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Patxi Zabaleta Zabaleta fundador de aralar

“La Navarra abertzale debe volver a tener voz en Madrid y para eso hay que reinventar NaBai en las generales”

Patxi Zabaleta (Leitza, 1947) fundó Aralar hace 16 años por discrepancias con la antigua Batasuna. El próximo 2 de diciembre se disuelve y sus militantes pasarán a EH Bildu

Elena Urabayen Javier Bergasa - Domingo, 26 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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pamplona- Patxi Zabaleta no necesita demasiada presentación. Ha sido un agente político destacado de la Comunidad Foral desde 1979. Retirado de la primera línea desde 2015, continúa trabajando como abogado a sus 70 años aunque, dice, “a medio gas”. El próximo sábado pondrá punto y final a una de las etapas más importantes de su carrera política, la vinculada a Aralar, partido que fundó en 2001 tras serias discrepancias con la antigua Batasuna fundamentalmente relacionadas con la posición ante la violencia de ETA. Después de 16 años de andadura, el partido se disuelve ya que sus miembros consideran que las diferencias ya han desaparecido y que toda la izquierda abertzale debe ser un conjunto para ser más fuerte. Los militantes del partido de Zabaleta pasarán a partir del próximo fin de semana a ser militantes de EH Bildu.

¿Por qué que se disuelve Aralar?

-Por que los motivos que en su día nos obligaron a pasar de ser una tendencia ideológica a ser un partido ya se han ido consiguiendo, como entre otros, el cese en la lucha armada. En segundo término, la creación de la figura del militante en la izquierda abertzale junto con la existencia de congresos y la participación normalizada en las instituciones. Dados esos pasos, la izquierda abertzale tiene que caminar dentro de su pluralidad pero dentro de unas estructuras unitarias. En ese sentido creemos que Aralar ya ha aportado lo que tenía que aportar y por eso hemos tomado la decisión.

Pero a nivel personal, ¿qué supone para usted?

- Aralar ha sido una especie de desafío, de concreción, de muchas propuestas... un pulso y una alternativa dentro de la izquierda abertzale. Hemos contribuido a la paz de una manera importante. No somos los únicos que hemos hecho impulsos en ese sentido, pero somos uno más, uno muy especial y específico.

Algunos entonces le acusaron de traidor y al final toda la izquierda abertzale ha terminado asumiendo lo que usted planteaba.

-Sí, incluso con algún detalle muy especial que fue objeto de mucho debate, como fue el ámbito de decisión política de Navarra. Defendimos Navarra como ámbito de decisión, que es un matiz que todo abertzale tenemos que aceptar.

¿Han aceptado eso todos los miembros de la izquierda abertzale?

-Esa premisa ha tomado cuerpo y supone una satisfacción y la base para poder actuar en el futuro. Desde el punto de vista democrático, en el momento que todo el espacio abertzale acepta a Navarra como ámbito de decisión política, UPN se ha quedado sin mensaje y ha reaccionado a la contra, llegando incluso a rechazar el derecho a decidir de Navarra que va en contra de lo que dijo Jesús Aizpún cuando fundó el partido. Hay muchos temas que pulir y aristas que retocar pero estamos en una situación muy deseada desde hace decenios y muy optimista.

¿Fue usted un visionario?

-Más que visionario, yo diría que sí que hemos sido un poco audaces.

¿Alguien de quienes les criticaron entonces ha reconocido que tenían razón personalmente?

-Sí, algunos nos lo han dicho a nivel personal aunque no es cuestión de publicitarlo.¿Satisfecho?

-Sí, eso es una satisfacción. Pero en política las satisfacciones acaban con la siguiente preocupación.

¿Qué ha aportado Aralar durante todos estos años?

-Ha aportado una actitud diferente con respecto al sector político de la izquierda abertzale. Esta aportación tiene una importancia y en el conjunto político también. He hablado antes de pacificación de Navarra y de democracia interna, pero también en nuestro lenguaje sobre la diversidad.

¿Cuál ha sido la peor época de Aralar?

-El momento más difícil fue el debate que tuvimos con los parlamentarios de la CAV Mikel Basabe, Oxel Erostabe y Aintzane Ezenarro en un tema que el tiempo ha demostrado que era de calado. Nosotros habíamos metido una iniciativa en la que las conversaciones de paz debían ser sin exclusiones. El PP exigió que se quitase la cláusula de “sin exclusiones” para no aceptar a la izquierda abertzale oficial. El PNV apoyó que se quitase y nuestros parlamentarios cometieron el error de sucumbir a esa exigencia. La pacificación debe de ir unida a la igualdad y la igualdad tiene que ser la que se simboliza en las palabras sin exclusiones. Esto trajo una ruptura en Aralar, que se produjo a instancias del PP pero con la grave colaboración del PNV y con el error, a mi juicio, esencial de Aintzane Ezenarro y compañía.

¿Y el mejor?

-Nosotros en política no hemos tenido tiempos muy buenos pero que duda cabe que la creación de NaBai en un momento dado fue un cambio significativo.

La ruptura de NaBai tampoco sería un buen momento...

“Los motivos que en su día nos obligaron a ser un partido se han ido consiguiendo y por eso nos disolvemos”

“Todos los militantes de EH Bildu tienen que tener los mismos derechos y obligaciones, sean de un partido o no”

-Sí, no fue un buen momento. Fue muy difícil y muy desagradable, seguramente por las actitudes de todos los partidos. Nosotros tendremos nuestras culpas, pero tampoco los demás jugaron con la necesaria lealtad. Batzarre priorizó sus acuerdos con IU que suponen de facto su desaparición. EA priorizó sus pactos con Batasuna-Sortu, con la referencia al polo soberanista del que ya nadie se acuerda;y el PNV siempre ha tenido la incapacidad de poderse aliar con la izquierda abertzale oficial por su dependencia a su estrategia. También en aquella época existió una monserga de los independientes sobre la representación que debían tener.

