Nuevo impulso a la cultura navarra

Por Alberto Ibarrola Oyón - Martes, 5 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

el acuerdo programático del cuatripartito estableció que el Gobierno de Navarra elaborase una política cultural abierta y participativa, que promueva valores, cohesione la sociedad, que impulse la capacidad innovadora de la cultura y que desarrolle una Ley Foral de Derechos Culturales, algo que en Navarra nunca se había concebido antes. No se trata, por tanto, de un asunto baladí o superficial, sino de cumplir con un objetivo básico, de atender una necesidad social, que los gobiernos anteriores, lamentablemente, habían descuidado;sabido es que un sector de la derecha considera la cultura como un peligro para sus intereses particularistas. Para cumplir con este encargo y elaborar el ambicioso Plan Estratégico de la Cultura, el Departamento liderado por Ana Herrera ha convocado a la ciudadanía, a los profesionales del sector y a los agentes culturales más diversos. Como fruto de este proceso o implementación del mismo, existe un proyecto legislativo de la cultura que previsiblemente se debata en el Parlamento foral hacia enero o febrero de 2018. El carácter democrático-popular del procedimiento seguido crea un precedente sorprendentemente óptimo en la política cultural navarra, trasladable a otros ámbitos políticos de decisión. Esta nueva ley contendría principios irrenunciables: la garantía de los derechos culturales como subconjunto de los Derechos Humanos (un nuevo concepto este que se abre paso en las conciencias políticas) para toda la ciudadanía, el respeto a la diversidad, a la pluralidad, a la participación sin ningún tipo de discriminación, a la inclusión de las personas con discapacidad, la conservación del patrimonio material e inmaterial, la digitalización de fondos y contenidos públicos y privados y la accesibilidad a los mismos, la salvaguarda de la libertad de expresión y de creación (que ya recoge el artículo 20 de la CE pero que no siempre se cumple) o la protección de la propiedad intelectual y de los derechos de autor, entre otros.

Con carácter previo a la proposición de ley, 948 Merkatua, la Feria de la Edición de Geltoki y los demás eventos celebrados en Pamplona/Iruñea a mediados de noviembre pasado suponen ya un punto de inflexión, un antes y un después en la cultura navarra, en su difusión, en su desarrollo como industria y en la profesionalización creciente del sector. Con total probabilidad, el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona, tras el éxito evidente de esta primera edición, se sentirán obligados a reeditar estos importantes acontecimientos culturales, cuyo alcance a nivel estatal, e internacional inclusive, ha colocado a Pamplona en un lugar destacado del panorama cultural, situando el listón muy alto para futuras ediciones. La afluencia y participación de la ciudadanía han sido notables, el número de empresas, profesionales y artistas acreditados ha superado todas las expectativas y la repercusión ha sido contundente y manifiesta.

El Gobierno de Uxue Barkos está concediendo una importancia máxima a la política cultural y a sus imbricaciones con la actividad económica y el empleo, algo inusual pero muy esperanzador. La presencia del vicepresidente económico, Manu Ayerdi, en la inauguración de 948 Merkatua no parece una casualidad. No sería nada deleznable que Navarra fortaleciese la industria y el comercio culturales, lo que incidiría en un florecimiento social que auguraría una etapa de gran prosperidad en todos los órdenes. Las épocas de bonanza han estado precedidas siempre de un desarrollo del pensamiento, de la ciencia y de las artes. En cambio, cuando desde el poder se ha impedido el acceso del pueblo a la cultura y se ha puesto trabas a la creatividad y la libertad de los pensadores, científicos, creadores y artistas, la decadencia y la miseria han hecho su aparición irremediablemente.

El autor es escritor