EXPOSICIÓN EN LA PLAZA DEL CASTILLO

El Hemingway más vanguardista

una muestra expone la influencia del nobel en artistas de la talla de picasso, man ray o scott fitzgerald a través de la pamplona de los años 20

Un reportaje de Laura Garde. | Fotografía Unai Beroiz - Sábado, 2 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Javier Muñoz, Edorta Jiménez y Joseba Asiron, en la inauguración de la exposición.

Javier Muñoz, Edorta Jiménez y Joseba Asiron, en la inauguración de la exposición. (UNAI BEROIZ)

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Javier Muñoz, Edorta Jiménez y Joseba Asiron, en la inauguración de la exposición.

Objetivo: conocer al Hemingway que se enamoró de Pamplona para convertirse en embajador de su cultura. Desde ayer hasta el 10 de diciembre, la Plaza del Castillo acoge la exposición Pamplona-Hemingway: el reto de la Cultura, una muestra divulgativa que presenta la privilegiada posición que tuvo la capital navarra entre las personas y artistas que marcaron la revolución cultural de Europa entre los años veinte y treinta del siglo pasado. Gracias al escritor y periodista norteamericano Ernest Hemingway, Pamplona fue un lugar de obligada visita y estuvo presente en muchas de las conversaciones y creaciones de la generación que impulsó los movimientos vanguardistas como dadaísmo, surrealismo y el cubismo.

Seis cubos elevados que alcanzan los 2 metros de altura por 1,5 metros de anchura son el soporte de información y fotografías tanto en castellano como en euskera que hacen un recorrido por la vida y trayectoria de Ernest Hemingway desde que, asentado en París, empieza a visitar Pamplona hasta completar siete visitas a la ciudad durante sus fiestas.

Los responsables de los contenidos son el periodista Javier Muñoz (autor de la guía Comer con Hemingway) y el escritor Edorta Jiménez (escritor de, entre otros libros, Hemingway eta euskaldunak zerbitzu sekretuetan y Sanfermingway). Ayer inauguraron la exposición junto al alcalde de Pamplona, Joseba Asiron.

Con Hemingway llegaron a Pamplona, por ejemplo, los músicos internacionales Jósephine Baker o Cole Porter, o escritores como Gertrude Stein y Scott Fitzgerald. Por supuesto, artistas nacionales de la talla de Zuloaga también pasaron por la ciudad. Entre los más destacados se encuentra Man Ray. “Él es una de las piezas claves. Fue quien prestó a Hemingway una cámara fotográfica para inmortalizar su viaje a Pamplona”, resaltó Jiménez. Conocido, sobre todo, por su faceta como retratista, su visita a la capital navarra en 1929 quedó reflejada en la película titulada Corrida.

Si algo caracterizó la vestimenta de Hemingway durante sus viajes fue la boina, y así quedó plasmado también en las fotografías en las que posaba junto a varios amigos, entre ellos Leopoldo Gould, a quienes transmitía su admiración por las tradiciones y la gastronomía navarras.

Conforme conocía y aprendía más sobre el arte europeo de aquellos años, quedó encandilado con la obra de Miró. “Compró una de sus obras, La masía. Con el dinero que le costó, ese año estuvo a punto de no venir a Pamplona, pero más vale que lo hizo. Después escribió Fiesta, el libro que dio fama mundial a las fiestas de San Fermín”, explicó el escritor. “El libro empezó a escribirlo en 1925, tras parar en San Sebastián”, agregó Jiménez.

De la misma manera, Hemingway mantuvo una relación estrecha con Pi-casso, a quien conoció en París. En los años 20 y 30 colaboraron juntos, y, de hecho, según sentenció Jiménez, en los años 50, He-mingway se obsesionó con que Picasso pintara Pamplona. Javier Muñoz y Edorta Jiménez también han querido recuperar en la exposición la figura de Luis Quintanilla: “Fue uno de los principales amigos de He-mingway en París y después se perdió un poco su pista”.

Debilidad es también lo que lo autores de la exposición sienten por John Dos Passos. El novelista fue un amante del Pirineo y dejó documentados todos sus viajes. “Él introdujo a Hemingway en nuestra gastronomía, nuestras lenguas y nuestra cultura”, aclararon el escritor vasco y el periodista pamplonés.

Por otro lado, la vida de Hemingway, vetado por el franquismo por su posicionamiento en el lado republicano, no puede entenderse sin sus mujeres: “Se casó cuatro veces. Se enamoraba y cuando perdía la ilusión se separaba”, aseguró Edorta. Imprescindibles en su desarrollo, Dorothy Parke, Alice B. Tocklas y Sylvia Beach tienen un hueco en los cubos de la exhibición: “Conocieron junto a él nuestras tierras y sus gentes”. Dorothy Parke, cuya obra fue traducida al euskera, fue una de las primeras defensoras de los derechos de las mujeres y, sin Sylvia Beach, el norteamericano no hubiese leído tanto. “Sylvia tenía una librería famosa en París, que todavía existe, con obras en inglés”, relató Muñoz.

El último protagonista es Waldo Peirce, el Renoir europeo. Aterrizó en Pamplona con Hemingway en 1927, y en 1929 llegó solo para reproducir, a la postre, los viajes y las experiencias del escritor y periodista.

La Plaza del Castillo reproduce durante estos días cartas y postales, diarios de viaje, instantáneas, retratos fotográficos, portadas de libros editados sobre la fiesta de la ciudad. Además, se relatan encuentros y conversaciones hasta dibujar un mapa de conexiones entre todos los nombres que conforman los paneles.El alcalde Joseba Asiron destacó que la muestra “trae una idea nueva” sobre el escritor estadounidense en los años en los que se encuentra “en plenitud de facultades y es un intelectual de primer orden relacionado con pintores de talla mundial”. Quiso poner en valor también que Hemingway “trajo a Pamplona” a artistas como John Dos Passos y, por tanto, “fue un gran vendedor de Pamplona, de Navarra y de su relación con la gente”. No olvidó destacar sobre el norteamericano, quien falleció en 1961, que es un autor que “sigue siendo un polo de atracción cultural y turística en Pamplona”.