Ustedes también habrían tenido parte de culpa, ¿no?

-Todos habremos cometido errores pero que sean otros los que digan cuáles fueron nuestros errores. A pesar de todo, creo que es necesario reeditar NaBai para tener un diputado abertzale en el Congreso

¿Reeditar NaBai para las generales?

-Sí, habrá que reinventar Nafarroa Bai, con otro nombre, con otras fórmulas, como sea. Pero hay que hacer un esfuerzo por parte de todos los partidos para que la Navarra abertzale vuelva a tener voz en Madrid. El no poner eso por delante incluso de los propios partidos es un error.

Habla de las elecciones generales pero, ¿ve posible la lista única para las autonómicas?

-Para las autonómicas no es posible ni necesaria una lista única. Es evidente que si en Madrid se unen Podemos e IU, aquí irán juntos y eso es deseable. Es también evidente que si las fuerzas abertzales en la CAV son la que ostenta el poder y el líder de la oposición, aquí lo van a tener difícil.

¿Cómo ve al Gobierno del cambio?

-Creo que le ha faltado firmeza para hacer cambios estructurales. En Navarra el Gobierno del cambio debería haber sido un gobierno de coalición, debería haber abordado algunos cambios estructurales. Es difícil hacerlo, porque se han pasado dos años tratando de tapar los agujeros de los desastres que dejó UPN. Aparte de eso, la existencia de un gobierno alternativo a UPN y PSN demuestra que sin UPN y PSN Navarra ya existió, existe y puede existir perfectamente. Además pone sobre la mesa un tema ideológicamente crucial que es que el navarrismo vascófilo de todo el primer tercio de siglo XX ha sido adulterado al convertirlo en un navarrismo antieuskaldún y que en realidad es franquicia del centralismo. Eso es contradictorio: a Navarra todos los derechos históricos que se le han quitado, se los ha quitado solo siempre, el centralismo. Ahora, ese centralismo es el que manda en el navarrismo. Esa es la gran contradicción.

¿En 2019 podría repetirse un resultado electoral como el de 2015?

-Creo que es posible pero habría que fundamentarlo en propuestas más audaces. Habría que avanzar sobre lo que se está haciendo y habría que ir a cambios estructurales, como abordar una revisión fundamental del Amejoramiento. No bastaría con decir el Gobierno del cambio, sino que el cambio tendría que decirse en qué aspectos. Hay que poner sobre la mesa el Amejoramiento, el derecho a decidir como única manera de defender los derechos históricos. Es un desafío, pero se puede ganar, sin ninguna duda.

Usted ha estado a las puertas de protagonizar cambios políticos: en el 79 en el Ayuntamiento y en 2007 en el Gobierno, ambos frustrados por el PSN. ¿Se le quedó un sabor agridulce al ver que la primera vez que no se presentaba a las elecciones, los partidos del cambio ganaban?

-No, para nada, al revés, me produjo una sensación positiva muy importante.

Ha estado en alianzas con el PSN, con NaBai... ¿cuál ha sido la alianza más difícil de mantener?

-Todas las alianzas son difíciles en política pero creo que la de NaBai no fue la más fácil. Fue probablemente la que más hacía sufrir, probablemente por cercanía.

¿Cree también que los otros partidos que integran EH Bildu deberían desaparecer?

-Cada uno tiene su velocidad, si unos hacen un recorrido en dos años, quizás otros lo tengan que hacer en cuatro porque vienen de antes o por cualquier otra cuestión. Yo no puedo decir que los otros partidos tengan que desaparecer pero lo que puedo decir es que todos los militantes de EH Bildu tienen que ser iguales en derechos y obligaciones, pertenezcan a un partido o no.

¿Aralar ha estado cómodo dentro de EH Bildu?

-Hemos tenido nuestras dificultades y nuestras diferencias. Ahora también las tenemos, pero creo que eso son cosas propias de la política. Ademas, lo que hay que hacer es lo de dar el paso de que todos seamos iguales. En la disolución de Aralar uno de los temas que más pesa es el de pensar en el futuro, y creemos que ese espacio dinámico de la izquierda abertzale puede ser un espacio mayor si se hacen bien las cosas.

¿Qué va a pasar con las sedes y los trabajadores de Aralar?

-Vamos a dar el paso de que nuestros activos principales pasen a EH Bildu y punto final. Después, está en los estatutos del partido que lo que sobre será a medias para las asociaciones que trabajan por los presos y para la academia vasca. Los trabajadores, algunos se les terminan los contratos y otros se integran en la estructura de EH Bildu.

¿Se ha llevado muchas decepciones personales? Ha hablado de Aintzane Ezenarro pero con Txentxo Jiménez también pasaron de ser uña y carne a estar enfrentados. ¿Cómo ha llevado esas frustraciones personales?

-Suelen ser personalmente muy dolorosas, pero luego hay que tener visión de conjunto y saber decir, por ejemplo, que yo la relación personal que tengo con Txentxo es de respeto completo. No solo eso, sino que espero que venga a la comida con la que vamos a poner fin a Aralar, está invitado. También Aintzane. Después, cada uno que haga su camino. Aintzane por ejemplo tiene unas características personales muy altas y eso no hace falta descubrirlo. Sí, se llevan disgustos personales desde el punto de vista humano porque siempre hace sufrir más el amigo que el enemigo.