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El pequeño tiene que ser inteligente

Iñaki Anasagasti - Domingo, 3 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 19:46h

Estoy convencido que el primer ministro inglés, el conservador James Cameron, por puro tacticismo y leyendo unas encuestas que le daban la victoria, negoció con Alex Salmond un referéndum de independencia escocés que estuvo a punto de perderlo, como perdió el del Brexit. Eso no se dará nunca en España, gobernando esta derecha esencialista que hace guardia en los luceros. Recuerdo una visita que le hicimos a Rajoy, siendo Juan José Ibarretxe vicelehendakari y Rajoy Ministro de Administraciones públicas.

Entre otras cosas, al plantearle una consulta para solucionar la enquistada situación de Trebiño, nos dijo en dos platos que abandonáramos toda esperanza. ”Si Trebiño en lugar de estar en Álava, estuviera en Ciudad Real, el problema estaría resuelto, pero está en Araba”. Y punto. Ahí quedó la cuestión. Y es que la España actual sigue siendo la de los Reyes Católicos, aquella  España donde no se ponía el sol, la España del Cid y Viriato y la España Una y Grande de Franco. Y ese es un dato objetivo e incuestionable que siempre hay que tener en cuenta a la hora de hacer política. Ya ETA quiso desconocerlo a través de la lucha armada y está a la vista su fracaso. Y el PNV tiene ya 122 años y una experiencia de persecución para saber de qué va la cosa. Seguramente los catalanes soberanistas, pensaron que podían hacerle la manicura al tigre y que les iba a salir gratis. Demostraron o ingenuidad o escasa capacidad para saber medir sus fuerzas. Si tú das una patada al avispero, prepárate con escafandra pues las abejas van a ir a dar cuenta de ti porque el tigre está ahí para darte zarpazos.

Lo dio cuando el propio Rajoy llevó la aprobación del Estatut al Tribunal Constitucional, y eso que era una ley orgánica refrendada, pero como dijo Guerra, fue debidamente cepillada. Solo la palabra Nación, que está en la Constitución como nacionalidad, les alteró e irritó tanto que la tacharon de un trazo. Como decía Goering con la cultura, oyen la palabra Nación, y echan mano a la pistola. Y es que España, esa España existe y mientras no se demuestre lo contrario actuará siempre con violencia, con sus tribunales, con su Brunete Mediática, y con todo lo que tenga a su alcance, aunque la brutalidad de las palizas del uno de octubre les quiten imagen y aunque el encarcelamiento de medio Govern les proyecte una imagen bolivariana.

España es intocable. Pensar lo contrario es equivocarse y quizás, plantear mal la jugada y hacer sufrir a mucha gente de bien que creyeron que con un chasquido de dedos, la cosa estaría hecha, y eso no es lo más inteligente para los pequeños. Bien es verdad que Catalunya tiene una situación autonómica y financiera lamentable, mucho peor que la vasca, entre otras cosas por culpa de sus negociadores del 78. Los vasquitos, lo hicimos mil veces mejor y por eso organizamos posteriormente aquella Declaración de Barcelona, con base histórica en Galeuzka, para ir abordando la bilateralidad, el sellado competencial, abordar el cambio de un Tribunal Constitucional que funciona como árbitro casero, las selecciones deportivas, la acción exterior, pero hecho todo desde Galicia, Euzkadi y Catalunya uniendo fuerzas y planteando batallas comunes. Lo que llamamos nosotros el comerse el elefante a trozos, que en Alemania se define como la política del salchichón, frente al todo o la nada de ETA y sus epígonos que solo llevó desolación a la sociedad y presos a las cárceles.

Son los que ahora nos dan lecciones. Pero a Mas esto no le interesó  y fueron a lo suyo, como lo hicieron aprobando los presupuestos de Zapatero después del portazo de éste a Ibarretxe o, últimamente denunciando nuestro pacto energético. Y si hacemos un control de daños comprobaremos como la fenomenal onda españolista despertada por el Procés ha despertado a la fiera hispana que ahora nos dice que el Cupo es el impuesto revolucionario de ETA y que somos una autonomía piraña. Y lo dicen casi todos, de Pancorbo para abajo. Está claro  que sin el telón de fondo catalán, esto no se hubiera producido. Cuerpo a tierra, pues, que vienen los legionarios. Un ponente constitucional de la categoría de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, sabiendo el pelaje de esa fiera, nos decía: ”Os tildan de ambiguos. No importa. Cuanto más ambiguos seáis, más inteligentes y mejor os irán las cosas”.

