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Como en casa, en ningún lado

Los Expertos aconsejan comer en familia para prevenir trastornos alimentarios y, Para que sea efectivo, hay que estar en la mesa con la tele apagada y sin móviles

Un reportaje de Carla Riverola Brutau - Viernes, 1 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

las cifras

90%

Los trastornos de conducta alimentaria (TCA) afectan mayoritariamente a las mujeres, que representan el 90% de los que padecen este tipo de patologías, según la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia, lo que explica que ser mujer y adolescente aumente la posibilidad de sufrir un TCA.

5%

Los trastornos alimentarios afectan aproximadamente a el 5% de jóvenes y adolescentes de entre 12 y 21 años, aunque el 11% de esta población tiene riesgo de sufrir alguna de estas patologías.

Los expertos aconsejan hacer como mínimo una comida en familia y evitar hacer preguntas sobre la alimentación o comentarios sobre el físico para prevenir los trastornos de conducta alimentaria (TCA), coincidiendo con el Día Mundial contra la anorexia y la bulimia que se celebró ayer.

La directora de la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB), Sara Bujalance, explicó que comer una vez al día en familia puede prevenir los TCA porque “favorece un buen clima, mejora la autoestima, refuerza los vínculos y además, se asocian las comidas a un momento agradable”.

“Está científicamente comprobado, pero para que sea efectivo toda la familia tiene que estar en la mesa, la televisión apagada, sin móviles y que sea un momento agradable para conversar”, comentó Sara Bujalance.

Según indicó la directora de la ACAB, la prevención de los TCA significa “poner una vacuna que empodere a los jóvenes” desde cuatro ejes de actuación: “reforzar una imagen corporal positiva para que se acepte, llevar un estilo de vida saludable, desarrollar un sentido crítico del modelo de belleza actual, que es irreal y perjudicial para la salud, y ser crítico con la presión social”.

Los trastornos alimentarios afectan aproximadamente a el 5% de jóvenes y adolescentes de entre 12 y 21 años, aunque el 11% de esta población tiene riesgo de sufrir alguna de estas patologías.

Aunque algunos estudios apuntan a un componente genético como factor de aparición de los TCA, la psicóloga y profesora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Andrea Arroyo cree que estas patologías no se pueden explicar por una sola causa, sino que son fruto de varios factores, tanto psicológicos como socioculturales y familiares.

Según la psicóloga Arroyo, algunas conductas familiares pueden actuar como factores de aumento de riesgo: “Si hay una preocupación por el peso y la figura, esto puede repercutir en más insatisfacción corporal y en una baja autoestima, lo que actúa como factor precipitante del TCA en el futuro”.

Asimismo, Arroyo considera que las familias que valoran excesivamente el cuerpo y la apariencia, y asocian el éxito social al aspecto físico y a estar delgado, tienen una probabilidad más alta de que alguno de sus miembros sufra un TCA.

En este papel clave de la familia en la prevención de los trastornos alimentarios también coincide la directora de la ACAB, que considera que es “muy importante que la familia evite los comentarios negativos sobre el aspecto tanto de los jóvenes como de los propios padres y madres”.

“predicar con el ejemplo”“El mejor consejo para la prevención es que las familias prediquen con un buen ejemplo”, dijo Bujalance, que también pidió que la familia empiece la prevención “desde el momento cero, desde el embarazo” y que desde pequeños se les enseñe a los niños a ser críticos” con la presión social.

Querer hacer dietas restrictivas, incrementar la actividad física, tener un estado de ánimo depresivo o irritable o aislarse de los amigos son algunos de los comportamientos que, según Bujalance, deben hacer estar alerta a los padres, porque pueden indicar que su hijo o hija padece un TCA.

Los síntomas se pueden dar a partir de los 12 años pero, según los expertos, los trastornos alimentarios cada vez tienen lugar a una edad más temprana.

“La franja habitual suele ser de los 12 a los 21 años, pero cada vez se abre más y nos encontramos casos de niños de 10 años y otros de más de 21. Hablamos ya de una franja de 10 a 25 años”, según señaló Bujalance.

Los trastornos alimentarios afectan mayoritariamente a las mujeres, que representan el 90% de los que padecen este tipo de patologías, según la ACAB, lo que explica que ser mujer y adolescente aumente la posibilidad de sufrir un TCA.

Además, todos los expertos apuntan que es necesario trabajar la autoaceptación y la autoestima desde pequeños para que los niños no se vean solo como una talla o un número en la báscula.

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