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"todo se produjo sin consentimiento"

La Fiscalía aprecia que los acusados de la violación grupal de Sanfermines concertaron la agresión, la grabación de los hechos y el robo a la víctima

"La joven no podía esperar ni en sus peores pesadillas lo que iba a ocurrir", ha enfatizado el Ministerio Público - Afirma que "la declaración de la víctima cumple todos los requisitos para dar absoluta credibilidad"

noticiasdenavarra.com / Enrique Conde - Lunes, 27 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 10:15h

La fiscal pide 22 años de prisión para 'La Manada'VER VÍDEOReproducir img

Este lunes ha tenido lugar la penúltima sesión del juicio por la supuesta violación grupal de los Sanfermines de 2016, en la que la fiscalía y las acusaciones particular y popular han presentado sus conclusiones

(Europa Press)

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  • La fiscal pide 22 años de prisión para 'La Manada'Reproducir
  • Martínez Becerra, accediendo este lunes al Palacio de Justicia de Navarra.
  • Aforo completo este lunes para seguir las conclusiones de la acusación en el juicio por la violación grupal.

PAMPLONA. El Ministerio fiscal ha afirmado este lunes en la presentación de su informe de conclusiones por la supuesta violación grupal de los Sanfermines que los hechos "se produjeron sin consentimiento y bajo violencia e intimidación", y ha considerado que "las pruebas son absolutamente contundentes".

La fiscal Elena Sarasate, que ha dedicado dos horas a la presentación de su informe en la sala, ha asegurado que los cinco acusados "actuaron de forma conjunta y organizada", mientras la joven denunciante "no sospechaba ni rematadamente lo que estaba pasando". "Cuando los acusados terminaron y consiguieron lo que querían, la dejaron tirada y semidesnuda", ha afirmado.

Además, la fiscal ha defendido que "la declaración de la víctima cumple todos los requisitos para darle absoluta y totalmente credibilidad y sin embargo la de los acusados tiene contradicciones, no pequeñas, sino determinantes". "Ellos sí sabían a lo que iban y lo tenían claro", ha dicho ante la sala, donde los cinco acusados han estado sentados detrás de sus defensas y en frente de la fiscal, siguiendo la sesión con aspecto serio y tranquilo.

Tras ello, Elena Sarasate ha señalado que "ha quedado perfectamente acreditado el delito de agresión sexual, el delito contra la intimidad y el del robo del móvil", por lo que ha ratificado su petición de 22 años y diez meses de prisión para cada uno de los acusados.

La fiscal ha hecho un relato pormenorizado de cómo ocurrieron los hechos a su entender desde que la joven se encontró con los cinco acusados y hasta que estos fueron detenidos. "Ha quedado perfectamente acreditado el daño moral y que la víctima ha tenido sufrimiento moral", ha dicho.

La fiscal ha abierto este lunes las sesiones del juicio dedicadas a las conclusiones de las partes. Tras este primer informe, es el turno de la acusación particular y posteriormente será el de las acusaciones populares, ejercidas por el Ayuntamiento de Pamplona y la Comunidad foral. El martes presentarán las conclusiones las tres defensas de los cinco acusados.

Estas dos últimas sesiones del juicio son las únicas que se desarrollan en audiencia pública, con la asistencia de 46 periodistas y 24 ciudadanos como público. No obstante, está prohibido el acceso de cámaras y fotógrafos y el tribunal ha adoptado medidas extraordinarias para evitar grabaciones.

La representante del Ministerio Público ha señalado que "sí hubo violencia, mínima pero la hubo, agarrándole para introducirla en el portal, tapándole la boca". "En ningún momento hemos dicho que sea una violencia extrema, se utilizó la fuerza mínima necesaria", ha expuesto, y ha relatado, además, que "la cogieron de forma sorpresiva, no sabía ni en sus peores pesadillas lo que iba a pasar".

"NO TUVO OTRA POSIBILIDAD QUE SOMETERSE"
Ha continuado señalando que el sitio donde sucedieron los hechos era "muy pequeño, una ratonera" y los "varones la superaban en capacidad física". "No hay ninguna duda de que la intimidación fue gravísima;no tuvo otra posibilidad que someterse". "Hubo superioridad física de los acusados", ha manifestado, para indicar que en aquel lugar, que ha calificado de "ratonera", "no se le podía exigir a la víctima resistencia".

