,

con prefacios del propio Lenin

Reed apuesta por un estilo narrativo puramente periodístico, al cual se añaden fragmentos de documentos y alocuci

En 1916, el periodista estadounidense John Reed fue encarcelado por el zarismo ruso después de escribir una serie de artículos no precisamente condescendientes con dicho régimen como corresponsal de guerra y otros menesteres periodísticos pero un año después volvería a Rusia cuando aquellos lares eran el escenario del presente político más diferente imaginable. Fruto de aquella experiencia es Diez días que estremecieron al mundo, conjunto de crónicas que Reed elaboró durante aquellos meses y que vería la luz en forma de libro en 1919, poco antes de morir, todavía al pie de cañón.

Reed, también poeta y activista, ya había publicado en 1910 México insurgente y todavía firmaría antes de morir otros libros, como Hija de la Revolución y otras narraciones en 1927, demostrando que Norteamérica ya contaba con excelentes narradores comprometidos con las clases trabajadoras hace un siglo, algo que las políticas más reaccionarias se encargarían de minimizar e incluso volatilizar con el fin de evitar que las generaciones venideras leyeran libros como éste, publicado por primera vez el año en el que verían la luz Demian (Hermann Hesse) y La política como vocación, de Max Weber, entre otras obras afortunadas. A lo largo de estos últimos años, también se han publicado clásicos de la narrativa periodística como A sangre fría (Truman Capote, Anagrama) y Noticia de un secuestro (Gabriel García Márquez, DeBolsillo) e incluso obras similares a la de John Reed, como Todos los hombres del presidente (Bob Woodward y Carl Bernstein, Los libros del lince), otro ejemplo de periodismo norteamericano comprometido.

Ten days tan shook the world ya contaba, en ediciones en castellano de hace 40 años, con prefacios del propio Lenin y notas sobre los partidos políticos y otras organizaciones sindicales o políticas que también deben ser leídos. Y, gracias a todo ello, se conocen las razones por las que el movimiento bolchevique accedió al poder después de la caída del gobierno provisional, la creación del frente revolucionario en sí o su enfrentamiento con la contrarrevolución y antes de la creación de lo que denomina congreso campesino, universo revolucionario de gran magnitud que da a Reed los nombres de los capítulos de un libro de crónicas esencial que cuenta con una serie de apéndices siempre considerados por los editores como inseparables del texto principal.

Así pues, la lectura de Diez días que estremecieron al mundo permite el acercamiento a un auténtico proceso revolucionario, un proceso de gran magnitud presente en las páginas del libro a lo largo y ancho de todo el texto, que arranca con unas páginas explicativas y continúa con la atmósfera dominante cuando las clases pudientes de Rusia querían arrebatar el poder al Zar para hacerse con él, aunque no todos los grupos políticos de oposición al régimen zarista y a esas clases pudientes apoyaron al sistema implantado por los bolcheviques, caso de los mencheviques y de otros grupos minoritarios que preferían establecer sociedades similares a las de Estados Unidos o Francia. Reed apuesta, en la elaboración del libro, por un estilo narrativo puramente periodístico, al cual se añaden fragmentos de documentos y alocuciones de los principales responsables de la política del momento, dando todo ello como resultado lo que el propio autor considera untrozo condensado de historia tal y como él la vivió allí donde descansan sus restos, pues fue enterrado en la Plaza Roja de Moscú. El vigoroso texto, además, ha trascendido el ámbito de la literatura, pues, al igual que Todos los hombres del presidente, fue trasladado al cine y es el origen de películas como el documental para televisión del mismo nombre dirigido por Norman Swallow o el film Rojos (Reds), realizado e interpretado por Warren Beatty.

Más sobre Cultura

ir a Cultura »