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Un juicio y tres mundos

Testigos, pancartas, pruebas, tuits, vídeos... El juicio por la violación de San Fermín entra en su recta final tras dos semanas en las que se ha visto que el ámbito judicial y el social (digital y presencial) tienen sus propias lógicas, pero no son estancos. Y menos ante un tema de interés general. No son juicios paralelos, son mundos interactuando en una sociedad sensible y compleja

Un reportaje de Txus Iribarren Fotografía Javier Bergasa - Lunes, 27 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Dos páginas publicadas antes y después de las nueve sesiones que muestran que la vista oral no ha alterado las claves y posturas del proceso de instrucción.

Dos páginas publicadas antes y después de las nueve sesiones que muestran que la vista oral no ha alterado las claves y posturas del proceso de instrucción.

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Dos páginas publicadas antes y después de las nueve sesiones que muestran que la vista oral no ha alterado las claves y posturas del proceso de instrucción.Máxima expectación mediática en la jornada del arranque del juicio con la Audiencia a puerta cerrada.

El juicio del año en Pamplona entra en su recta final. Cinco jóvenes sevillanos están acusados de violar a una chica madrileña el 7 de julio de 2016. Como sucede precisamente con los Sanfermines, Iruña se ha convertido en el foco de atención a nivel estatal durante nueve días. Pero esta vez por un motivo nada festivo. En cualquier caso, también ahora, ya falta menos. La exposición de las conclusiones de las partes que comienza hoy y la última palabra de los acusados de mañana forman la traca final de esta vista ya con las puertas de la Audiencia abiertas, aunque con acceso restringido. A partir de ahí, un nuevo tiempo de deliberación interna y secreta hasta que se haga pública la sentencia.

Precisamente este juego entre “dentro” y “fuera” ha marcado lo que han sido dos intensas semanas con muchos protagonistas, niveles y ámbitos interactuando. Mundos con sus propios tiempos, reglas del juego, códigos y dinámicas -a veces contrapuestas o impermeables- que han configurado un complejo -y a veces, explosivo- ecosistema emocional, comunicativo y social con dos espacios mirándose de reojo. Lo relevante de este caso es que a lo que es el ya de por sí complicado entorno judicial (con sus roles de acusaciones, defensas, abogados, jueces, policías, tribunales, declaraciones, testificales, peritos...) se le ha superpuesto todo un entorno social de alta intensidad dividido, además, en otros dos mundos muy interrelacionados y potentes como es el presencial y el digital, es decir, lo que ha sucedido a pie de calle (manifestaciones, declaraciones, pancartas, colectivos feministas, políticos...) se ha mezclado con lo que se ha movido en las redes sociales (tuits, vídeos, comunicados, whatsapps...). Un fenómeno sociológico, por otra parte, lógico dado el alcance de la temática juzgada, que era difícil que quedara entre las paredes de la sala.

En cualquier caso no se trata de un juicio paralelocomo algunos han afirmado, sino una realidad paralela al juicio que -se quiera o no- puede influir, ya que ni la ley ni los jueces están al margen de un contexto temporal y social al que pertenecen y que, a su vez, será de nuevo la caja de resonancia sobre la que caerá la posible sentencia. Cuando se dé el veredicto, la historia volverá a comenzar ya que la decisión judicial -que tendrá su razonamiento jurídico- volverá a ser interpretada socialmente por una comunidad que emitirá su propio veredicto. Algo parecido, pero sin el enorme altavoz actual de la redes sociales, ya sucedió con el último precedente sanferminero (hace diez años) de este nivel: el caso del psiquiatra Diego Yllanes, que ya está en tercer grado penitenciario, que fue condenado 12 años por matar a Nagore Laffage, también un 7 de julio pero de 2008. La calificación de “homicidio” y no de “asesinato” generó una fuerte indignación social pese a su explicación jurídica.