La fiscal, en una contundente exposición, ha señalado que existió "ignorancia deliberada" tanto en el delito de agresión sexual como en el de intimidad, ambos "perfectamente acreditados", ya que los acusados no le preguntaron a la joven. "No se le preguntó y ya está", ha añadido.

La fiscal ha hecho un relato pormenorizado de los hechos que considera probados y ha indicado que, en el recorrido desde la Plaza del Castillo hasta el portal de Paulino Caballero, lo que "se ve en las cámaras nada tiene que ver con lo que dicen ellos" y ha manifestado que "no es cierto que iban en grupo compacto", sino que primero iban uno de ellos con la chica, después otros dos y finalmente otros dos.

Para entrar al portal, Elena Sarasate ha relatado que uno de los acusados coge de la mano a la joven y la lleva hasta el interior del portal y otro de ellos también le ayuda a entrar, "pero ella no sospechó lo que iba a pasar". Según ha continuado, una vez en el interior, en un "pequeño cubículo, ciego y sin salida", ella "entró en pánico, se bloqueó, no tuvo capacidad de pensar ni de reaccionar".

"No hay ninguna duda de que no cabe posibilidad de resistencia de la víctima", ha insistido, para añadir que ante "cinco varones con una joven en el sitio en el que estaban, ella no tenía otra posibilidad razonable que someterse".

A su juicio, "es absolutamente coherente desde el principio hasta el final la declaración de la denunciante" y ha afirmado que en ella no hay "ningún tipo de contradicción". "Es un testimonio ajustado a la verdad, no hay exageración;no exagera nada de lo que ocurrió", ha manifestado, para añadir que hay "coincidencia" entre la narración de la joven y los vídeos: "Mantuvo una actitud pasiva, de no resistirse, eso es lo que se ve".

Ha señalado Sarasate que la denunciante en "ningún momento tuvo una actitud activa, estaba con los ojos cerrados, no había ningún signo de que hubiera participación, ni una sonrisa, ni un gesto ni una palabra". "Una mujer de rodillas, con cinco hombres rodeándole, siempre en posición de inferioridad", ha dicho.

Se ha referido a las conversaciones en los audios de los vídeos que grabaron los procesados, en los que "se oyen dos tipos de conversaciones: las que se dirigen entre ellos, que son de colaboración, y las que se dirigen a la víctima, que son imperativas, sin ningún tipo de interactuación".

"Todas las conversaciones eran entre varones, ninguna palabra pertenece a la víctima", ha aseverado, para comentar también que "ellos deciden lo que hacen, lo que tiene que hacer la víctima". "Los vídeos corroboran la declaración de ella", ha afirmado, para añadir que también lo hacen las declaraciones de los peritos forenses, quienes hablaron de la "absoluta pasividad" por parte de ella, lo que "no es una reacción extraña, sino una reacción propia de una persona en esa situación".

Según ha continuado, también los peritos del Instituto Navarro de Medicina Letal vieron "normal" que la denunciante no se resistiera y fuera "pasiva y en actitud de sometimiento".

Sobre la declaración de la agente de Policía Municipal que dijo que la denunciante le comentó en el momento de la denuncia que sabía que le habían grabado los acusados durante los hechos, la fiscal ha indicado que "no va a afectar a la credibilidad del testimonio de la víctima" y que la agente fue "inconcreta". "La mayoría de veces decía que no recordaba y sorprendentemente ya a preguntas de las defensas dijo que sí" a la pregunta de si la joven le había comentado que sabía que la habían grabado.

En este sentido, ha añadido que "no dio una explicación razonable" y "no es creíble". "Vamos a pensar que se habría confundido", ha expuesto.

SOBRE LOS ACUSADOS La representante del Ministerio fiscal ha recordado, sobre la declaración de los acusados, que la primera se produjo dos meses después de que ocurrieran los hechos, lo que a su juicio motivó que se la "prepararon" para "coincidir". "Se han tratado de preparar pero no lo han conseguido en modo alguno", ha afirmado, y se ha preguntado, "si son consentidas las relaciones, por qué roban el móvil, lo normal hubiera sido intercambiarse los números;pero se lo quitaron con la intención de dejarla en absoluta indefensión".

