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La reforma fiscal sigue adelante tras decaer las enmiendas a la totalidad de la oposición

Las modificaciones parciales se debatirán en comisión y el proyecto final llegará al pleno del día 21 de diciembre
El debate vuelve a evidenciar los dos modelos fiscales contrapuestos de Gobierno y oposición

Elena Urabayen | Javier Bergasa - Viernes, 1 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El consejero de Hacienda, Mikel Aranburu, conversa con los parlamentarios Marisa de Simón (I-E) y Jokin Castiella (Geroa Bai) antes del inicio del pleno.

El consejero de Hacienda, Mikel Aranburu, conversa con los parlamentarios Marisa de Simón (I-E) y Jokin Castiella (Geroa Bai) antes del inicio del pleno. (JAVIER BERGASA)

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El consejero de Hacienda, Mikel Aranburu, conversa con los parlamentarios Marisa de Simón (I-E) y Jokin Castiella (Geroa Bai) antes del inicio del pleno.

pamplona- Las últimas modificaciones fiscales impulsadas por el Gobierno pasaron ayer el primer trámite parlamentario al decaer las tres enmiendas a la totalidad que habían presentado los tres grupos de la oposición. Un resultado previsible, ya que el cuatripartito había anunciado su apoyo al proyecto desde el inicio, pero que no deja de tener su trascendencia ya que de facto supone que las reformas en materia tributaria vayan a ser aprobadas en el pleno del 21 de diciembre. Lo harán con las aportaciones que se incluyan de los diferentes grupos en forma de enmienda y que serán debatidas en comisión. Más allá de alguna de la oposición que pueda negociarse y aprobarse, serán las del cuatripartito las que prosperen y se unan al proyecto inicial del Gobierno.

Al margen de la importancia del trámite, el debate ayer en el Parlamento sirvió para volver a evidenciar los dos modelos opuestos sobre fiscalidad que defienden las diferentes fuerzas del arco foral. Por un lado los miembros del cuatripartito, impulsores de esta reforma, que la califican de “más progresiva, más justa y orientada a mejorar los servicios públicos de la Comunidad”. En el polo opuesto, la de los miembros de la oposición, especialmente UPN y PPN, que abogan por bajar los impuestos en todos los sentidos sin entrar a explicar de dónde recortarían el dinero que iban a dejar de ingresar, ni cómo se iban a mantener los servicios públicos tal y como los conocemos. En el punto medio, el PSN, que dijo no apoyar ni una fórmula ni la otra (solo votó a favor de su enmienda y en contra de las otras dos) porque valoró que hay que contar con carga impositiva para mantener los servicios públicos pero discrepa de muchos aspectos de la propuesta del Gobierno. No obstante, a pesar de la equidistancia que trató de mantener su portavoz María Chivite, desde el cuatripartito le recordaron que el PSN ha sido socio de UPN en las últimas reformas fiscales, especialmente en la de finales de 2014 en la que, a puertas de las elecciones de 2015, bajaron los tributos de manera generalizada, lo que supuso una merma en los ingresos de más de 100 millones de euros en un contexto más que complicado.

a favor y en contraDurante el debate hubo pocas ideas nuevas. Desde UPN y el PP acusaron al Gobierno de querer sangrar a la ciudadanía con estos cambios y hablaron de “tropelía” y de “soberbia”, a la vez que quisieron trasladar la idea de que la calle está sublevada en contra de estas medidas, que Navarra no es atractiva fiscalmente y que los contribuyentes que puedan hacerlo van a marcharse de la Comunidad. El consejero Aranburu, por su parte, dio los detalles de la reforma, con la que se obtendrán 28 millones de euros en dos años, y recordó que “aunque algunos tengan que pagar más, la mayoría va a pagar menos”, porque es una reforma progresiva. Dijo que con demasiada frecuencia escuchamos “falacias” por parte de la derecha como que los impuestos en Navarra son los más caros y añadió que la presión fiscal global efectiva en Navarra tiene que ser equiparable a la del régimen común. “En esos parámetros estamos”, apuntó, y destacó que los cambios tributarios eran necesarios para hacer frente a la delicada situación económica que sufría la Comunidad después de años de gobiernos de derecha.

En este contexto, el portavoz de EH Bildu, Adolfo Araiz, recordó que, debido a la mala gestión de UPN, Navarra tiene que hacer frente cada año a 1.000 millones de euros entre deuda, aportaciones al Estado y peajes en la sombra. Además, negó que se haya castigado a las rentas medias porque, matizó, la “reforma ha afectado negativamente solo a las rentas de más de 32.000 euros y eso rentas bajas no son. El INE las considera altas”. Por su parte, el parlamentario de Geroa Bai Jokin Castiella apuntó que “el barullo que UPN y PP quieren hacer ver que se ha montado en la calle, solo está en sus cabezas”. Por Podemos, Laura Pérez consideró necesaria esta reforma fiscal para poder ir poniendo fin “al agujero sin fondo que UPN dejó” y recordó los 191 millones de “deuda ilegítima” o los 238 millones que deben a Hacienda unos 100 contribuyentes. Finalmente José Miguel Nuin (I-E) afirmó que “lo que demuestra UPN es que quiere recuperar la motosierra de los recortes que usaron la legislatura pasada”.