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“Ella no podía defenderse;cuanta más resistencia, hubiera sido peor”

Señala que los acusados eran conscientes del delito y que la víctima no supo el peligro por la “sorpresa” y su “candidez”

Martes, 28 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

acusación popular del ayuntamiento de pamplona

Pamplona- Dijo ayer Víctor Sarasa, el abogado de la acusación popular ejercida por el Ayuntamiento de Pamplona, que el hecho de que la víctima reconociera que se besó con uno de los acusados “reafirma su sinceridad y espontaneidad”, y aún es más creíble cuando otro procesado declaró que, al ver tal escena, antes de entrar al portal, “se sorprendió y les dijo: Hombre, besándoos. Viva el amor. ¿Cómo es posible que alguien que va a practicar una relación en grupo se sorprenda de un beso previo?”, cuestionó Sarasa de la versión de los acusados. El letrado subrayó la situación de indefensión de la víctima de la violación de San Fermín una vez que llegan al rellano del portal. “Hasta llegar ahí no sabía a lo que se enfrentaba, ese factor sorpresa, esa candidez, le llevó a esa situación no querida”, manifestó, para añadir que los vídeos “son concluyentes” para confirmar una actitud pasiva y sometida. Una actitud que, señaló, utiliza la víctima ante la imposibilidad de huir y para no sufrir ningún daño mayor”.

Sarasa aseguró que la chica se defendió como pudo, considerando que esta pasividad y sumisión “era su mejor defensa”, algo que, hizo notar, es una de las actitudes que los forenses señalan como normales ante este tipo de situaciones. “Sabía que cuanta más resistencia, peor. No cabía defensa de ningún tipo”, aseveró. “En ese recóndito lugar cualquier llamada o grito no hubiera servido”. Sarasa afirmó que “nunca llegó a producirse una conversación de tipo sexual”, como afirman los acusados, y que la llamada de la chica a un amigo poco antes muestra el “poco interés” de la chica para quedarse con ellos. Los procesados, por su parte, actuaron de forma “coordinada”, aseguró, conscientes de que lo que hacían era un delito. “Conocían perfectamente qué se podía hacer y qué no”, apuntó y, a su vez, dijo que si estaban tan convencidos del consentimiento, lo primero que hubieran hecho “era declarar , pero tardaron dos meses”. Del robo del móvil agregó que pretendían dejar indefensa a la víctima e incomunicada durante un tiempo. “Los hechos son palmarios y hacer justicia es dar a cada uno lo suyo”. - E.C.

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