Ha continuado la fiscal que "no es cierto" además que ellos entregaran enseguida los vídeos grabados y que "esa colaboración vino motivada por las circunstancias en las que estaban". Asimismo, ha añadido que se quedaron en Pamplona tras los hechos porque "pensaban que gozaban de una impunidad que no tuvieron".

La Fiscalía ha solicitado un total de 22 años y 10 meses de prisión para cada uno de los cinco acusados.

En concreto, pide 18 años de prisión para cada uno de los procesados por un delito continuado de agresión sexual;dos años y 10 meses de cárcel por un delito contra la intimidad y dos años de prisión por un delito de robo con intimidación.

Además, reclama para los acusados, como responsables civiles directos, una indemnización de 100.000 euros para la víctima por "el daño moral ocasionado".

UN JUICIO Y TRES MUNDOS El juicio del año en Pamplona entra en su recta final. Cinco jóvenes sevillanos están acusados de violar a una chica madrileña el 7 de julio de 2016. Como sucede precisamente con los Sanfermines, Iruña se ha convertido en el foco de atención a nivel estatal durante nueve días. Pero esta vez por un motivo nada festivo. En cualquier caso, también ahora, ya falta menos. La exposición de las conclusiones de las partes que comienza hoy y la última palabra de los acusados de mañana forman la traca final de esta vista ya con las puertas de la Audiencia abiertas, aunque con acceso restringido. A partir de ahí, un nuevo tiempo de deliberación interna y secreta hasta que se haga pública la sentencia.

Precisamente este juego entre “dentro” y “fuera” ha marcado lo que han sido dos intensas semanas con muchos protagonistas, niveles y ámbitos interactuando. Mundos con sus propios tiempos, reglas del juego, códigos y dinámicas -a veces contrapuestas o impermeables- que han configurado un complejo -y a veces, explosivo- ecosistema emocional, comunicativo y social con dos espacios mirándose de reojo. Lo relevante de este caso es que a lo que es el ya de por sí complicado entorno judicial (con sus roles de acusaciones, defensas, abogados, jueces, policías, tribunales, declaraciones, testificales, peritos...) se le ha superpuesto todo un entorno social de alta intensidad dividido, además, en otros dos mundos muy interrelacionados y potentes como es el presencial y el digital, es decir, lo que ha sucedido a pie de calle (manifestaciones, declaraciones, pancartas, colectivos feministas, políticos...) se ha mezclado con lo que se ha movido en las redes sociales (tuits, vídeos, comunicados, whatsapps...). Un fenómeno sociológico, por otra parte, lógico dado el alcance de la temática juzgada, que era difícil que quedara entre las paredes de la sala.

En cualquier caso no se trata de un juicio paralelocomo algunos han afirmado, sino una realidad paralela al juicio que -se quiera o no- puede influir, ya que ni la ley ni los jueces están al margen de un contexto temporal y social al que pertenecen y que, a su vez, será de nuevo la caja de resonancia sobre la que caerá la posible sentencia. Cuando se dé el veredicto, la historia volverá a comenzar ya que la decisión judicial -que tendrá su razonamiento jurídico- volverá a ser interpretada socialmente por una comunidad que emitirá su propio veredicto. Algo parecido, pero sin el enorme altavoz actual de la redes sociales, ya sucedió con el último precedente sanferminero (hace diez años) de este nivel: el caso del psiquiatra Diego Yllanes, que ya está en tercer grado penitenciario, que fue condenado 12 años por matar a Nagore Laffage, también un 7 de julio pero de 2008. La calificación de “homicidio” y no de “asesinato” generó una fuerte indignación social pese a su explicación jurídica.

Pero eso es adelantar acontecimientos. De momento toca parar y mirar hacia atrás con esta doble clave para intentar entender a unos y a otros, ensanchar el zoom y observar los vasos comunicantes por lo que algunos protagonistas interesados también han sabido o querido practicar el surfing mediático buscando audiencias o clientes...

