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Dos horas de muy buenas sensaciones

Por encima de su lograda estética, de su moderno equipamiento y de su indudable fama de producto de calidad, el nuevo Polo es todo un Volkswagen, un coche con el que desearás salir a la carretera en busca de buenas sensaciones.

Un reportaje de Tomás Pastor - Sábado, 2 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

El nuevo Volkswagen Polo aporta una imagen con mayor empaque, pero el mismo espíritu deportivo de su predecesor.

El nuevo Volkswagen Polo aporta una imagen con mayor empaque, pero el mismo espíritu deportivo de su predecesor. (Foto: J. Flamarique)

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  • El nuevo Volkswagen Polo aporta una imagen con mayor empaque, pero el mismo espíritu deportivo de su predecesor.

Apenas pasan unos minutos de las nueve y media de la mañana del 15 de noviembre, me encuentro en la entrada del Aeropuerto Noáin-Pamplona y departo con el responsable de la flota de Volkswagen Polo que forman parte de la presentación nacional que tiene lugar esos días en la capital navarra con el último modelo lanzado en la factoría de Landaben como protagonista. Lo bueno de adelantarse media hora a la cita oficial es que voy a poder elegir color de carrocería -algo siempre interesante con la siempre caprichosa climatología de estos lares a la hora de hacer fotografías- y lograré escapar antes de que llegue el resto de la canallesca para coger sus respectivos Polos.

Al aeropuerto he accedido junto a mi compañero de trabajo en Volkswagen Navarra -y hoy autor de las imágenes para este reportaje- Javier Flamarique subidos en su Volkswagen Polo diésel de 90 CV de la anterior generación, un modelo de renting que nos sirve de referencia para valorar sobre el terreno lo nuevo y más destacado que aporta el automóvil más reciente producido en Arazuri. Ya se pueden imaginar que ver pasar todos los días por nuestras manos varios cientos de VW Polo hace que este modelo nos resulte de lo más familiar y conocido, aunque es bien cierto que contemplarlos todos agrupados, limpitos, ordenados y con todas las piezas montadas frente al aeropuerto -en la cadena de producción casi siempre se ve el coche sin completar- es todo un gustazo. Y además lo vamos a conducir y no a fabricar, lo que resulta más placentero y divertido.

Volkswagen ha querido que el nuevo Polo sea un coche con más presencia y volumen, algo que se aprecia en una estética más sólida y consistente, aunque también deportiva y elegante. Sus dimensiones se sitúan en 4,053 metros de largura, 1,751 de anchura, 1,461 de altura y 2,548 de distancia entre ejes, junto a un maletero de 351 litros. La mayor ganancia se aprecia sobre todo en anchura, algo que se traslada fielmente al interior, sumado a un maletero también considerable, aunque no nos guste la idea del kit reparapinchazos de la unidad de pruebas cuando hay espacio de sobra para una rueda de tamaño estándar. Tampoco la antena a rosca nos convence, como dotarlo de frenos traseros de tambor -en todo un VW de 95 CV-, aunque siempre cumplieran eficazmente a la hora de detener el coche. Atractivo por fuera y muy cuidado por dentro. No les voy a aburrir con datos sobre equipamientos -el Polo, como buen Volkswagen, puede llevar lo que ustedes quieran en confort, seguridad y conectividad-, porque de lo que se trata es de ver cómo se desenvuelve en movimiento.

Nos dirigimos hacia Estella tomando una de nuestras carreteras favoritas, la que transita por el puerto de Etxauri y nos lleva por un mar de curvas de todo tipo, asfaltos de muy diversas calidades y desniveles exigentes que pondrán a prueba al último Polo. Las impresiones son en todo momento excelentes. Mucho más asentado que el de la anterior generación, con una calidad de rodadura de modelo compacto de alto nivel, un confort de primera y una capacidad de absorción de irregularidades ejemplar, el Polo demuestra que ha progresado muchísimo. La precisión, tacto y consistencia de la dirección, la rotundidad de los frenos, el logrado equilibrio en el trabajo de las suspensiones y el agrado de utilización hacen de su manejo toda una delicia, lo mismo en ciudad que en carretera y autopista.

El motor de gasolina 1.0 TSI (desde 17.030 euros) de 95 CV, 175 Nm y 187 km/h, con un consumo medio homologado de 4,5 litros, es toda una maravilla. Suficientemente potente, muy elástico, de un funcionamiento refinado para ser un tres cilindros y divertido cuando apuramos marchas, sólo nos decepciona su deliciosa caja de cambios manual de cinco marchas porque presenta unos desarrollos que mueve bien, pero que resultan desmesuradamente largos (en quinta a 2.650 rpm rueda a 120 km/h de marcador) para un uso alegre en tramos de curvas. Puede que la opción del cambio DSG de siete marchas o la versión 1.0 TSI de 115 CV, 200 Nm y 200 km/h resuelvan este pequeño pero, con lo que harían del 1.0 TSI toda una joya de mecánica. Por lo demás, este Polo es un coche que sin duda recomendaría, siempre que se ajuste a nuestras necesidades de espacio, porque lo hace todo y muy bien.

Y así, tras dos horas de buenas sensaciones a los mandos del Polo, llego a Volkswagen Navarra para devolverlo a sus legítimos propietarios. Reconforta saber que, aunque los ritmos de trabajo en cadena de producción sean cada día más difícilmente soportables, a cambio participamos en la fabricación de un modelo que cumple y supera las expectativas que hacen albergar su familia de origen (Volkswagen) y su brillante trayectoria de años (más de 16 millones de unidades vendidas).

VOLKSWAGEN POLO 1.0 TSI

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