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condiciona cambios al “amplio consenso”

Rajoy supedita una reforma de la Carta Magna a la defensa de la soberanía nacional

El presidente condiciona futuros cambios a un “amplio consenso”
Deja claro que no hará concesiones a los independentistas
Los soberanistas denuncian una Constitución que les “ahoga” y les “quita derechos”

Enrique Rodríguez de la Rubia - Jueves, 7 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante las declaraciones que realizó a su llegada a la recepción que se celebra en el Congreso de los Diputados con motivo del Día de la Constitución.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante las declaraciones que realizó a su llegada a la recepción que se celebra en el Congreso de los Diputados con motivo del Día de la Constitución. (EFE)

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  • El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante las declaraciones que realizó a su llegada a la recepción que se celebra en el Congreso de los Diputados con motivo del Día de la Constitución.
  • Mariano Rajoy (c) habla con el presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas (i), ayer en el Congreso.

“La Carta Magna puede volver a reformarse en el futuro cuando haya una idea clara de lo que hay que hacer” - “Es una Constitución que nos ahoga, nos uniformiza y nos resta derechos cada hora que pasa” - “Lo que ocurra el 21-D tiene que mover las cosas en la política nacional, Rajoy se tendrá que mover” - “La situación de crisis en España no es culpa del texto de la Carta Magna, sino del actual sistema político español”

madrid- La siempre pendiente reforma de la Constitución, que ayer cumplió 39 años, parece haberse quedado en barbecho a la espera del resultado de las elecciones en Catalunya y sobre todo de saber quién conseguirá formar gobierno, una completa incógnita que marcará el devenir político de los próximos tiempos.

Todos miraban de reojo a Catalunya en la recepción solemne por el día de la Constitución que reunió ayer en el Congreso al Gobierno en pleno, líderes políticos, presidentes autonómicos, diputados y senadores y altas instituciones del Estado.

A un año de cumplir las cuatro décadas y con una crisis territorial sin parangón en la historia democrática, el debate sobre la reforma de la Carta Magna ha ido ganando enteros en los últimos meses con la vista puesta en el desafío independentista en Catalunya.

Ha marcado los tiempos el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien ayer se mostró dispuesto a hablar sobre esa reforma pero sólo si hay un amplio consenso y cuando exista “una idea clara de lo que hay que hacer”.

En ningún caso, garantizó, para contentar a quienes, como los independentistas, quieren liquidar la Constitución y, con una línea roja, la defensa de la soberanía nacional.

Rajoy se muestra reticente y el líder del PSOE, Pedro Sánchez, está convencido de que al PP no le va a quedar otra que sumarse a ese impulso de modernización y actualización de la ley de leyes. Sánchez apostó a que en 2018, año en que la Constitución cumple 40 años, será cuando se empiece a trabajar en su actualización. Carta Magna de la que hace una lectura “positiva, pero también autocrítica”. El líder socialista se mostró además convencido de que después de las elecciones catalanas el conjunto de las fuerzas políticas dará su brazo a torcer y se sumará a la comisión de evaluación del Estado autonómico impulsada por el PSOE en el Congreso y que considera antesala de la reforma constitucional.

La propia presidenta del Congreso, Ana Pastor, esbozó en su discurso una puesta al día de las normas de convivencia, un debate que sitúa siempre en el Parlamento, la sede de la soberanía nacional.

defensa de la carta magnaPastor abogó por una reflexión “en profundidad” para incorporar a la ley de leyes los “cambios y transformaciones” que permitan dar continuidad a “nuestra historia de éxito” pero buscando siempre “más lo que nos une que los que nos separa”. No obstante y al mismo tiempo, la presidenta del Congreso defendió la vigencia de la actual Carta Magna como “freno” y “guardián” frente a quienes intentan saltarse la ley, en referencia los líderes independentistas catalanes.

El partido que no ve mayorías ni “números” para reformar la Constitución es Podemos, que renuncia a incorporarse a la comisión sobre el modelo territorial que se pondrá en marcha en enero en el Congreso. Por contra, Pablo Iglesias pidió abrir un “gran diálogo de país” centrado en lograr un nuevo acuerdo social, un pacto territorial y un acuerdo frente a la corrupción, ejes que cree que deben sustentar el debate constitucional. De todos modos, es pesimista sobre las elecciones en Catalunya y ve grandes posibilidades de que el resultado haga imposible cualquier pacto de Gobierno y que haya que ir a una repetición de los comicios. Ve “inverosímil” casi cada una de las opciones de acuerdos de Gobierno que puedan salir de las urnas el 21-D, dados los vetos entre unos y otros partidos.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, señaló que “ahora más que nunca hay que aplicar la Constitución”, como se ha demostrado en Catalunya con la entrada en vigor del artículo 155 para garantizar la ley y el Estado democrático. Un 155 defendido también por Rajoy, que afirmó que ese artículo es “plenamente constitucional y democrático” y que existe en todos los países de nuestro entorno.

Frente a los planteamientos de Ciudadanos, PSC y PPC en defensa de la Constitución, la secretaria general de ERC, Marta Rovira, denunció que la Carta Magna “impone un modelo de Estado uniformizador” que “ahoga” al pueblo de Catalunya, al que “cada día que pasa se le quitan derechos”.

El candidato de Catalunya en Comú-Podem en las elecciones del 21D, Xavier Domènech, denunció que “los que se presentan como constitucionalistas han hecho más por romper los pactos constitucionales y la han utilizado de forma más fraudulenta”.

El número tres de la CUP por Barcelona, Vidal Aragonés, explicó que su formación no se “reconoce” en esta Constitución porque “no es la suya”, aunque tampoco quiere una “versión catalana” de la misma, sino que aboga por un “proceso constituyente popular y desde la base” que nazca de una “asamblea constituyente”.

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