el mundo judicial

Nueve sesiones y un mismo guión

Las claves del juicio, dos semanas después, son las del punto de partida

Al ser a puerta cerrada realmente solo los tres jueces que forman el tribunal tienen en su cabeza la verdadera composición de lugar de cómo están las cosas ya que cada parte ha ido contando lo que le ha convenido y ha habido también registros divergentes entre lo que sucedía dentro la sala y lo que se decía, pública o privadamente, al salir de ella. El domingo 13 de noviembre, DIARIO DE NOTICIAS, que había venido haciendo un intenso seguimiento tanto de la noticia del suceso hace más de un año como de todo el largo proceso de instrucción, publicaba una doble página previa con las “siete pruebas capitales” sobre el caso. Doce días más tarde, el pasado viernes 24, el mismo periodista cerraba la serie con un resumen de las posturas de cada parte que prácticamente es la misma foto que la de la salida, algo por otra parte lógico. El día a día del juicio ha generado más ruido que nueces ya que los supuestos “giros”, “cambios”, “contradicciones...” que han ido surgiendo por parte de testigos, acusados y víctima, en realidad no han alterado en principio el argumento de fondo de una película que se jugará con un final de todo o nada en torno a si fue una violación o no. El desarrollo de las vistas también han dejado polémicas importantes que trascienden de lo judicial como el informe de los detectives sobre la vida de la chica, por ejemplo, así como decisiones del tribunal sobre procedimientos (la propia apertura de las dos sesiones finales, la admisión de la famosa foto de Instagram, la no aceptación de parte de los whatsapp de los acusados...) que han levantado un fuerte malestar social y han sido los detonantes de las primeras interacciones entre el “dentro” y “fuera”. El tiempo dirá si estas decisiones responden a una lógica interna del ámbito judicial que combina el criterio de ser garantista con el de blindar la sentencia de posibles recursos por vía de forma o son bandazos de los togados ante la doble presión, como sostienen otras versiones. Diferentes voces del ámbito del poder judicial - la presidenta de la Abogacía de España, Victoria Ortega;o el propio presidente del TSJN, Joaquín Galve- han salido, en cualquier caso, en defensa de su autonomía. Quizá haya un déficit de Pedagogía, lo que no quita para que la sociedad también tenga un legítimo derecho de posicionarse sobre una temática pública. Aunque, eso sí, hay formas y formas...

Esta sensibilidad social contra la violencia de género justificaría por sí misma la citada interconexión entre el mundo judicial y el social, entre el juzgado de San Roque y la Plaza del Castillo. Sin embargo, el cortocircuito se ha establecido además por otra vía que tiene que ver con que algunos letrados, en especial un abogado de la defensa, haya buscado precisamente el altavoz mediático para luego quejarse de un juicio paralelo. Hay fenómenos boomerang y efectos imprevisibles, si se socializan temas sensibles.

el mundo social

El juicio cerrado más abierto

Políticos, colectivos, medios y otros agentes ante un tema público

El juicio ha sido a puerta cerrada. La vocación garantista el tribunal ha priorizado proteger la intimidad de la víctima. También la de los acusados. Otra cosa es que el devenir del juicio y el propio entorno hayan generado situaciones ya no controlables como la impresión de que era la vida de la propia víctima la que podría estar siendo juzgada así como una difusión de las de los acusados en medios y redes, que también tienen derecho a la presunción de inocencia. El proceso versa sobre lo sucedido de madrugada en el rellano de un portal de Paulino Caballero, pero nadie puede negar que el tema en tela de juicio es de alto voltaje y suscita un profundo e intenso debate público. No está en juego, como se ha dicho el futuro de los Sanfermines. Ni la imagen de toda una ciudad como Pamplona. Lo que realmente se dilucida es un asunto aún más importante como se ha puesto de manifiesto estos días previos a 25-N (el calendario ha añadido una carga extra a la vista) y que está a flor de piel y en las raíces de la sociedad: la violencia de género y, en consecuencia, la desigualdad estructural entre hombres y mujeres que la nutre. Lo que está en el tapete es algo tan básico como si hay que creer a las víctimas y si, a la vista del resultado, éstas seguirán denunciado casos de agresiones sexistas como las instituciones y la sociedades les piden o callarán y sufrirán en silencio. En ningún otro ámbito o tema la figura de la víctima (terrorismo, memoria histórica...) se pone tan entredicho como en este. Teresa Zabalegi, portavoz de la Plataforma de Mujeres contra la violencia sexista, lo resumía así al término de la manifestación del sábado: “Tenemos que hacer ver que la verdad de la mujer sirve y que cuando ella denuncia es porque ese relato es real. Las denuncias que interponen por violencia de género son pocas en relación a todos los maltratos que sufren y un motivo por lo que puede suceder esto es porque la mujer no se siente suficientemente protegida ni en el sistema judicial ni en el sistema social porque al final se pone en entredicho lo que ella está diciendo”.

