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la carta del día

‘Losing the north’

Por Ander Pascual Ariz - Domingo, 3 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

“Nafarroa is not the Commonwealth” llevaba por título una campaña de movilización que ELA puso en marcha en marzo de 2015. ¿Recuerdan esa fecha? Faltaban dos meses para las elecciones que cambiaron de signo el Gobierno de Navarra y el candidato de UPN, entonces consejero de Agricultura, Javier Esparza, prometió una oposición de 450 maestros y maestras. Deprisa, corriendo y sobre todo mal, el Departamento de Educación aprobó la oposición tras someterla a consulta en Mesa Sectorial. Decimos que mal porque 300 de estas plazas fueron anuladas tras un recurso del Gobierno central. Pero no nos detengamos ahora en las chapuzas que se hacen en víspera electoral y vayamos a lo que hoy nos ocupa. Los inventores del PAI quisieron fijar el inglés como requisito. ELA advirtió de la ilegalidad de semejante majadería;lo denunció y ayudó a decenas de maestros y maestras a registrar quejas en el Defensor del Pueblo de Navarra.

ELA estaba en lo cierto: no cabe la exigencia de un idioma que (todavía) no es oficial. Entonces, a Iribas le faltó el tiempo para enviar a su director general a Madrid a pedir que se cambiara la norma.

Después votamos y el Gobierno cambió de signo y, en parte, de orientación en política educativa. Aquí siguen el PAI;sus nefastas consecuencias en el nivel curricular impartido;los niños y niñas descolgados por no poder seguir las clases en inglés;las academias forrándose y las dificultades para proveer a los centros del profesorado necesario.

Todos los grupos parlamentarios aprobaron en noviembre de 2016 una moción presentada por Geroa Bai y enmendada por Izquierda-Ezquerra-Left instando al Gobierno central a establecer el C1 de inglés como requisito. Solo EH Bildu se abstuvo, no por estar en contra, sino por no ser aquel “el momento adecuado”. Hoy vuelven a la carga, esta vez con la consejera María Solana de abanderada.

Navarra es la única comunidad del Estado que tiene la competencia en exclusiva en materia de función pública. Dentro de esta competencia se encuentra la posibilidad de regular el acceso a la condición de funcionario. También la de los cuerpos docentes. Siendo estos cuerpos estatales, es lógico pensar que se debe guardar una cierta similitud con el sistema que establece el Gobierno de turno mediante real decreto (en este caso el RD 276/2007). Pues bien, los que se dicen firmes defensores del autogobierno (dicho de otro modo, todo el arco parlamentario;quienes hoy están en el Gobierno foral y quienes los precedieron) han renunciado voluntariamente (o por ignorancia) a ejercer esta competencia. Podrían haberlo hecho para que los distintos ejercicios del concurso-oposición dejen de ser eliminatorios entre sí;para modificar los baremos de méritos;para dotar de mayor transparencia la actuación de los tribunales… Son cuestiones que inquietan, y mucho, a los centenares de opositores y opositoras y a la gran bolsa de precariedad que existe. Pero no, están a otra cosa. En lugar de dar respuesta a estas inquietudes prefieren excluir de un plumazo al 93% del personal interino actualmente en listas de la posibilidad de presentarse a las oposiciones exigiéndoles el dominio del inglés.

Servidores públicos sin oposición, muchos furibundos militantes del monolingüismo (y pongan ustedes la sigla que gusten, pues da lo mismo) se permiten exigir una lengua extranjera a quien quiere ser trabajador público por oposición. Los sindicatos que se declaran no nacionalistas;esos que tanta discriminación ven en el caso del euskara;los que no quieren la lista única;los de la realidad sociolingüística… callan mientras tanto. No hay duda: se ha perdido el norte.

El autor es afiliado de ELA

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