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desigualdad socioeconómica en pamplona

Mujeres con hijo copan en Pamplona el 94,6% de las rentas garantizadas monoparentales

La pobreza y la exclusión social castigan más a la mujer Un estudio municipal evidencia desigualdades laborales y sociales

A. Ibarra/L. Garde - Oskar Montero - Lunes, 27 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Laura Laquidain, técnica de Igualdad del Ayuntamiento, y Paola Damonti, autora del estudio, en IPES.

Laura Laquidain, técnica de Igualdad del Ayuntamiento, y Paola Damonti, autora del estudio, en IPES. (Oskar Montero)

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  • Laura Laquidain, técnica de Igualdad del Ayuntamiento, y Paola Damonti, autora del estudio, en IPES.

pamplona- La desigualdad socioeconómica sitúa a las mujeres en una situación de mayor vulnerabilidad y menor grado de autonomía. La práctica totalidad de los hogares monoparentales que perciben la renta garantizada en Pamplona están conformados por una mujer y sus criaturas, casi nunca por varones (en 2016 por ejemplo en el 94,6% de los casos el progenitor responsable era una mujer y, en el restante 5,4%, un varón). Se trata de un dato relevante que pone de manifiesto hasta qué punto la “responsabilidad sobre la prole sigue siendo algo de mujeres, así como la situación de especial vulnerabilidad económica en la que éstas se vienen a encontrar”. Asimismo, de cada cinco hogares perceptores, uno es monomarental (el único progenitor responsable es una mujer), una situación que “debe ser tenida en cuenta a la hora de diseñar e implementar políticas, programas y recursos sociales”. En el año 2016, por ejemplo, estos últimos constituían el 63,5% del total de hogares unipersonales perceptores.

Las diferencias son claras en cuanto a la incidencia de la pobreza y la exclusión social.

Las prestaciones por desempleo en estos últimos diez años han experimentado un crecimiento importante en el caso de los hombres, y “reducido” en el caso de las mujeres. Esta foto explica el mayor impacto de la crisis en profesiones masculinizadas y, por otro lado, “trayectorias laborales más discontinuas o interrumpidas en el caso de las mujeres que no pueden acceder a la prestación”. También son más las mujeres con estudios superiores que perciben la prestación lo que “parece indicar que un nivel educativo elevado tiene un efecto protector más intenso para ellos que para ellas”.

Las mujeres también copan el 61,8% de las ayudas de emergencia social del Ayuntamiento de Pamplona, un hecho que evidencia su mayor fragilidad económica en el hogar pero también el hecho de que sean ellas las “encargadas de buscar y solicitar ayudas”. El 91,2% de las personas beneficiarias de estas ayudas son hogares monoparentales formados por una mujer y sus hijos. En el caso de hogares unipersonales, por el contrario, la situación se invierte y la mayoría (58,7%) de los perceptores son varones.

Existe otro indicador de pobreza femenina y es el programa de subsidiación de alquiler provivienda donde el 78,8% de quienes la reciben son mujeres, y constituyen el 80% en lo que va de 2017. Estos datos vuelven a manifestar la mayor vulnerabilidad social y económica de este colectivo como su “mayor predisposición a solicitar ayudas y apoyos cuando el hogar lo necesita” dado que las ayudas no son individuales.

Respecto al acceso a la vivienda, hay un mayor porcentaje de hogares que destinan un porcentaje “excesivo” de sus ingresos al pago y mantenimiento de la vivienda. “Hasta el punto de que el hogar llega a encontrarse, una vez pagada dicha vivienda, en una situación de pobreza severa”, remarcan.

“Toda desigualdad es intrínsecamente violenta y, como tal, debe ser definida, comprendida y combatida”. Un estudio sobre las mujeres en Iruña concluye que las diferencias socioeconómicas que arrojan los datos con respecto a los hombres en la capital son “estructurales” y son además “elevadas”. Se trata de un análisis cuantitativo impulsado por el Área de Igualdad del Ayuntamiento de Pamplona.

