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La magia de construir ciudades de poliespán

35 BELENES SE DAN CITA EN EL Baluarte. Detrás, un año de minucioso trabajo de la mano de los 118 artesanos de la Asociación de Belenistas de Pamplona

Laura Garde / Unai Beroiz - Martes, 5 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Jesús Gómara, presidente de la Asociación de Belenistas;José Mª Redín, vocal del colectivo, y Ana Estrella Ramírez, belenista, junto al belén portugués.

Jesús Gómara, presidente de la Asociación de Belenistas;José Mª Redín, vocal del colectivo, y Ana Estrella Ramírez, belenista, junto al belén portugués.

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Jesús Gómara, presidente de la Asociación de Belenistas;José Mª Redín, vocal del colectivo, y Ana Estrella Ramírez, belenista, junto al belén portugués.

pamplona- Forma parte de la Asociación de Belenistas de Pamplona desde que tenía 14 años y este año, por primera vez, ha inspirado su belén en el mar. José María Redín, vocal de Publicaciones y Comunicación del colectivo, ha realizado su obra maestra, Los Magos le visitaron junto al mar, con su mujer y otras tres personas más: “Todos nos inspiramos en algo para hacer las piezas. Mi grupo quería que el mar estuviese presente y así ha sido”, expresó.

La Asociación de Belenistas de Pamplona nació el 10 de octubre de 1953, fundada por un grupo de amigos “entusiastas del belén”. “Aquí no existía el belenismo organizado pero los vecinos admiraban los belenes de la iglesia de los Carmelitas o del colegio de los Escolapios”, explicó Redín. La Navidad de ese mismo año la organización presentó la primera exposición en la escuela San Francisco. “Desde entonces no ha habido pausa”, aseguró el vocal. La muestra de este año, inaugurada ayer y abierta al público desde hoy, es la número 64 y la octava realizada en Baluarte: “Antes estuvimos en la sala de Armas de la Ciudadela y en los Caídos”. Además, la Asociación de Belenistas es la encargada de las figuras ubicadas en el Ayuntamiento, el Civican y la Clínica Universidad de Navarra. “Este año nos han encargado también un belén para el centro médico que han abierto en Madrid”, esclareció José María.

La Asociación de Belenistas está formada por más de 600 socios y 118 son los responsables de los 35 belenes expuestos en Baluarte. “En primavera hacemos la asamblea de socios anual. Entonces, entre los interesados en hacer belenes para Navidad, se organizan los grupos”, comentó.

Durante el año, el colectivo imparte cursos, alguno de los cuales es responsabilidad de Redín. Los asistentes también participan en la exhibición: “El trabajo del primer curso es construir un portal. Durante el segundo se hace un trabajo en grupo. Son piezas más complejas y también están en Baluarte. Después, el que quiere, se incorpora ya a otros grupos”.

Pese a que la Asociación de Belenistas no participa en certámenes, organiza uno abierto al público, cuyas bases harán públicas después de este puente. Además, sus obras han viajado a otros países. Han estado en Italia, en Francia o en Portugal, entre ellos, por petición de otros colectivos. Es en este último país donde dieron unas clases de belenismo y, como “regalo”, enviaron a la capital navarra las figuras de María, San José, el niño, los Reyes Magos, un pastor y un ángel, disponibles también en Baluarte. “En el año 2.000 trajimos a Pamplona el Congreso de Belenistas internacional”, quiso destacar José María.

Por Baluarte han pasado alrededor de 30.000 personas cada año en los últimos “dos o tres”, y en esta edición, no esperan que sean menos. “Abrimos todos los días. Aparte de ser un plan muy tradicional, estamos en el centro de Pamplona, muy a mano. Nuestro público, por lo general, son familias, aunque hay mucha variedad”, aclaró el belenista. Entrar al recinto tiene un precio de un euro para las personas de entre 6 y 14 años, y de dos euros para los mayores de 14. “Nos financiamos con este dinero y con el patrocinio de nuestros colaboradores. Para estar en Baluarte, tenemos que pagar. Antes, a la Asociación de Belenistas nos prestaban el local y luego lo tuvimos que comprar”, continuó.

su diversiónRedín no es capaz de decantarse por uno de los belenes expuestos, asegura que su favorito siempre es el último que ha hecho. La mayor dificultad del de este año, realizado con una técnica catalana, la ha encontrado en el mar: era la primera vez que lo reproducía. “Los árboles, hechos con palos y musgo, también tuvieron su cosa. Había que sujetarlos”, relató. Son su vía de escape y su diversión y, pese a la sobredosis navideña, para él no hay una época “mala” para seguir viendo belenes.