A la contra

El mundo al revés

Por Jorge Nagore - Viernes, 8 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

8 de diciembre. Es fiesta, menos para parte de la población como hostelería, urgencias y aquí cuatro plumillas, que los periódicos salen 362 de 365 días que tiene el año, y unos cuantos más. Lo dicho, 8 de diciembre, probablemente nublado y frío, además de uno de los cinco días en los que el sol se pone antes en Pamplona, a las 17 y 32. ¿Qué es lo que cualquier ser humano normal, sensato y serio necesitaría en días como hoy y los que vienen? Correcto. Unos Juegos Olímpicos. De verano. Nos da igual que aquí no sea verano, basta con que lo sea donde se celebren. ¿Qué coño pintan los Juegos Olímpicos de Verano disputándose en nuestro verano? Nada. Recuerdo los de 2016, ahí, en mitad de agosto, con un tiempazo que te cagas, unos en la piscina, otros en la playa, otros en río, la mitad del país en fiestas de los pueblos, de viaje. ¿Quién en su sano juicio quiere estar pendiente de los Juegos Olímpicos un 8 de agosto a las 5 y media de la tarde con 35 grados pudiendo estar en mitad de las olas o de la corriente de un río? Hoy, harían falta hoy. Si se celebrasen, por ejemplo, en Melbourne -por mí como si los hacen siempre en Australia o Nueva Zelanda- su horario de tarde sería el nuestro de mañana -de 7 de la mañana a 14 serían las horas mejores- y a partir de las 8 de la tarde vendrían sus jornadas de mañana, con lo cual estaríamos todo el día en un pienso, felices de la vida, viendo atletismo, baloncesto, natación, ciclismo, triatlón, lo que fuese, sin solución de continuidad, mientras afuera el clima sigue dando por el saco, sin hundirnos en la miseria pensando en la tarde del 25 de diciembre porque sabríamos que la tarde-noche del 25 hay cuartos de final de basket. ¿Saben las fechas de los Juegos de Tokio 2020? Del 24 de julio al 9 de agosto. ¿Para qué cojones, a ver, hace falta eso ahí metido? Los australianos los ven en su invierno. Qué cabrones.