Pero eso es adelantar acontecimientos. De momento toca parar y mirar hacia atrás con esta doble clave para intentar entender a unos y a otros, ensanchar el zoom y observar los vasos comunicantes por lo que algunos protagonistas interesados también han sabido o querido practicar el surfing mediático buscando audiencias o clientes...

el mundo judicial

Nueve sesiones y un mismo guión

Las claves del juicio, dos semanas después, son las del punto de partida

Al ser a puerta cerrada realmente solo los tres jueces que forman el tribunal tienen en su cabeza la verdadera composición de lugar de cómo están las cosas ya que cada parte ha ido contando lo que le ha convenido y ha habido también registros divergentes entre lo que sucedía dentro la sala y lo que se decía, pública o privadamente, al salir de ella. El domingo 13 de noviembre, DIARIO DE NOTICIAS, que había venido haciendo un intenso seguimiento tanto de la noticia del suceso hace más de un año como de todo el largo proceso de instrucción, publicaba una doble página previa con las “siete pruebas capitales” sobre el caso. Doce días más tarde, el pasado viernes 24, el mismo periodista cerraba la serie con un resumen de las posturas de cada parte que prácticamente es la misma foto que la de la salida, algo por otra parte lógico. El día a día del juicio ha generado más ruido que nueces ya que los supuestos “giros”, “cambios”, “contradicciones...” que han ido surgiendo por parte de testigos, acusados y víctima, en realidad no han alterado en principio el argumento de fondo de una película que se jugará con un final de todo o nada en torno a si fue una violación o no. El desarrollo de las vistas también han dejado polémicas importantes que trascienden de lo judicial como el informe de los detectives sobre la vida de la chica, por ejemplo, así como decisiones del tribunal sobre procedimientos (la propia apertura de las dos sesiones finales, la admisión de la famosa foto de Instagram, la no aceptación de parte de los whatsapp de los acusados...) que han levantado un fuerte malestar social y han sido los detonantes de las primeras interacciones entre el “dentro” y “fuera”. El tiempo dirá si estas decisiones responden a una lógica interna del ámbito judicial que combina el criterio de ser garantista con el de blindar la sentencia de posibles recursos por vía de forma o son bandazos de los togados ante la doble presión, como sostienen otras versiones. Diferentes voces del ámbito del poder judicial - la presidenta de la Abogacía de España, Victoria Ortega;o el propio presidente del TSJN, Joaquín Galve- han salido, en cualquier caso, en defensa de su autonomía. Quizá haya un déficit de Pedagogía, lo que no quita para que la sociedad también tenga un legítimo derecho de posicionarse sobre una temática pública. Aunque, eso sí, hay formas y formas...

Esta sensibilidad social contra la violencia de género justificaría por sí misma la citada interconexión entre el mundo judicial y el social, entre el juzgado de San Roque y la Plaza del Castillo. Sin embargo, el cortocircuito se ha establecido además por otra vía que tiene que ver con que algunos letrados, en especial un abogado de la defensa, haya buscado precisamente el altavoz mediático para luego quejarse de un juicio paralelo. Hay fenómenos boomerang y efectos imprevisibles, si se socializan temas sensibles.

el mundo social

El juicio cerrado más abierto

Políticos, colectivos, medios y otros agentes ante un tema público

El juicio ha sido a puerta cerrada. La vocación garantista el tribunal ha priorizado proteger la intimidad de la víctima. También la de los acusados. Otra cosa es que el devenir del juicio y el propio entorno hayan generado situaciones ya no controlables como la impresión de que era la vida de la propia víctima la que podría estar siendo juzgada así como una difusión de las de los acusados en medios y redes, que también tienen derecho a la presunción de inocencia. El proceso versa sobre lo sucedido de madrugada en el rellano de un portal de Paulino Caballero, pero nadie puede negar que el tema en tela de juicio es de alto voltaje y suscita un profundo e intenso debate público. No está en juego, como se ha dicho el futuro de los Sanfermines. Ni la imagen de toda una ciudad como Pamplona. Lo que realmente se dilucida es un asunto aún más importante como se ha puesto de manifiesto estos días previos a 25-N (el calendario ha añadido una carga extra a la vista) y que está a flor de piel y en las raíces de la sociedad: la violencia de género y, en consecuencia, la desigualdad estructural entre hombres y mujeres que la nutre. Lo que está en el tapete es algo tan básico como si hay que creer a las víctimas y si, a la vista del resultado, éstas seguirán denunciado casos de agresiones sexistas como las instituciones y la sociedades les piden o callarán y sufrirán en silencio. En ningún otro ámbito o tema la figura de la víctima (terrorismo, memoria histórica...) se pone tan entredicho como en este. Teresa Zabalegi, portavoz de la Plataforma de Mujeres contra la violencia sexista, lo resumía así al término de la manifestación del sábado: “Tenemos que hacer ver que la verdad de la mujer sirve y que cuando ella denuncia es porque ese relato es real. Las denuncias que interponen por violencia de género son pocas en relación a todos los maltratos que sufren y un motivo por lo que puede suceder esto es porque la mujer no se siente suficientemente protegida ni en el sistema judicial ni en el sistema social porque al final se pone en entredicho lo que ella está diciendo”.