Por tanto, aunque con posturas, tonos y actitudes diferentes era inevitable que los líderes políticos en algunos casos (ahí está la polémica sobre las palabras de la propia Susana Diez) y los diferentes colectivos feministas u otros agentes sociales se posicionaran y los medios de comunicación -con unos comportamientos ética y profesionalemente también muy dispares- se hicieran eco de ellos e incluso entraran en este terreno de juego. Y aquí ha habido todo tipo de actuaciones. Manifestaciones respetuosas y actos inoportunos e incluso rechazables éticamente y contraproducentes tácticamente como los muñecos ahorcados en el puente de San Juan;palabras más propias de una tertulia o de entrevistas en la zona mixta de un campo de fútbol hasta interesantes reflexiones y aportaciones sobre cuestiones de fondo y forma... Instituciones, como el Ayuntamiento de Pamplona, por ejemplo, que han decidido guardar silencio y otras que se han posicionado. Al final hay un mínimo común denominador compartido de respeto a la justicia, pero recordando que la justicia es también una parte de la sociedad al servicio de la misma y responsable de sus actos.

la galaxia digital y mediática

Tan real como virtual

Medios entre la ética y la estética e Internet como eje ‘dentro’ y ‘fuera’

Este juicio no sólo se ha movido en el eje dentro-fuera, también ha sido una mezcla entre lo nuevo y lo viejo. Entre viejos problemas con modernos envoltorios y nuevos retos que rompen viejos esquemas. Pese a ser a veces criticados en la calle y en las redes, la prensa tradicional (con la excepción de algunos programas televisivos que están en al mente de todos) ha mostrado un quehacer profesional y ético razonable. Lo mismo se puede decir de los nuevos medios digitales, aunque con su imagen salpicada también por algunas webs sensacionalistas... Pero no es un juicio fácil para los propios profesionales de la información. No por su formato y la imposibilidad de acceder a la materia prima directamente (en este caso como en otros lo importante es la fiabilidad y la verificación de las fuentes), sino por la necesidad de someterse al pulso diario de medir lo qué es información y lo qué es opinión, lo qué es un bien de interés público y lo qué es morbo, dónde empieza la intimidad y dónde acaba el derecho a la información... Y todo ello en una competencia despiadada con las redes y con otros medios que ni se plantean este debate y autoexigencia. Es un tema que exige principios y convicciones.

Internet, como siempre, para bien y para mal, ha funcionado con su vertiginoso ritmo temporal y su propia dinámica viral. En las redes se han colgado fotos, identidades y comentarios salidos de tono al tiempo de elogiables trabajos comunicativos y campañas de parte pero bien hechas como algunos vídeos que han acumulado miles y miles de visitas. En internet, como en la calle, está lo peor y lo mejor. Nadie manda, todos ganan y todos pierden. Pero es un tercer espacio en paralelo que está resultando decisivo en este tema . Hasta el punto de que, saltando desde esta esfera externa hasta el núcleo más interno del juicio, la nueva realidad digital está en el meollo de la cuestión. No sólo porque si de algo se ha hablado antes y después es de móviles, vídeos, Instagram, Facebook y whatsapps de los propios acusados y de la víctima;sino porque quizá una de las claves para entender el comportamiento en San Fermín y en el propio juicio de los cinco acusados es el efecto que está provocando Internet en los modelos de relaciones sexuales, con las mujeres como objetos y no como sujetos. Más allá de por estrategia judicial -que también-, sólo así encaja que incluso en las horas siguientes a los hechos los jóvenes sostuvieran su tesis de la “normalidad” de lo sucedido. Lo inusual de este caso es la presencia de un vídeo con los hechos (95 segundos de un total de 20 minutos que motivan 200 folios de informe policial) ya que normalmente, los casos de violación se dirimen entre la pugna de la palabra de una contra la del otro (u otros). De nuevo doble dicotomía entre lo viejo y nuevo;entre lo que sucede dentro de una sala de un tribunal y fuera, en el entorno de una sociedad sometida en pleno siglo XXI a la revolución en los soportes, aunque con estructuras de género casi seculares. El futuro y la pelota está en manos de la Justicia pero el partido realmente se lo juega la víctima y con ella la propia sociedad.

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