Mesa de Redacción

La sombra de sus hechos les señala

Por Joseba Santamaria - Domingo, 3 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

no es la primera vez. Cuando UPN o PSN o el PP responsabilizan al Gobierno de Navarra actual de cualquier cuestión en realidad están situándose ellos mismos en el centro de esas acusaciones. La sombra de sus décadas en el poder es aún muy alargada y los penosos últimos 8 años de Gobierno de UPN y de acuerdos con el PSN están aún muy próximos en el imaginario colectivo común de los navarros y navarras. Esparza habla de empobrecimiento, pero sus palabras sólo se corroboran si se retrotrae la vista unos años atrás, incluidos los que él mismo formó parte de un Gobierno con Barcina de presidenta que vació las arcas forales, multiplicó la deuda pública, incrementó el déficit y aplicó duras políticas de recortes en los servicios públicos y en las políticas sociales que empeoraron la calidad de vida de decenas de miles de navarros y navarras. Esparza puede decir, por supuesto, lo que le venga en gana para decorar su discurso de oposición, pero la realidad es que los datos reflejan -esta misma semana en que él habla de empobrecimiento- que la economía navarra ha crecido un 3,2% respecto al mismo trimestre del año anterior y el empleo ha aumentado un 2,7% en ese mismo periodo. Navarra es hoy una comunidad saneada económicamente y, junto a la CAV, la más solvente del Estado. Al menos, eso corrobora Standard y Poors, que en 2017 ha mejorado la perspectiva de “estable” a “positiva”. De hecho, la calificación crediticia de esta agencia posibilitó que el pasado mes de junio Navarra lograra el hito histórico de ser la primera con capacidad de financiar su deuda en condiciones más ventajosas que el Estado a través del Tesoro Público. Aunque con una situación global mejor, la deuda de Navarra supera los 3.600 millones de euros un 18% del PIB foral, sobre todo por endeudamiento galopante de los últimos ocho años de UPN en el Gobierno de Navarra, entre 2007 y 2015. Entre los mandatos de Sanz y Barcina, los años de la juerga del despilfarro y las megainfraestructuras sin utilidad social, la deuda pública de Navarra pasó de 645 millones de euros al finalizar 2007 -esto suponía sólo el 3,6% del PIB foral- a los 3.586 millones de euros que dejaron de recado tras perder el Gobierno en mayo de 2015. Del 3,6% al 18%, un salto escandaloso y superior incluso al endeudamiento del Estado en ese tiempo. La verdad económica de la gestión de UPN es esa y no otra edulcorada. La crisis abrió la puerta a la política de recortes de derechos sociales y laborales, a la progresiva privatización de importantes servicios públicos y al deterioro de la calidad y nivel de las prestaciones públicas, de las ayudas sociales, etcétera, con la excusa de la necesidad de controlar el déficit. A Esparza y al resto de la oposición parece disgustarles más que agradarles que el Gobierno de Barkos haya revertido esa situación de profunda crisis financiera y presupuestaria y su herencia de déficit, deuda y chapuzas de alto coste económico en que dejaron a Navarra. El reto era en 2015 contener esa deuda pública y Navarra ya es la comunidad que menos la ha aumentado en todo el Estado, un 5,08%, con notable diferencia sobre el resto. Pero es difícil encontrar un mínimo de rigor en los planteamientos de esta oposición desbocada y exagerada. Por mucho que se empeñen en mentiras y manipulaciones, los hechos les señalan como responsables de un pufo de deuda que cargará también sobre las generaciones futuras.