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AGUSTÍN MARTÍNEZ BECERRA, ABOGADO DE áNGEL BOZA, JESÚS ESCUDERO Y JOSÉ ÁNGEL PRENDA

“Ella no manifestó ni con palabras ni con actos su no consentimiento”

Alega que “no hubo violencia ni intimidación” y enumera diez contradicciones de la víctima

Enrique Conde / Patxi Cascante - Miércoles, 29 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:30h

El abogado de tres de los acusados, Agustín Martínez Becerra, a su entrada en los juzgados.

El abogado de tres de los acusados, Agustín Martínez Becerra, a su entrada en los juzgados. (Patxi Cascante)

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  • El abogado de tres de los acusados, Agustín Martínez Becerra, a su entrada en los juzgados.

“Todo lo que ve el informe de la Policía Foral en los vídeos es una elucubración, estaban dirigidos a un resultado. Esos vídeos son una peli porno y no una agresión” - “La denunciante ni contempla la intimidación ni la violencia” - “Para entender lo que pasó hay que dejar los prejuicios lejos de la Sala” “La declaración de ella sorprende”

Pamplona- El letrado defensor hizo suyas las preguntas que efectuó el magistrado Ricardo González e interrogó a la víctima sobre si había hecho o dicho algo a los acusados para que supieran que ella se estaba sometiendo. Y el defensor también hizo suyas la respuesta de la joven, porque quiere encarrilar a partir de las palabras de la chica su estrategia defensiva. : “No hablé, no grité, no hice nada, que yo cerrara los ojos y no hiciera nada, ellos lo puede interpretar como que estoy sometida o como que no”.

Para Martínez Becerra, defensor de tres de los acusados, esta respuesta evidencia “que ni la propia denunciante hizo algo de lo que se pudiera desprender una negativa a la relación sexual. Y el no consentimiento debe manifestarse con palabras y actos. La ley no exige que ella sea una heroína, pero sí que la exteriorización de su negativa sea clara y sintomática. Y no hay intimidación ni violencia, porque ni la denunciante la contempla”. Ante esta posibilidad que expuso el letrado, de que ellos no pudieron saber que la víctima no consentía la relación, la Fiscalía había informado de víspera que también pudiera ser que ellos se situaran conscientemente en una posición de ignorancia deliberada. Es decir, “por si acaso no va a estar de acuerdo, ni pregunto”. A lo que Becerra respondió ayer: “No hay ignorancia deliberada porque ellos reciben un mensaje en el que pudieron entender que la chica acepta la relación. Y, por ello, no tenían nada que ocultar y no salen corriendo. Y ¿alguien cree que si graban un delito lo hubieran puesto a disposición de los policías y no lo destruyen de inmediato?”.

Agustín Martínez Becerra demostró ayer en un informe que se prolongó durante una hora y 50 minutos, además de ser un letrado experimentado, metódico y con una proyección mediática inusitada, ser un buen orador en el plenario y haberse elaborado las posibles contradicciones en las que ha incurrido la víctima a lo largo de sus manifestaciones a testigos y declaraciones en policía, juzgado y Audiencia. Desgranó hasta una decena de afirmaciones que ella había hecho y que modificó en sala. A saber: si bailó con ellos, si se sentó a tomar algo en Paulino Caballero, si la metieron por la fuerza en el portal y la tiraron dentro, si le taparon la boca, si se despertó desnuda o no se durmió, si les preguntó los nombres a los acusados y estaban o no de pie en el banco, si no sabía que iban buscando hotel o al coche y si al empezarla a sentirse molesta en el trayecto con ellos cambio o no de dirección en la calle. “Nunca intentó soltarse, ni la metieron a la fuerza, ni le taparon la boca ni trató de huir”, enumeró Becerra.

