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Juicio por la violación grupal de sanfermines

“A la víctima la animan a denunciar una violación, pero lo que quiere es que no se difundan los vídeos”

Dice que la joven relató en primer lugar el robo del móvil y que las campañas de Sanfermines la influyeron

Miércoles, 29 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:30h

El abogado del guardia civil, Jesús Pérez, rodeado por los medios de comunicación a su entrada en los juzgados.

El abogado del guardia civil, Jesús Pérez, rodeado por los medios de comunicación a su entrada en los juzgados. (Foto: Patxi Cascante)

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El abogado del guardia civil, Jesús Pérez, rodeado por los medios de comunicación a su entrada en los juzgados.

Jesús Pérez, abogado del guardia civil ACUSADO ANTONIO MANUEL GUERRERO

Pamplona- El razonamiento fue tan simple como esto. “La primera justificación a su llanto que la denunciante ofreció a la pareja que se la encontró en la avenida Roncesvalles fue que le habían robado el móvil. Luego dijo algo de cuatro chicos en un portal y que habían sido ellos. Pongámonos en contexto -pidió el abogado defensor Jesús Pérez, que representa al guardia civil acusado Antonio Manuel Guerrero-. Son Sanfermines, de madrugada, esa pareja de ciudadanos escuchan a la joven algo sobre cuatro chicos y lo primero que piensa es que ha sido víctima de una agresión sexual. Son ellos los primeros que preguntan a la joven si han abusado de ella. Pero ella había dado prioridad al móvil, por la imposibilidad de comunicarse y porque sabía que la habían grabado”, cuestionó.

Luego, por el contexto de no agresiones en San Fermín, insiste Pérez, todos los agentes que participan saben que se investiga una agresión sexual y “eliminan cualquier referencia al robo del móvil, para que ello no genere una animadversión, y focalizar su ánimo en la violación”, según Pérez, que detalló que las profesionales de Servicios Sociales que atendieron a la víctima -“aunque ella rechazara asistencia de abogado y psicólogo”- también fomentaron “su ánimo de denunciar y ya no ha tenido ocasión de rectificar desde la preocupación social” por estos delitos. “Su declaración está instrumentalizada e influida por otros. Ella temía que los vídeos fueron difundidos y eso le conllevó el estrés”. El letrado dijo que hasta hace poco no entendió por qué la Policía buscó con ahínco imágenes en el móvil de la joven y las expuso en un informe sin relación con los hechos. “Pero se hizo al saber ella que la grabaron y temer que fuera con su móvil. Por eso buscan vídeos y no la dejan irse de Pamplona. Porque el móvil podía hacer pensar en fines espurios”.

Pérez afirmó sobre la declaración de la víctima que “no es razonable besarse con alguien que la molesta, como dijo” y que “no es lógico que los acusados abandonen la escena del delito tranquilamente. Lo lógico es que un delincuente no se entretenga al huir de la escena del crimen, ni busquen luego un hotel para dormir ni vayan a correr el encierro más retransmitido por televisión. Además, ¿quién cometería un delito de esta magnitud y entrega y autoriza a que se vean los vídeos, cuando esa prueba ahora es incriminatoria, y ellos la dan convencidos de que les exculpa”. Añadió que el resultado de la exploración forense de la joven “podía ser el mismo si hubiera consentimiento”.

Encuentra en el relato de la víctima otras contradicciones como que “no iba agarrada, ni la tiraron al suelo, por lo que se desdice en aspectos esenciales. Y nunca antes de la vista había hablado de actitud sumisa. Pero es que además en los vídeos se ve su rol activo y realiza movimientos”. Pérez explicó que quiere entender que “hubo un malestar psicológico por una experiencia sexual primeriza y no satisfactoria”. El abogado cree que su tarea consiste “en generar las dudas razonables” e invitó a los periodistas, aunque la Sala no le dejó, “a buscar la verdad”. - E.C.

crítica a las fiestas

“Pamplona: turismo etílico y sexual”

“Matar moscas a cañonazos”. “Para entender lo que ha pasado hay que hacer un esfuerzo y empatizar con una parte de la juventud”, afirmó el abogado del guardia civil procesado, que cada vez “se divierte más con excesos y no son inusuales las noticias que hablan de jóvenes que practican el muelle o la ruleta sexual, ni las prácticas grupales”. Ahí, situó que Sanfermines se ha convertido en la “referencia del turismo etílico y sexual” y, o bien las Administraciones desconocen lo que pasa en las fiestas con actos de personas libres y mayores de edad o quieren matar moscas a cañonazos. Es factible, por ello, que a una joven le pueda atraer sexo en grupo con cinco hombres en Sanfermines”.