Y, Artur Mas en Radio Euskadi dijo una verdad como un templo, que nosotros no sabemos valorar: ”Euzkadi es casi independiente financieramente, no así Catalunya”. Por algo será, entre otras cosas por el PNV. Si nosotros nos aventuramos en un “proces” como lo han hecho ellos y como quiere Sortu, con nuestra fiscalidad ,que no es la del régimen común, nos quedamos en los huesos si se nos van 2.500 empresas, desde el Cava, hasta el Sabadell o la Caixa como se les han ido a ellos, después de decir que harían cola para instalarse en Catalunya. Sin el BBVA, Iberdrola, Mercedes, Petronor, la RGI nos la tendrían que dar a nosotros. De ahí el irrelevante discurso de Bildu, haciendo el adolescente revolucionario en relación a la aprobación del Cupo, por puro complejo antisabiniano y dando armas a la extrema derecha de Ciudadanos.

Que España existe y es así, todos los sabemos salvo los capitanes araña que plantean la vida en blanco y negro y son incapaces de mirar a Europa. Ni un solo país europeo ha hecho el menor gesto. Engañaron o se engañaron quienes creían lo contrario. Ninguno del Consejo de Seguridad, ni los Bálticos, ni Eslovenia, ni Malta y hasta Juncker llegó más lejos desde su paisito: ”El nacionalismo es el veneno”. Y tú en política lo que no tienes que hacer es despertar a la fiera, sino sabiendo que existe, mantenerla dormida, mientras Europa consolida una moneda única, una política exterior única, un ejército único, un cielo espacial único, una agenda digital única, más ahora, tras el Brexit.

Y ahí, lo vasco, tiene su lugar, su aceptación, su reconocimiento como Nación y no en un hipotético y solitario estado vasco bajo la dictadura del proletariado y con mucho puño en alto pero sin Navarra, ni Iparralde, y solo cultivando berzas y a la oveja latxa, que está muy bien, pero no dan para una sociedad de progreso y del bienestar. La unilateralidad es magnífica si te la admiten, pero como no es el caso, con una bilateralidad inteligente y continua vas logrando día a día lo que quieres.

Esta Euzkadi nada tiene que ver con la de 1976,y quien diga lo contrario, miente.   Y no debimos estar tan equivocados cuando Junqueras dice ahora que la Declaración de independencia “fue solo política”, Forcadell, aquella que decía “ni un paso atrás” la describe como simbólica, Tardá que ”hay que explorar otros caminos al margen de la unilateralidad”, el ex conseller Forn dice que “asume sin aspavientos, ni llamadas a la desobediencia el artículo 155”, y el PDCat y ERC apuestan ahora por la bilateralidad con España y, una consellera dice que no estaban preparados. Si, ya sé que la CUP dice lo contrario, pero es que la Cup, organización antisistema, políticamente le llevó a Artur Mas a dimitir y a Puigdemont con Rufián, a no disolver el Parlament. Hoy, como así lo reconocen todos ellos, Puigdemont estaría en el Palau, sería el President en funciones y marcaría la pauta política y electoral desde Barcelona y no desde Bruselas.

Y bien que se empleó a fondo el Lehendakari para que no se rompiera Catalunya en dos comunidades enfrentadas en una dolorosa fractura social e hizo lo indecible para que el president saliera de su burbuja, diciéndoles a los que se frotaban las manos en Madrid que a un problema político no se le puede aplicar una solución penal, y que esto no nacía de un calentón sino de siete años de silencio, ante la demanda de un pacto fiscal .Y no ha habido respuesta a nada. Ni con el PSOE cepillador, ni con el PP, centralizador. No fue posible porque en situaciones como éstas se imponen los extremos y prefieren llevar las cosas al abismo desconociendo eso de que si no ganas, por lo menos no pierdas. El jelkidismo, para dolor de estómago de Txiki Muñoz, ha estado donde tenía que estar. Apoyando a Catalunya tras la aprobación del 155, yendo a todas las manifestaciones, manteniendo un hilo caliente con los protagonistas independentistas del “procés”, ofreciendo apoyo en el Parlamento, denunciando las palizas, y suspendiendo toda relación en Madrid con el PP así como reivindicando el derecho democrático a decidir. Nuestra brújula está bien imantada, porque tenemos claro, que el pequeño, tiene que ser solidario e inteligente.

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