Ahondó en que “toda su declaración es sorprendente. No pasa por ninguno de los parámetros de credibilidad. En sala fue peculiar hasta en su forma de sentarse, no mostró ni afección ni abatimiento e incluso tiene un rictus jovial. Su declaración está condicionada por el informe de la Policía Foral sobre los vídeos”.

sin informe psicológico no hay estrésDudó de que la denunciante reciba tratamiento psicológico, porque no ha sido aportado a la causa ningún informe que lo acredite. “No tiene estrés, porque no hubo agresión”, expuso. La joven llevó un informe de su psicóloga de un centro de atención a víctimas de agresiones de Madrid el día que declaró y pretendía entregarlo a la Sala, pero el tribunal le aclaró que eso debía haberlo incorporado a través de su representación. Esta reclama 250.000 euros.

El letrado de tres de los acusados afirmó que las psicólogas forenses, que diagnosticaron dicho trastorno a la víctima y que añadieron que no podían evaluar sus secuelas hasta dos años después de los hechos, “partieron de un error” en su informe. “El error viene dado porque no se trataba de determinar si la víctima padecía estrés, si no de saber el origen del mismo. Ellas partían de que el origen de ese estrés era una agresión, pero no contemplaban que también pudiera ser una relación sexual perturbadora que le pudiera generar culpa y vergüenza”. Igualmente de viciado observó Becerra el informe del médico forense, que dictaminó que un eritema en las partes íntimas era compatible con lo denunciado. “Pero decir, como dijo, que también era compatible con una relación consentida seguramente quedaría mal en su informe”.

LA CAZA y la presión al tribunalBecerra criticó la instrucción del caso y sus tergiversaciones interesadas en lo que llamó “la caza de La Manada, una tormenta perfecta desatada en Sanfermines a raíz de una escueta denuncia que abrió otro juicio en calles y parlamentos y se transformó en un mar de condena tenía su epicentro en cinco sevillanos acusados de violación, entre ellos un militar, un guardia civil y un gordito con tatuajes”. Además, imploró a la Sala, que “aunque no viva en una caverna”, actúe con su “experiencia y honor” para dictar una sentencia por encima de este o aquel lobby de presión. Desde la intolerancia se ha intentado amedrentarles”, se dirigió al tribunal, “pero actuarán con la ley en la mano”

Los dos agentes con los que el letrado defensor mantuvo una mayor disputa en la vista fueron los autores del informe pericial sobre los vídeos de 96 segundos de duración que grabaron dos de los acusados. Los investigadores concluyeron que el rol de la víctima era pasivo, que no decía ni una palabra, que mantenía los ojos cerrados y que no interactuaba. “Esa pericial está absolutamente contaminada y dirigida para que tuviese un resultado. Todo su informe es una elucubración. Lo que se ve ahí es una película porno. En ningún caso se puede extraer una agresión sexual. Ella no hace ningún gesto de asco, de pena, de sufrimiento, de rechazo ni pone un rictus de dolor”, expuso el letrado, que añadió que en una fotografía de un beso negro a un acusados “no cabe en cabeza humana que fuera humillante, sino proactiva”.

ni robaron ni grabaronEl defensor informó en contra de que a sus representados se les impute un delito de robo y otro contra la intimidad. Del primero dijo que fue “reconocido de forma autónoma por otro acusado (el guardia civil)” y del hecho de grabar a la víctima, afirmó que “solo puede ser autor quien graba”.

sobre sus tres representados

“IMBÉCILES, PATANES, buenos hiJOS”

Así los define. El abogado de tres de los acusados asumió que probablemente sus clientes “no son modelo de nada, pueden ser verdaderos imbéciles, simples, con comportamientos en sus mensajes patanes e infantiloides con conversaciones sobre fútbol o de sexo con mujeres”, pero defendió su inocencia asegurando que “son buenos hijos” y están unidos a sus familias y amigos, “que se recorren todo el país para 45 minutos de visita cada fin de semana. Algunos de ellos tienen trabajo y otros lo intentan. Y su imagen ha sido destrozada y vilipendiada. Pero no agredieron a nadie, ni vulneraron su intimidad ni le robaron el móvil”. - E.C.

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