En fin

Los regalos de la nieve y de las ferias

por javier arizaleta - Sábado, 9 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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El invierno se nos ha anticipado como preveíamos en estas mismas líneas la semana pasada, respecto a las fechas que le corresponden. Una nevada temprana trajo a Tierra Estella el tesoro de una precipitación que aunque insuficiente para paliar la larga sequía, fue muy bien aprovechada ya que se produjo de manera lenta y casi en su totalidad absorbida por la tierra reseca. Un premio gordo para los acuíferos y para los cultivos. Dicen que muchos árboles tienen memoria y encargan sus frutos teniendo el cuenta las reservas hidrológicas con las que cuentan. Fue también una nevada que aunque no trajo grandes problemas de tráfico nos puso a prueba tanto a los conductores que tuvieron que enfrentarse a ella como a los encargados de retirarla de las calles, de las comunicaciones entre los diferentes localidades y de las redes principales. Un aviso de que el invierno ya está aquí y que en cualquier momento puede torcer el gesto y endurecer las condiciones que lo hagan más duro. Entre las perjudicadas estuvieron las ferias de Estella-Lizarra. Las inclemencias de la mañana del sábado hicieron que mucha gente no acudiera a su cita anual. Pura cuestión de mala suerte. La idea de hacer la feria equina en sábado, fue un buen descubrimiento ya que dio la oportunidad de que se transformaran en una especie de fiestas pequeñas de final de otoño. Unas fechas endiabladamente comerciales y que hay que aprovechar como hacen infinidad de ciudades europeas que apuestan por este tipo de formatos de cara a insuflar un poco de oxígeno al comercio. Y hay que decir que comerciantes y responsables de la organización estuvieron a la altura de esos días de invierno: de unas ferias que, en fin, tienen tanta historia como futuro.