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Juicio por la violación grupal de sanfermines

La fiscal: “la víctima nunca consiNtió porque nunca imaginó lo que le iba a pasar, ni en su peor pesadilla”

Concluye que la denuncia de la violación grupal es “totalmente creíble” y que los acusados concertaron la acción valiéndose de la inocencia de la víctima
Ve clave la intimidación física y por el lugar recóndito

Enrique Conde Javier Bergasa - Martes, 28 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El furgón que transporta a tres acusados y el coche, con dos de ellos, a su llegada ayer al parking del Palacio.

El furgón que transporta a tres acusados y el coche, con dos de ellos, a su llegada ayer al parking del Palacio.

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  • El furgón que transporta a tres acusados y el coche, con dos de ellos, a su llegada ayer al parking del Palacio.
“Es una intimidación gravísima por la superioridad física y numérica de los acusados y porque el lugar de los hechos es una ratonera” “No hay ni una contradicción en la víctima, ella nunca dijo que la grabaron ni que tuvieran una charla sexual” “Ellos sabían a lo que iban y ella se dio cuenta cuando era demasiado tarde” “Los acusados optaron por la ignorancia deliberada. Mejor no pregunto por si acaso dice no”

Pamplona- La fiscal Elena Sarasate es una mujer de verbo fluido y tono mesurado. Quizás, su paso por la Fiscalía de Menores durante varios años atrás le acomodó su estilo a las circunstancias de los pleitos en discusión, pero más allá de que su voz no haga alharacas y juegos trileros, lo que es cierto es que su contenido suele ser apropiado, contundente y minucioso. Así fue ayer. La fiscal expuso en una prolija intervención los motivos por los que reclama 22 años y 10 meses de prisión para cada uno de los cinco acusados de la violación grupal durante la madrugada del 7 de julio de 2016 en el portal número 5 de la calle Paulino Caballero. Reforzó los indicios incriminatorios y trató de rebatir con fundada argumentación cualquier atisbo de duda que presente el caso o que traten de insinuar las defensas.

Habló de un concierto de voluntades para aislar a la víctima , valerse de su inocencia y cometer los tres delitos: agresión sexual continuada, grabarla y robarle el móvil. El concepto clave que une todas las acciones y que utilizó la fiscal para acusarles es la intimidación, es decir, “los procesados la abordaron de forma sorpresiva porque no podía sospechar lo que se encontró ni en la peor de sus pesadillas. Una vez dentro del portal, ella no tenía posibilidad de volver atrás. La violencia no fue extrema pero la intimidación fue gravísima e impidió la resistencia de la víctima, que se defendiera y que pudiera huir”. Dicha intimidación venía acotada, según la Fiscalía, por dos circunstancias: “La superioridad física y numérica de los acusados” y la “situación ambiental. Era imposible porque el portal es una ratonera. No se le podía exigir una resistencia. Si hubiera habido una negativa, corría riesgo su integridad física. De ahí que no tenía otra posibilidad que someterse”, expuso la fiscal. Su relato de hechos fue así:

- 2.50 horas: Se produce el primer contacto entre acusados y víctima. El procesado Prenda se sienta en un banco de la Plaza del Castillo con la denunciante y empiezan a charlar de las fiestas, de fútbol, de tatuajes... No hubo ninguna charla de sexo, agrega la fiscal, para combatir tesis de la de-fensa que dicen que ahí empezó todo.

- 2.57 horas: La joven telefonea a un joven de Palencia al que había conocido en la verbena de la Plaza del Castillo. Habían quedado en verse luego. Hay mucho ruido y apenas pueden hablar, por lo que la joven decide irse a dormir al coche en el que había venido con un amigo. Estaba en Lezkairu.

- 3.00 horas: La víctima abandona la plaza. Los cinco acusados “toman la dirección de la víctima, en lugar de su coche (en San Jorge)”. Ella reconoce que no forman un grupo compacto. Supuestamente paran en el hotel Europa para pedir si hay una habitación por horas o para follar. Pero la fiscal cuestiona ayer que el grupo del hotel fuera el de los acusados. La descripción que da el portero es “otra muy distinta de la chica” y, en todo caso “ella no pudo enterarse de lo que hablaban si estaba más atrás”.