El estudio ha sido realizado por Paola Damonti, doctora en Intervención Social y Estado de Bienestar, y experta en género, y ha sido presentado esta tarde públicamente en el Centro de Documentación y Biblioteca de Mujeres IPES. A partir de datos del Instituto de Estadística, Eurostat, la UPNA y el propio Ayuntamiento de Pamplona, entre otras fuentes, el estudio pretende ser punto de partida para la definición de políticas y la intervención social, y un primer acercamiento para definir los ámbitos en los que puede resultar más urgente llevar a cabo investigaciones sectoriales más profundas.

El análisis toma como referencia la década 2007-2017, caracterizada por una fuerte crisis económica y una gran destrucción de empleo, que afectó en mayor medida a los hombres, pero que provocó un efecto perverso: al igualar a la baja a hombres y mujeres, contribuyó a ocultar la desigualdad estructural que las mujeres experimentan.


peores condicionesLa incipiente recuperación económica, indica el estudio, estaría iniciándose ahora pero sólo en el caso de los varones, por lo que se volvería a incrementar la brecha de género. El estudio indica además cómo las mujeres siguen participando en el mercado laboral menos que los hombres y que además, cuando lo hacen, están en peores condiciones que ellos. Y apunta estos datos para el año 2016: la tasa de actividad femenina es del 53,8%, diez puntos por debajo de la masculina (63,8%);la tasa de ocupación de las mujeres se encuentra en el 46,1%, también diez puntos por debajo que sus compañeros (56,5%);y en 2015 la diferencia salarial entre mujeres y hombres es de 8.164 euros anuales. En este sentido, el estudio subraya que las mujeres, cuando trabajan, tienden a ocuparse en empleos de menor calidad. De este modo, el éxito obtenido en el sistema educativo no parece trasladarse al mercado laboral.

análisis “Nos ha parecido muy llamativo que la tasa de desempleo de las mujeres de Pamplona en 2007, justo en el estallido de la crisis, sea muy similar a la de los hombres después de la crisis: la supuesta recuperación económica sólo lo ha sido para los hombres. Es decir, a los hombres les pasó la crisis, a las mujeres les pasó que son mujeres”, asegura Laura Berro, concejala de Igualdad.

Por otro lado, “la situación de las mujeres y los hombres durante estos diez últimos años en el reparto del trabajo y, por tanto, de la riqueza, no ha variado demasiado en nuestra ciudad. A pesar de los mejores resultados académicos de las mujeres vemos cómo, en el sistema educativo, la segregación horizontal (el tipo de estudios que se eligen en la FP y la Universidad), y la segregación vertical o el llamado “techo de cristal” (entre el profesorado, hay menos mujeres funcionarias y en los puestos de mayor estatus como los de Catedráticas) prácticamente no han variado”, subraya.

Los salarios de las mujeres, agrega Berro, son peores (ya conocemos la famosa brecha salarial del casi 30% en Navarra, la más alta de todo el Estado), el tiempo dedicado al empleo es menor (puesto que dedican más tiempo a los llamados “cuidados” de la vida de otras personas) y el tipo de empleo es menos cualificado (tienden a ocupar empleos menos valorados socialmente, que no menos importantes para el conjunto de la población). “Hemos querido visibilizar, poner encima de la mesa, la violencia económica que tienen que enfrentar las mujeres de nuestra ciudad, en toda su heterogeneidad -edad, procedencia cultural, nacionalidad, discapacidad- y todas las consecuencias que esto puede conllevar: exclusión residencial, riesgo o exclusión social y empobrecimiento, menos derechos que vienen derivados del empleo. Y teniendo en cuenta que esta violencia se interseccional, se entrecruza con todas las demás que tenemos que enfrentar las mujeres”, apostilla.

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