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Hacienda prevé un déficit de 82 millones en 2018

Navarra controla la deuda y reduce el déficit que se había disparado en la etapa de UPN

Hacienda prevé un déficit presupuestario de 82 millones en 2018, un 85% menos de lo que llegó a ser en 2010
En un solo ejercicio el Ejecutivo de UPN emitió la deuda equivalente a los 20 años anteriores

Ibai Fernandez - Domingo, 3 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Navarra controla la deuda y reduce el déficit que se había disparado en la etapa de UPN.

Navarra controla la deuda y reduce el déficit que se había disparado en la etapa de UPN.

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  • Navarra controla la deuda y reduce el déficit que se había disparado en la etapa de UPN.

Pamplona- El endeudamiento progresivo en los años más duros de la crisis y la reducción paulatina de los límites de déficit han reducido el margen de inversión de la Administración, que lastra hoy una deuda acumulada de 3.767 millones que supone solo en intereses 100 millones al año. “La Hacienda foral no está bien”, advertía el pasado jueves en el Parlamento el consejero responsable de la caja pública, Mikel Aranburu. Respondía así a las críticas de la oposición, contraria a los cambios tributarios planteados por el Gobierno, y que tendrán un efecto en la recaudación de 28 millones en los próximos dos años. “Están empobreciendo a Navarra”, denunciaba Javier Esparza.

Las medidas aprobadas por el Gobierno foral suponen una continuación de la reforma aprobada en 2015. Lo que ha hecho que UPN, PSN y PP hayan puesto el grito en cielo. Y que como alternativa, planteen rebajas de impuestos sin cuantificar en el caso de socialistas y populares, pero de 298 millones en el caso de los regionalistas. “¿Qué hacemos, quitamos los departamentos de Desarrollo Rural y Cultura?”, ironiza Aranburu. Porque lejos de los augurios de sus detractores, las última reforma fiscal ha facilitado equilibrar las cuentas públicas. No tanto como para sacarlas de la “crisis” en las que todavía las sitúa el consejero de Hacienda, pero sí al menos para controlar la deuda, disparada durante el mandato de UPN, y reducir el déficit dentro de los márgenes que exige el Estado.

Si se cumplen las previsiones económicas elaboradas por Hacienda en los presupuestos que este mes aprobará el Parlamento, Navarra cerrará el próximo año con una deuda del 17,9% del PIB, la misma que cuando el Gobierno actual accedió al Palacio de Navarra. Será así el quinto año consecutivo en el que la deuda se mantendrá en sus niveles respecto a la riqueza de la comunidad, aunque en términos globales seguirá aumentando. Lo hará sin embargo en una proporción cada vez menor, toda vez que el Gobierno foral ha logrado de forma paralela reducir progresivamente el déficit presupuestario, la diferencia entre lo que ingresa mediante recursos propios (impuestos y tasas) y lo que gasta a lo largo del año.

La herencia de la crisisUna de las principales consecuencias de la crisis a finales de 2007 fue el desplome de la recaudación tributaria. Con las empresas en pérdidas y menos gente trabajando cayeron los ingresos. Y sin burbuja inmobiliaria, la compraventa de viviendas, hasta entonces uno de los pilares de la recaudación, dejó de aportar a las arcas públicas, dejando un agujero presupuestario que el entonces Gobierno de UPN decidió compensar con la emisión de deuda pública.

Fueron los años del Plan Navarra de grandes infraestructuras, un compendio de obras que buscaban sostener el empleo pero que han acabando lastrando las cuentas públicas para casi una generación entera. El Gobierno de UPN llego a gastar en un solo año 564 millones más de los que ingresó, casi el equivalente a toda la deuda acumulada en los veinte años anteriores (645 millones). Una situación que se prolongó durante varios años, en los que la deuda pública pasó del 4,6% del PIB al 16,2% en apenas cuatro años. Hasta los 2.847 millones en 2012.

Dos hechos concurren ese año que provocan un cambio de tendencia. El primero y fundamental es la aprobación en Madrid de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que limita el margen de endeudamiento de las comunidades y que obliga a los gobiernos autonómicos a no gastar más de lo que ingresan en un porcentaje que se irá reduciendo los años siguientes. El segundo, la política de recortes aplicada que desde finales de 2011 afecta a todas las áreas del Gobierno, incluidas las sociales y los empleados públicos. Hasta el punto de acabar rompiendo la coalición de Gobierno entre UPN y PSN.

Las medidas logran sostener la tendencia, con la excepción de 2015, año de transición gubernamental que motiva un incremento del gasto tanto por el ejecutivo saliente antes de las elecciones como por el entrante, que intenta corregir algunas urgencias. A las que se suman cuestiones sobrevenidas como la dación en pago de Osasuna, los fármacos de la hepatitis C o ajustes pendientes del Convenio Económico que acaban repuntando el déficit a final de año.

Cambio de tendenciaAl contrario que el media autonómica, donde sigue creciendo la deuda en relación con el PIB, en Navarra el ajuste se ha mantenido plano, y apunta ya un déficit cero al final de la legislatura. Así lo exige el Estado, que incluso se reserva la potestad de intervenir aquellos territorios que no cumplan con un mandato que lleva el sello europeo. Y que explica las urgencias financieras de algunas CCAA.

Escenario al que, más allá de la intromisión competencial que implica, Navarra va acompasándose poco a poco. En los últimos dos años se ha contenido la deuda, que sigue en los mismos parámetros respecto al PIB y que se ha logrado financiar a un tipo más barato que el anterior. En condiciones incluso mejores que el Estado, síntoma de que Navarra empieza a recuperar su fortaleza financiera. La previsión de déficit para el próximo año es 82 millones, un 85% menos de lo que llegó a ser en 2010.

Un camino difícil hacia la estabilidad presupuestaria, pero que el Ejecutivo foral ha acompañado con un aumento del gasto público. Solo en Educación, Salud y Derechos Sociales supone 300 millones más de inversión que en el último presupuesto de UPN. Datos que son posibles gracias a un aumento de la recaudación, que crece al 9% anual por la mejora económica y, también, por la política fiscal del Gobierno de Navarra.

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