-3.07 horas: Pasan por la calle Paulino Caballero. Las cámaras demuestran que no forman un grupo. Va primero la víctima con el acusado Cabezuelo (aunque siempre se pensó que era Boza), luego va Prenda, a unos metros Escudero y, casi 30 segundos después, Guerrero y Boza. Este dato, según Fiscalía, demuestra que la víctima nunca supo cuántos eran. Siempre pensó que eran 4 agresores”.

-3.09 horas: Prenda adelanta a la víctima, que va agarrada con Cabezuelo. Aprovecha que una mujer llama al timbre para entrar con ella al portal 5 y los que vienen detrás aceleran el paso. La víctima ve a Prenda y la vecina pero “no puede sospechar ni consentir nada porque nunca conoció, ni en su peor pesadilla, lo que le podía pasar”, resume la fiscal. Prenda sube por el ascensor, baja por las escaleras, observa el rellano como un lugar ideal para lo que buscaban y les abre la puerta al resto. La joven dice que no hubo violencia inusitada al acceder, pero que se aprovecharon de que besaba a uno de los acusados y le daba la mano para agarrarla del otro brazo e introducirla en el portal. “Se hizo con brusquedad, sorpresa y aplicando la fuerza mínima necesaria”.

- 3.11 a 3.21 horas: Grabación de siete vídeos. La fiscal dice que no hay dudas de que no fue consentido, que la víctima “no interactúa, ni habla, ni abre los ojos y se somete. Era su única posibilidad”. El acto en el portal se prolonga durante 18 minutos.

- 3.27 horas: Ellos salen del portal

-3.29:45: La chica abandona el lugar de los hechos. No pasan ni 3 minutos.

A partir de ahí, el grupo de sevillanos acude al Monumento al Encierro, charlan con otras chicas y luego se disgregan. Tres se van a dormir (Prenda, Escudero y Boza), se cuelan en un hotel (Avenida) y duermen en un portal. Dos siguen de fiesta. Los cinco se reúnen a la hora del encierro. Se les identifica en la Plaza de Toros por la Policía Foral. No les cachean. Pero se fotografían sus rasgos y tatuajes. Se les detiene a las 10.00 en San Jorge.

Sin contradicciones

“Solo en el rellano se percató de la gravedad”

En su pormenorizado análisis, la representante del Ministerio Fiscal incidió en que “no hay ninguna contradicción en la denuncia. Es coherente de principio a fin”: Ella no manifestó nada de sexo y, por ello, cuando la meten en el portal “la sorprenden por la brusquedad y lo inesperado, pero ella no creía que iba a pasar lo que pasó. Solo en el rellano se percata de que podía pasar algo grave y su explicación es perfectamente razonable”.

La declaración de la víctima

“No exagera nada”

Cumple todos los parámetros que marca la jurisprudencia. De hecho, añadió la fiscal, la víctima “nunca exagera ningún aspecto de la denuncia aunque le beneficie. Podía haber dicho que la agarraron con violencia para meterla dentro o que la amenazaron, pero no lo dijo. Ha dicho lo que recordaba de una situación de bloqueo sin exagerar en nada”.

La agente que recogió la denuncia

ELENA SARASATE (FISCAL)

“Se confunde cuando dice que sabía del vídeo”

La fiscal dedicó parte de su intervención, que se prolongó durante dos horas, a la declaración de la policía municipal que recogió la denuncia de la víctima y declaró el pasado jueves en la sala de vistas. Entre las múltiples incoherencias en las que incurrió la agente, destacó que a las defensas respondiera que la víctima sí sabía que la habían grabado. Pero eso no lo hizo constar en la denuncia. “Esta declaración no afecta a la credibilidad de la víctima. No supone ninguna contradicción porque no damos como creíble su testimonio. Fue una declaración incorrecta en la que la policía no recordaba muchos hechos y en la que la defensa no quiso indagar más una vez que obtuvo la respuesta que quería. Pero no podemos creer que no recogiera ese dato cuando la declaración la tomó a las 7.30 horas, cuando los acusados no estaban ni identificados ni detenidos, ni se sabía si habían grabado los hechos. No le pudo decir eso. La agente se confundió”.

