Las layas toman el cerco

Artajona celebró ayer la 25ª Subida al Cerco en layas, en la que participaron 30 adultos y 10 txikis

El vencedor de la prueba fue el artajonés Javier Oficialdegui y en relevos se impuso el equipo local

Ainara Izko - Lunes, 27 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Foto de familia de los participantes ayer en la vigésimo quinta Subida al Cerco en layas, organizada por la Asociación Ondalan.

Foto de familia de los participantes ayer en la vigésimo quinta Subida al Cerco en layas, organizada por la Asociación Ondalan. (AINARA IZKO)

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Foto de familia de los participantes ayer en la vigésimo quinta Subida al Cerco en layas, organizada por la Asociación Ondalan.Layalaris por la calle Eugenio Mendióroz.

artajona- La Asociación Ondalan de Artajona celebró ayer la 25ª Subida al Cerco en layas, una competición que como viene siendo habitual volvió a enfrentar a layalaris locales con corredores de Puente la Reina-Gares, donde también se realizan carreras de este tipo desde hace 34 años. En total participaron en este acto, que se suele desarrollar en la calle Eugenio Medióroz o calle empedrada, caracterizada por su gran desnivel así como por su pavimento adoquinado, 30 adultos y 10 txikis (de entre 4 y 50 años), todos ellos ataviados con ropa tradicional vasca. El vencedor de la prueba, por tercer año consecutivo, fue Javier Oficialdegui, de 28 años y natural de Artajona, quien reconoció haber sufrido más de la cuenta porque “el suelo patinaba mucho debido a la lluvia”. En la carrera de relevos, protagonizada por vecinos de ambos municipios y que suele ser la cita más esperada de cada edición tanto por el pique sano existente como por el premio, un jamón que luego comparten, se impusieron los artajoneses.

En concreto, el origen de esta competición se remonta al año 1992, fecha en la que Joaquín Luquin, a quien la organización reconoció entregándole un obsequio, invitó a sus convecinos Ignacio Hurtado (Bocinas) y Francisco Bañales (Kikin) a participar en la carrera de layas de Gares. “A la hora de entrenar nos solíamos juntar tres vecinos del Cerco, Ana Belén Mendióroz, Hurtado y yo mismo, y una tarde se nos ocurrió si sería factible subir la cuesta empedrada en layas. Al ver que era posible, decidimos organizar la prueba, sobre todo para ensalzar el Cerco, que en aquella época estaba bastante abandonado”, indica Bañales. Les pareció, en definitiva, “un escenario bonito, que podía tener su impacto social”, y así fue. El primer año participaron una docena de corredores. Exceptuando las ediciones de los años 1995 y 1996, cuando la carrera se trasladó a la calle Barredinda, el resto han transcurrido en las inmediaciones del Cerco. La fecha de la carrera también se ha mantenido a lo largo de este cuarto de siglo, coincidiendo siempre con la festividad de San Saturnino, patrón de Artajona.

Con respecto a la evolución de la carrera, cabe destacar que “la afluencia de público se ha mantenido bastante estable”, si bien ha habido altibajos relacionados con la climatología “porque estamos en unas fechas en las que hace frío y puede nevar o llover. Por eso solemos preparar caldo para hacer más amena la espera. Este año se ha encargado de ello la sociedad La Tasca”, dice. Indicar también que aprovechando el 25º aniversario de la carrera, la organización invitó a todas las personas que a lo largo de estos años han participado en la competición. “Ha sido una sorpresa que se haya apuntado tanta gente. Estamos muy agradecidos con la respuesta”, admite.

En cuanto al nombre de la asociación, cabe subrayar que Ondalan proviene de “la labor que se hacía para plantar viñas, principalmente, y que requería layar dos veces para darle más profundidad” al terreno. Una vez concluido el trabajo en el campo, los agricultores solían realizar apuestas para ver quién de ellos era capaz de recorrer un determinado trayecto sin caerse del apero de labranza. Y es que “la laya da lugar a montarte y a utilizarla como un zanco”, apunta Kikin. Eso sí, con la particularidad de que, a diferencia de los zancos, que son verticales, las layas tienen una inclinación de 30 grados, obligando al corredor a ir encorvado para buscar el punto de equilibrio. “Hasta que no le coges el tranquillo, cuesta”, confiesa Bañales. En concreto, esta práctica requiere una combinación de fuerza, habilidad y equilibrio. No es de extrañar, por tanto, que en la clase de educación física del Colegio Público Urraca Reina de Artajona los alumnos utilicen las layas para trabajar el equilibrio. El relevo generacional, gracias a ello, está más que asegurado.

Por otro lado, mencionar que las layas pesan entre tres y cuatro kilos. Tienen forma de hache, siendo la parte inferior de hierro y la superior, de madera. “La parte metálica consta de dos puntas y una caja que, a su vez, sirve de enganche para el mango cilíndrico. Las puntas miden unos 30-35 centímetros y el mango, 65 centímetros”, comenta. “Antes los mangos eran de madera más resistente, de olmo o fresno, pero ahora se utiliza pino”, indica. Las layas, asimismo, se hacían mediante un proceso conocido como soldadura a calda, que es “muy dificultoso y requiere de un control de la fragua exquisito”, relata.

Están presentes en capiteles de iglesias, en imágenes de San Isidro e incluso hay una laya tallada en una lápida local, fechada en 1800, que se conserva en una casa particular. “Según cuenta la tradición, un hombre mató a su hermano con una laya. Al parecer discutieron por un huevo, porque les llevaron tres para almorzar y tras comerse cada uno el suyo, riñeron por quién se comía el tercero”, desvela.

Volviendo a los actos programados con motivo del 25 aniversario de esta popular carrera, cabe destacar una exposición compuesta por fotografías antiguas y un vídeo que podrá visitarse hasta el 3 de diciembre en la plaza de la Fruta. El próximo reto pasa por digitalizar todos los vídeos existentes en VHS con la idea de crear un archivo con todo el material recopilado desde la década de los 90, una época de “efervescencia cultural” en Artajona, reconoce Bañales . Y es que además de la Subida al Cerco, en 1992 se organizó por primera vez el Olentzero y posteriormente se creó un grupo de dantza y se recuperó el Carnaval Rural. Por último recordar que en 2016 los layalaris de Artajona y Gares constituyeron la Asociación Nafar Laiariak.