Estella retoma los trabajos en la Judería Nueva después de siete años paralizados

Aunque es una intervención modesta, quieren que sea el inicio de un plan global de toda la zona

R. Usúa - Miércoles, 29 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:33h

De i a d, Toño Ros, Regino Etxabe y Mikel Ramos, ayer.

De i a d, Toño Ros, Regino Etxabe y Mikel Ramos, ayer.

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De i a d, Toño Ros, Regino Etxabe y Mikel Ramos, ayer.

estella-lizarra- La anunciada intervención en la conocida como Judería Nueva de Estella-Lizarra, -impulsada por el Ayuntamiento con el asesoramiento del Centro de Estudios Tierra Estella (CETE-LI) y dirigida por el gabinete de arqueología Navark-, ya ha comenzado tras los trabajos previos de desbroce realizados semanas atrás por personal del Empleo Social Protegido.

Aunque se trata de una intervención modesta por presupuesto, su importancia viene dada sobre todo porque, por un lado, se retoman unos trabajos en la zona que se paralizaron en 2010 y, por otro lado, porque todas las partes quieren que esta actuación sea la primera piedra de un plan global para la zona de las juderías y los castillos, un plan a varios años pero con continuidad.

Mikel Ramos, -arqueólogo de Navark-, explicó ayer que esta intervención permite retomar los trabajos realizados en los años 2009 y 2010 para “restaurar, consolidar, limpiar, mantener y facilitar el acceso a la llamada Judería Nueva, de las pocas de Europa, o la única, que conserva una muralla propia e independiente”.

Ya entonces se restauró una gran parte de la muralla este, la más visible, y ahora se va a actuar en el tramo que quedó, de unos 100 metros y situado frente a la Hostería Curtidores, para en el futuro rehabilitarlo.

El presupuesto total es de 11.000 euros: el Gobierno foral aporta 5.232 euros mediante una subvención, el CETE otros 1.000 y el resto lo abona el Consistorio. “A partir de la información que conseguimos hace unos años y de fotografías antiguas, sospechamos que el acceso principal a la Judería pudo estar en esa zona”, dijo Ramos.

vuelve el campo de trabajoYa las tareas de desbroce previas “despejaron dudas de cómo se cimienta parte de la muralla y habilitaron un espacio donde trabajar y realizar una cata de sondeo, además de dejar a la luz la existencia de al menos una estructura construida sobre la roca” que podría ser la de una vivienda situada extramuros, según la documentación histórica.

Hasta ahora se ha hecho una cata de sondeo, y, aunque de momento no ha aparecido el acceso, “sí que hay manipulaciones de origen humano sobre la roca que podrían evidenciar su existencia”, agregó Ramos.

Con esta intervención se va a recabar información del posible acceso, del estado actual del tramo de muralla, se quiere averiguar qué son esos elementos constructivos y, a partir de ahí, “se redactarán más proyectos: si creemos que merece la pena otra intervención arqueológica, un proyecto para rehabilitar la muralla y que no sea un peligro...” También se colocará un panel informativo.

Por su parte, Toño Ros, del CETE, -asociación que asesora al Ayuntamiento y que también impulsa acciones concretas-, añadió que aunque “esta es una intervención pequeña”, la idea es seguir un plan global. “Hasta ahora se han hecho actuaciones discontinuas y a todos nos gustaría que esto sea el inicio de algo continuo, que cada año se vaya haciendo algo, más o menos en función de la financiación, pero sin pausas”. Sobre estos trabajos, también añadió que “es una zona con muchas hipótesis, pero con pocas certidumbres”.

Al hilo de esa intención de que sea un plan global, el concejal de Cultura, Regino Etxabe (EH Bildu), anunció ayer que este proyecto ha seducido de alguna forma al Ejecutivo foral, tanto es así que hay un compromiso para que en 2018 haya un campo de trabajo internacional, con jóvenes de entre 18 y 30 años, que realizarán trabajos de arqueología en la zona, unos trabajos todavía por determinar.

años 2009 y 2010 Como se recordará, en los años 2009 y 2010, con fondos del denominado comúnmente como Plan Zapatero, se actuó en gran parte de la muralla este, de algo más de 300 metros de longitud. En concreto, se limpió la vegetación parásita (hiedras), se consolidaron las parte altas del muro para evitar derrumbes y se construyó también un camino de acceso que permite hacer visitas, así como un pequeño acceso con escaleras a la poterna y la torre.