Los 96 segundos grabados

“Ella no interactúa”

En las 7 grabaciones que duran 96 segundos (de los 18 minutos en el portal) y que figuran en la causa, “lo que se ve es que la víctima deja hacer -añadió la Fiscalía-. No hay ninguna conducta activa. A la víctima se la ve con los ojos cerrados, no hay signo de que inteactúe y no dice ni una palabra”. Además, los policías que han analizado los vídeos declararon que las voces “cuando los acusados se dirigen entre sí son de colaboración y cuando hablan con la víctima son en tono imperativo”. Aseguró que hay gemidos de mujer que pueden ser de “dolor” y los vídeos “corroboran su declaración”.

El rol pasivo y el shock

“Una reacción propia de una víctima de este tipo”

Asimismo, la fiscal incidió en el modo de enfrentarse la víctima a la situación sobrevenida: “Fue una reacción propia de cualquier víctima en esa situación. El forense expuso que podía haber reaccionado de tres maneras: rebelándose, de forma pasiva o incluso colaborando para empatizar con el agresor. Las psicólogas precisaron que es habitual someterse y que, incluso, entre las víctimas de estos delitos suele existir una disociación: suelen pensar esto no me pasa a mí”. Yendo a más indicios, Sarasate destacó el estado en el que una pareja se encontró a la víctima en un banco: “Para que un llanto en Sanfermines, en la madrugada del día 7, te haga pararte es que tenía que ser muy amargo y desconsolado. Su reacción de no poder hablar, de que había que sacarle las frases y que estaba en shock, nos da una credibilidad absoluta de la víctima, cuya ausencia de lesiones no es significativa. Puede indicar que no hubo violencia, pero lo que no puede indicar es que hubo consentimiento. Hubo la fuerza mínima necesaria, aplicada de forma organizada y sorpresiva, le taparon la boca y le obligaron a las prácticas sexuales, algunas humillantes”, explicó. Sobre si las defensas pudieran alegar un error de prohibición, es decir, que los acusados pensaban que consentía, la fiscal detalló que “lo mejor que hicieron fue no preguntar por si no acaso no estaba de acuerdo. Esa situación de ignorancia deliberada no les excluye de la responsabilidad que tienen”.

El delito contra la intimidad

“No consintió grabarla”

La fiscal abordó que el delito contra la intimidad se produce por el hecho de grabar a la víctima sin consentimiento. “No lo hubo porque nunca hubo conocimiento. Ella nunca supo que la grababan y tampoco le preguntaron si quería. Ella está con los ojos cerrados y solo ve piel y tatuajes. Ellos se dirigen a cámara cuando graban y ella no mira”, detalló.

El robo del móvil

“Todos son conscientes”

En cuanto al robo del móvil, reconocido por uno de los acusados, la fiscal atribuye el delito a los cinco. “Se realizó con la víctima intimidada. Y hay un concierto colectivo. Ahora, Guerrero dijo que nadie le vio robar el móvil, pero eso es ilógico. Además, le quita la funda y le extrae las tarjetas y las tira por el portal para que no tenga defensa. En el robo hay una participación directa de todos. No es el que lo hace, sino que todos consienten, son conscientes y colaboran”.

El daño moral a la víctima

“Victimización posterior

La fiscal apreció que el sufrimiento moral de la víctima, por el que reclama 100.000 euros en concepto de responsabilidad civil, es incuestionable, además con la “victimización posterior que ha tenido que vivir al ser espiada por unos detectives. No se puede alegar que no sufra ese daño porque haga una vida normal”.

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