Por tanto, aunque con posturas, tonos y actitudes diferentes era inevitable que los líderes políticos en algunos casos (ahí está la polémica sobre las palabras de la propia Susana Diez) y los diferentes colectivos feministas u otros agentes sociales se posicionaran y los medios de comunicación -con unos comportamientos ética y profesionalemente también muy dispares- se hicieran eco de ellos e incluso entraran en este terreno de juego. Y aquí ha habido todo tipo de actuaciones. Manifestaciones respetuosas y actos inoportunos e incluso rechazables éticamente y contraproducentes tácticamente como los muñecos ahorcados en el puente de San Juan;palabras más propias de una tertulia o de entrevistas en la zona mixta de un campo de fútbol hasta interesantes reflexiones y aportaciones sobre cuestiones de fondo y forma... Instituciones, como el Ayuntamiento de Pamplona, por ejemplo, que han decidido guardar silencio y otras que se han posicionado. Al final hay un mínimo común denominador compartido de respeto a la justicia, pero recordando que la justicia es también una parte de la sociedad al servicio de la misma y responsable de sus actos.

la galaxia digital y mediática

Tan real como virtual

Medios entre la ética y la estética e Internet como eje ‘dentro’ y ‘fuera’

Este juicio no sólo se ha movido en el eje dentro-fuera, también ha sido una mezcla entre lo nuevo y lo viejo. Entre viejos problemas con modernos envoltorios y nuevos retos que rompen viejos esquemas. Pese a ser a veces criticados en la calle y en las redes, la prensa tradicional (con la excepción de algunos programas televisivos que están en al mente de todos) ha mostrado un quehacer profesional y ético razonable. Lo mismo se puede decir de los nuevos medios digitales, aunque con su imagen salpicada también por algunas webs sensacionalistas... Pero no es un juicio fácil para los propios profesionales de la información. No por su formato y la imposibilidad de acceder a la materia prima directamente (en este caso como en otros lo importante es la fiabilidad y la verificación de las fuentes), sino por la necesidad de someterse al pulso diario de medir lo qué es información y lo qué es opinión, lo qué es un bien de interés público y lo qué es morbo, dónde empieza la intimidad y dónde acaba el derecho a la información... Y todo ello en una competencia despiadada con las redes y con otros medios que ni se plantean este debate y autoexigencia. Es un tema que exige principios y convicciones.

Internet, como siempre, para bien y para mal, ha funcionado con su vertiginoso ritmo temporal y su propia dinámica viral. En las redes se han colgado fotos, identidades y comentarios salidos de tono al tiempo de elogiables trabajos comunicativos y campañas de parte pero bien hechas como algunos vídeos que han acumulado miles y miles de visitas. En internet, como en la calle, está lo peor y lo mejor. Nadie manda, todos ganan y todos pierden. Pero es un tercer espacio en paralelo que está resultando decisivo en este tema . Hasta el punto de que, saltando desde esta esfera externa hasta el núcleo más interno del juicio, la nueva realidad digital está en el meollo de la cuestión. No sólo porque si de algo se ha hablado antes y después es de móviles, vídeos, Instagram, Facebook y whatsapps de los propios acusados y de la víctima;sino porque quizá una de las claves para entender el comportamiento en San Fermín y en el propio juicio de los cinco acusados es el efecto que está provocando Internet en los modelos de relaciones sexuales, con las mujeres como objetos y no como sujetos. Más allá de por estrategia judicial -que también-, sólo así encaja que incluso en las horas siguientes a los hechos los jóvenes sostuvieran su tesis de la “normalidad” de lo sucedido. Lo inusual de este caso es la presencia de un vídeo con los hechos (95 segundos de un total de 20 minutos que motivan 200 folios de informe policial) ya que normalmente, los casos de violación se dirimen entre la pugna de la palabra de una contra la del otro (u otros). De nuevo doble dicotomía entre lo viejo y nuevo;entre lo que sucede dentro de una sala de un tribunal y fuera, en el entorno de una sociedad sometida en pleno siglo XXI a la revolución en los soportes, aunque con estructuras de género casi seculares. El futuro y la pelota está en manos de la Justicia pero el partido realmente se lo juega la víctima y con ella la propia sociedad.