El farolito

Abominable

Por F.L. Chivite - Miércoles, 29 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:30h

El pasado mes de abril, en el entierro del suegro de Ruiz Gallardón, un grupo de tipos con el brazo alzado al estilo fascista cantaron de principio a fin el Cara al sol. Y al acabar, gritaron: “¡Francisco Franco! ¡Presente!” Nadie vio ahí indicios de incitación al odio. Gallardón permaneció en silencio. Sin embargo, días después, el humorista Dani Mateo fue acusado de incitar al odio por reírse de la fealdad del mausoleo del dictador y fue a juicio. Cuidadito con los chistes. Fuera de España, nadie puede creer que Franco tenga un mausoleo faraónico levantado por prisioneros de guerra obligados a realizar trabajos forzados. Es de locos. ¿Alguien se imagina que existiera un mausoleo gigante de Hitler? Hemos sabido hace poco que el Gobierno de Aznar donó más de 150.000 euros a la Fundación Francisco Franco creada para el enaltecimiento de la figura del dictador. Pero esto tampoco debe de suponer delito de incitación al odio. ¿Alguien puede siquiera concebir la idea de que existiera en Alemania una fundación llamada Adolf Hitler y que fuera subvencionada con fondos públicos? Hace menos de año, esa Fundación premió a tres altos cargos del PP por incumplir la Ley de Memoria Histórica y no retirar los símbolos franquistas de sus localidades. ¡A joderse! Aceptemos que los tribunales de justicia estén ahí para condenar a los que se atrevan a ofender los sentimientos religiosos. E incluso para defender la libertad de expresión de los terribles falangistas. Pero me pregunto si algún juez tiene alguna vez en consideración las ofensas que se realizan a los sentimientos laicos y a los sentimientos antifascistas. La mera existencia de una fundación llamada Francisco Franco ya es de por sí un hecho violento. Y tendría que considerarse un delito de incitación al odio. Que quienes debieran impedirlo no lo impidan resulta inconcebible en estos tiempos. Abominable.