Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Editorial de diario de noticias

Sin diálogo no hay solución

70 años después de que la ONU abriera la puerta a la ocupación de Palestina por Israel, la solución parece tan lejana, por una evidente diferencia de fuerza militar y apoyo internacional entre unos y otros, como lo ha sido en cada negociación anterior

Miércoles, 29 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:30h

se cumplen 70 años desde que el 29 de noviembre de 1947 la ONU aprobase la recomendación 181 - sólo las resoluciones del Consejo de Seguridad son, al menos en teoría, de obligado cumplimiento-, que planteaba la partición de Palestina en tres partes, otorgando a los habitantes judíos el 55% del territorio a pesar de que apenas eran el 30% de la población, el 45% a los habitantes palestinos originarios y una gestión internacional para la ciudad de Jerusalén. Aquella decisión, que nunca se llevó a cabo, abrió la puerta a un conflicto aún vigente que ha marcado buena parte de la realidad histórica de Oriente Medio, el Norte de África y la política internacional durante las últimas siete décadas después de que a partir de ahí -y tras una dura ofensiva terrorista en todo el territorio de Palestina por parte de los grupos armados sionistas-, el emergente Estado de Israel, con el apoyo económico y militar de EEUU y la complicidad de Europa, fuera imponiendo por la fuerza la ocupación de la práctica totalidad de la tierra palestina incumpliendo una tras otra decenas de resoluciones obligatorias de la ONU. 70 años en los que cada intento de lograr una paz duradera y justa ha chocado con los mismos lastres que los procesos anteriores desde Camp David a Oslo o la Hoja de Ruta: el desequilibrio de fuerzas y de apoyos entre las partes negociadoras. Mientras Israel mantiene una evidente supremacía militar y el apoyo indisimulado de EEUU, la causa palestina se presenta debilitada por la división interna, su territorio convertido en un gran campo de concentración tras un muro de la vergüenza con dos zonas diferenciadas -Gaza y Cisjordania- y con un creciente abandono de la comunidad internacional, que ha sido incapaz de hacer cumplir las diferentes resoluciones de la ONU en favor de los ciudadanos palestinos desposeídos por la fuerzas de su casas y de sus tierras. A todo ello hay que añadir el mantenimiento de la política de colonización de los territorios ocupados en 1967 y la negativa a permitir el regreso de los miles de palestinos desplazados y encarcelados tras los diferentes conflictos de los últimos 70 y una evidente imposición de las posiciones más extremistas y ultraderechistas en la política israelí -incluida la detención y maltrato de niños y niñas- en los últimos años. Tanto Netanyahu como Abbas mantienen una apariencia permanente de diálogo con el reconocimiento mutuo de que la solución sólo será posible si ambas partes hagan concesiones, pero las razones para el optimismo son a día de hoy las menos.

Herramientas de Contenido

Más sobre Editorial

ir a Editorial »