alejamiento de los cuarteles de compañías

Casi el 40% de la economía navarra tiene ya su centro de decisión en otro país

La crisis de Siemens Gamesa evidencia las consecuencias del alejamiento de los cuarteles generales de algunas de las principales compañías navarras

Juan Ángel Monreal - Domingo, 3 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Fachada del edificio de Gamesa.

Fachada del edificio de Gamesa. (JAVIER BERGASA)

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Fachada del edificio de Gamesa.

Pamplona- Más de 1.500 trabajadores, cinco centros de trabajo y una decisión que se toma ya no en Zamudio (Bizkaia) y ni siquiera en Madrid, sino en Alemania, donde una multinacional como Siemens tiene sus sedes principales y desde donde gestiona un negocio de más de 115.000 millones de euros. Esta es la situación que vive estas semanas Navarra, donde hace 20 años se dieron los primeros pasos para que Gamesa se convirtiera en una referencia mundial en el sector eólico y cuya capacidad de influencia se ha ido diluyendo conforme la empresa se ha ido haciendo global.

Se ha podido comprobar en esta crisis, en la que la dureza del ajuste planteado por Siemens Gamesa (107 despidos) ha sorprendido al Gobierno de Navarra, que parecía contar con información de primera mano cuando a través de su vicepresidente Manu Ayerdi insistía en que el recorte en la Comunidad Foral sería mínimo. Algo similar ha sucedido en la Comunidad Autónoma Vasca, donde el Gobierno de Urkullu también se ha sentido engañado tras haber recibido en las semanas anteriores palabras tranquilizadoras. La polémica le ha costado el puesto al jefe de personal (Xabier Bengoetxea), pero ilustra una situación a la que la Comunidad Foral se enfrenta de forma regular. No en vano, cerca del 40% del valor de su producción -si se incluyen los casos de Siemens Gamesa y Nordex Acciona el porcentaje podría ser incluso superior- procede de filiales de empresas extranjeras. Según los datos del INE, Navarra es además la segunda comunidad en la que mayor peso tienen las multinacionales solo por detrás de Madrid, donde tienen su sede casi todas las grandes compañías mundiales que operan en España.

El peso de las multinacionales en Navarra está lejos de ser nuevo. Y de hecho no dejó de incrementarse con la crisis -en 2008 representaban apenas un 27% del total de la producción-, con el derrumbe de un sector autóctono como el constructor y el hundimiento de muchas empresas pequeñas. Las grandes compañías resistieron mejor en términos generales y fueron capaces no solo de incrementar su negocio, sino de mantener en mayor medida su volumen de empleo. En estos momentos, las filiales de empresas extranjeras estarían dando empleo a unas 26.000 personas en Navarra, lo que supone alrededor del 17% del total del empleo asalariado y coloca de nuevo a Navarra como una de las comunidades más dependientes de decisiones que se toman lejos. Solo en Madrid y Catalunya el peso es superior. Esta es precisamente una de las diferencias con la CAV, donde Gamesa tenía hasta hace un año su sede social: allí el peso en el empleo de las multinacionales apenas llega al 10%.

No se trata solo del valor de la producción total y del empleo, que son dos variables decisivas en cualquier economía. Estas compañías multinacionales con presencia en Navarra, compraban en 2015 -en datos que todavía no tenían en cuenta las operaciones del sector eólico- por valor de unos 7.000 millones de euros. Cualquier cambio en la política de compras, que en ocasiones se decide en Navarra pero en otras ocasiones depende de los cuarteles generales de la compañía, impacta de modo decisivo en cientos de proveedores.

La preocupaciónAcostumbrada a convivir con ello y a hacerlo con éxito en el sector de la automoción, la consolidación del sector de energías renovables añade incertidumbre a un sector que factura más de 6.000 millones de euros y que da empleo a más de 11.500 personas en la Comunidad Foral. La actividad pivota sin embargo sobre dos únicos actores que han cambiado su propiedad en los dos últimos años.

El caso de Gamesa resulta además especialmente preocupante por las discrepancias que han surgido en los últimos días entre Iberdrola (segundo accionista de la compañía con un 8%) y Siemens, que posee el control total de la sociedad con un 59%. La operación, vendida inicialmente como una fusión entre iguales (algo que sí parece cumplirse en el caso de Nordex Acciona), ha resultado algo muy distinto. Siemens ha descabezado prácticamente por completo a la cúpula de Gamesa, en una decisión que se plasmó inicialmente en el relevo del CEO -Ignacio Martín salió con tres millones de euros- pero que tuvo continuidad en puestos de menor relevancia. Al frente del área jurídica y como secretario general de la compañía, por citar solo un ejemplo, Siemens ha colocado a un alemán que ni siquiera habla castellano.

La realidad es que, además de los cambios en la cúpula y la sensación de que la compañía se ha convertido en poco más que una filial, la actividad de Siemens Gamesa se ha paralizado en cierto modo tras la compra. Asimismo entre la plantilla ha cundido cierta sensación de desgobierno y el temor a que este solo sea el primer paso en la pérdida de relevancia de Gamesa. Al mismo tiempo se han rebajado las previsiones de ventas y de beneficio y el valor de las acciones se ha reducido a la mitad. La compañía no tiene previsto presentar su plan de negocio hasta febrero del próximo año.

las cifras

8.160

Millones producidos. El valor de la producción de las multinacionales extranjeras en Navarra es, según el INE, de algo más de 8.160 millones de euros, un 36,4% del total. Son alrededor de 1.200 millones de euros más que antes de la crisis, cuando rondaba el 27% del total.


131

empresas

El estudio del INE arroja una cifra de 131 filiales de empresas extranjeras operando en Navarra en 2015. El número ha crecido de manera sustancial desde las 120 que operaban en 2011. Son el 0,47% del total de empresa, el porcentaje más alto de España.

53,9%

De las exportaciones. Las multinacionales extranjeras, a través de sus filiales instaladas en Navarra, exportaron por valor de 4.969 millones de euros en 2015, un dato que sin duda se incrementará cuando se tengan en cuenta las cifras de empresas vendidas estos dos años.